Simbolismo de los Astros en Hermetismo y Astrología

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Susana Aznar Álvarez

Grau en Comunicació (Universitat Oberta de Catalunya)

A todos aquellas mentes inquietas que sueñan maravillas al contemplar el firmamento.

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1.1 Introducción

“El ser humano es un animal simbólico”

Ernesst Cassirer

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Una multitud de estímulos nos envuelve desde que nacemos hasta que morimos. Desde que nos despertamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche, e incluso en el sueño, mientras “descansamos” una miríada de experiencias e imágenes maravillosas acuden a nuestra mente, muy frecuentemente sin ningún tipo de sentido aparente.

Se considera que el ser humano es un animal social también, no hace falta más que observar que vivimos en sociedad, comunidades de gente que colaboran unas con otras para crear un estilo de vida en el que todos tienen una función y como beneficio obtienen una seguridad. Pero no es únicamente eso, es nuestra sociedad la que configura la manera de entender el mundo en el que vivimos. Se podría concluir que la sociedad en la que crecemos, la cultura inmanente a esa sociedad, configura nuestra cosmovisión.

Pero ¿de qué manera configura nuestra cultura la forma en la que percibimos el mundo?

La respuesta a dicha cuestión es, sin duda, la comunicación.

Se puede concluir que la comunicación es inherente a cualquier ser vivo que mantiene una relación con otro, ya sea porque forman parte del mismo grupo o de otro. Parece obvio pues, que sin la comunicación una sociedad es impracticable, pues siendo una sociedad una unión entre personas estas deben compartir un código común que permita transmitir mensajes de uno a otro.

El ser humano, como el resto de seres vivos, recibe dichos estímulos y los descodifica para utilizarlos en su día a día. Dota a los estímulos de un significado de forma consciente. Dicho significado es aprendido desde la infancia cuando se comienza el proceso de adaptación/aprendizaje a la cultura en la cual el niño/a está inmerso desde su nacimiento. La cultura determina la gran mayoría de significados que atribuiremos a los estímulos que recibamos del exterior. Un aprendizaje consciente nos hace adquirir conocimientos para relacionarnos con nuestro entorno.

En un ser humano, además, entra en juego el factor de la mente; concepto que iré utilizando a lo largo de toda mi disertación pues la mente o psique, como se la denominaba antiguamente en la Grecia clásica; es la base desde donde podemos entender el simbolismo del mundo que nos rodea. Toda descodificación ha de hacerse mediante un proceso psíquico en el cual el emisor transmite una información mediante un código que el receptor debe interpretar fácilmente.

¿Qué ocurre cuando el mensaje que se desea compartir no se puede expresar en un mismo idioma, si ambas partes (emisor y receptor) no comparten un mismo código?

Cuando dos personas deben comunicarse de tú a tú y no tienen un idioma o cultura en común, el ser humano recurre a un lenguaje gestual básico que todos podemos entender: expresiones faciales, gestos con las manos, el ritmo y tono de las mismas, incluso el tono del habla puede ser una pista para que la persona que tengamos delante nos entienda. Esto es el denominado lenguaje no verbal.

Pero el lenguaje no verbal no se acota únicamente en situaciones “desesperadas” como la citada anteriormente. El lenguaje no verbal es un lenguaje que vivimos diariamente de forma más o menos consciente. La misma forma de vestir de una persona nos da información acerca del tipo de individuo que tenemos delante. Si vemos a una persona con un aspecto pulcro, moderno y con determinadas marcas decidimos que seguramente esa persona tiene una posición económica superior a la de una persona que va con la ropa hecha jirones (pese a que obviamente hay excepciones). Y es que el aspecto visual es básico para el ser humano, siendo de hecho a día de hoy, el aspecto más determinante en nuestra sociedad, y al que recurrimos para validar nuestra realidad. Incluso un discurso oral se compone de palabras que dependiendo del oído del receptor, o de la vocalización del emisor, pueden ser subjetivas. ¿Cuántas veces, escuchando a alguien, ha surgido una confusión colectiva acerca de la palabra que acababa de decir? En esos casos tratamos de obtener una confirmación que nos permita visualizar dicha palabra, letra a letra.

