‘luna’

La primera fue la Luna, que tuvo el mote: Plena cadit. Ella era la imagen más expresiva de la humana fortuna, en razón de sus cambios, pues comienza y crece hasta alcanzar la redondez de su brillo. Del mismo modo es la fragilidad cambiante de la suerte humana, que pasa de la dicha más grande al peor de los peligros. Algo semejante ocurrió a Luis I, pues al brillo de sus esplendores vino súbitamente a apagarse a mitad de su carrera.