Según lo que hemos aprendido en la vida nos hacemos una imagen mental de nosotros mismos en relación al mundo en el que vivimos, el cual, a su vez, es también una proyección de nuestra propia forma de ver el mundo. La gran mayoría de la población percibe el mundo como le han enseñado a percibirlo, sin tan siquiera plantearse si hay más posibilidades; pues tal y como indica el maestro Carl Gustav Jung, al cual voy a hacer referencia numerosas veces en esta disertación como uno de mis principales referentes teóricos, el ser humano tiene una resistencia natural a los cambios en su configuración mental, pues desde el inconsciente6 el ser humano se protege frente a los cambios de paradigma.

“Quienquiera que niegue la existencia del inconsciente, supone, de hecho, que nuestro conocimiento sobre la psique es completo. Y esta creencia es claramente, tan falsa como la suposición de que sabemos todo lo que hay que saber acerca del Universo”.

C.G. Jung. El hombre y sus símbolos.

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Resumen:

La cultura forma nuestra cosmovisión de la realidad. Actualmente nuestra cultura está repleta de símbolos e imágenes que de forma silenciosa transmiten sus mensajes a nuestro inconsciente. Entre todos compartimos una visión global, ya que todos somos básicamente lo mismo: Seres humanos. Nuestra psique inconsciente presenta unos arquetipos que son presentes en todo el mundo, formando lo que se conoce como inconsciente colectivo.

Mirando atrás en la historia nos damos cuenta que muchos símbolos que hoy en día utilizamos sin saber que son, han sido utilizados con propósitos espirituales; para promover el crecimiento interior.

Muchos de estos símbolos formaban parte de un conocimiento esotérico, oculto al grueso de la población. Los llamados conocimientos herméticos, surgidos de la figura de Hermes Trismegisto, han sido el corazón de las enseñanzas esotéricas desde tiempos ancestrales.

Las disciplinas que de estos conocimientos se derivan utilizaron una gran cantidad de simbología para comunicar sus mensajes. Mucha de este simbolismo termina haciendo referencia a los arquetipos planetarios, presentes en todo el planeta.

La astrología es una ciencia interpretativa del movimiento de estos arquetipos y de su manifestación en la vida diaria de la persona. Utiliza un sistema exacto como es la astronomía como base para realizar um interpretación subjetiva de la carta natal.

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2 Marco teórico

2.1 Marco teórico: Inconsciente y simbolismo.

Aproximaciones teóricas al simbolismo y al símbolo se pueden hacer desde diversos ámbitos.

El ámbito psicológico, filosófico, espiritual, e incluso, artístico. Así mismo, considero importante especificar el origen etimológico de las palabras específicas usadas en esta disertación, dado que se trata de una investigación sobre simbolismo me parecería en absoluto adecuado que no se investigase sobre el mismo origen de las palabras y su significado14 pues las mismas letras que forman las palabras son signos, y éstas a su vez pueden ser signos o símbolos.

14 Etimológicamente la palabra “significar “proviene del latin “significare” cuyo significado es representar una idea, hecho o sentimiento. Se compone de dos palabras a su vez “signar” señal, marca y “facere” hacer.

Etimológicamente la palabra “símbolo” viene del latín “symbolum” y ésta a su vez del griego “σύμβoλoν” (symbolon) signo, contraseña. El origen de la palabra símbolo en griego proviene del verbo “σύμβάλλω” (symballein) lanzar conjuntamente y reunir. Ya incluso en su etimología su significado hace referencia a su significado metafísico de unir realidades. Curiosamente la palabra es muy similar en escritura griega a la palavra “diabolo” que significa disociación.

Mucho ha hablado la psicología sobre el simbolismo y los símbolos. Aunque realmente no le comenzó a prestar atención a los símbolos hasta que se creó el psicoanálisis – ψυχή (psykhé) alma o mente y de ἀνάλυσις (análysis) examen o estudio-. El psicoanálisis fue una técnica fundada por Sigmund Freud alrededor de 1896. Esta técnica se basa en la premisa de que la mente está dividida en dos partes: la parte consciente que es la parte de nuestra mente que tenemos presente, con la que trabajamos en nuestro día a día, aquello de lo que tenemos un conocimiento inmediato y “palpable”, y los conocimientos adquiridos en nuestra educación; y la parte inconsciente esta parte está compuesta por todos aquellos pensamientos, recuerdos o conocimientos del cual el sujeto no es consciente, y que se hayan, de alguna manera, reprimidos. El inconsciente, según Freud, es el compendio de recuerdos, sentimientos o valores que el sujeto tiene oculto o reprimido de la consciencia puesto que no le son agradables o le son moralmente aceptables. Dicha información reprimida se manifiesta simbólicamente en el paciente en forma de sintomatología neurótica desde el inconsciente (histeria, dolores o conducta anormal). Por ejemplo, una situación intolerable puede producir un pasmo involuntario en el paciente siempre que trate de tragar, ya que su inconsciente estaría manifestándose de esta forma en el individuo. Además de estos síntomas, el contenido inconsciente se manifiesta en todos nosotros a través del lenguaje simbólico que manejamos cada noche al dormir. Los sueños. Mientras dormimos una conjunción de imágenes a modo de película surrealista se proyecta en nuestra mente. A veces son recuerdos, pesadillas horribles o fantasias maravillosas. Como si fuese una película de la que habitualmente somos protagonistas, o principales observadores, una gran cantidad de información sobre nuestro inconsciente es proyectada en la gran pantalla de nuestra mente cada vez que dormimos.

No fue Freud el primero en fijarse en el simbolismo de los sueños y tratar de descodificarlos, pues se tiene conocimiento de manuales de interpretación de sueños desde hace más de cuatro mil años (2000 a.C. en Egipto); sin embargo si que es el pionero en atribuir al análisis de los mismos un poder terapéutico oculto para tratar las patologías de los pacientes. Analizando cuidadosamente la narración de los sueños que experimentaba el paciente al dormir, el psicoanalista podía deducir qué estaba reprimiendo en el inconsciente. Para Freud pareciera que la gran mayoría de dichos recuerdos reprimidos, o imágenes moralmente inaceptables, tenían su origen en un complejo sexual de algún tipo, puesto que para él el inconsciente atañía únicamente a la persona individual y estaba formado por su propia experiencia de la vida. Sin embargo, otros psicólogos como C.G. Jung desarrolló interesantes teorías que se alejaban de dicha concepción de inconsciente individual, y de que todas las patologías tuviesen un origen sexual. Al igual que Teillard, apuntaba que en los sueños se revelan los estratos más hondos de la psique y de igual manera que un embrión humano ha de pasar por todos los estadios evolutivos en su desarrollo, se puede deducir que llevamos en nuestro interior rastros arcaicos que podrían ser revelados. Dichos rastros arcaicos, fueron a su vez identificados por Freud, aunque les quitó importancia denominándolos “fantasías primitivas”. Son estos rastros arcaicos los que llevaron a Jung a distanciarse de las ideas de Freud, y a fundar al cabo de un tiempo la psicología analítica. Pese a su trabajo empírico, C.G.Jung se interesó por las tradiciones de distintos pueblos del mundo. Las tradiciones paganas asumían el concepto de wyrd como una especie de red del destino a la cual todos estamos conectados. Tradiciones chamánicas de alrededor del mundo aceptaban universalmente la existencia de diversas realidades conviviendo paralelamente, sin ser vistas desde la realidad ordinaria. Muchas de estas culturas otorgan una gran importancia al simbolismo que en los sueños aparece, dándoles vida y tratando los personajes como entes individuales que transmiten mensajes. La curiosidad del doctor suizo por dichos fenómenos se debe sin duda a su propia experiencia. Jung describió, en numerosas ocasiones, las visiones que tenía, así como sus sueños llenos de un simbolismo que se manifestó profético. Fue, precisamente, el detectar que dicho simbolismo aparecía reflejado en la gran mayoría de sus pacientes lo que lo llevó a formular su teoría del inconsciente colectivo.

La cantidad de símbolos, recurrentes en sueños, así como en el arte, mitos y religiones de diferentes culturas, o en tradiciones esotéricas; le llevó a concluir que dichos simbolismos eran comunes en todas las tradiciones y culturas del planeta. Apareciendo este simbolismo en toda la imaginería humana, Jung argumentó que el simbolismo del inconsciente no era solo referencia a un material individual de la persona, sino que jugaba un papel importantísimo en los procesos psíquicos de toda la humanidad conteniendo información sobre las emociones humanas y sobre profundas verdades espirituales.

“El aspecto inconsciente de cualquier situación se nos presenta en sueños, donde aparece no como elemento racional sino como una imagen simbólica”

C.G.Jung. El hombre y sus símbolos.

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Entendemos como imagen o palabra simbólica aquella que representa algo más que su significado inmediato y literal, pues en ese caso nos estaríamos refiriendo a un signo. Un símbolo va más allá de su significado más inmediato, es como una llave a conceptos más elevados y abstractos, más allá de la razón pura. El símbolo, como grafismo, da a entender una parte oculta y misteriosa que refiere a la plenitud o al significado completo de dicho símbolo, cuyo simbolismo hace referencia a una verdad mayor y universal. Estas verdades universales son comunes a todos los seres humanos de cualquier estrato social o cultura, tenga educación académica o sean analfabetos. Es por ello que los símbolos poseen una función didáctica, e invitan al que los contempla a integrarlos en sí mismo para que ahonde en su significado, para que mediante el simbolismo que representan el individuo pueda llegar a cuotas de consciencia más elevadas. Las verdades espirituales que esconden cualquier símbolo tienen carácter atemporal, son eternas, cómo dijo Walter Andrade; no así un signo, que es vulnerable al cambio en su significado en relación a la cultura y al contexto social en el que se encuentra.

C.G. Jung descubrió, a base de realizar psicoanálisis a decenas de pacientes, que existían unos patrones comunes en todos ellos, y que comparando dichos patrones con las representaciones artísticas sobre mitologías se mostraban idénticos. Dichos patrones otorgaban un simbolismo común, independientemente de la cultura o nivel educativo del paciente.

Esto no quiere decir que dicho simbolismo se presentase con los mismos símbolos. El simbolismo es representado de múltiples formas en todas las culturas; y por supuesto en cada persona, puesto que el inconsciente personal tiene múltiples formas de dar simbolismo a cualquiera de los objetos cotidianos en la vida del individuo. Los productos del inconsciente se pueden interpretar objetivamente, es decir, observándolos literalmente, intentando descubrir su significado lejos de la perspectiva personal de la persona que experimenta dicho simbolismo surgido de su inconsciente; o subjetivamente, como proyecciones individuales. Según los redactores del Diccionario de Símbolos Cirlot, la manera adecuada de interpretar los símbolos es la subjetiva, pues la objetiva solo alcanzará la comprensión de estos, mientras que la subjetiva es la traducción de dicho simbolismo a un momento en particular. Y es la interpretación psicológica la que se haya a medio camino entre una interpretación objetiva y la interpretación subjetiva (puesto que ésta es bastante sensible a ser distorsionada por los prejuicios inconscientes que el intérprete posea).

Queda aclarado que, lo que descubrió Jung, es la aparición de patrones simbólicos idénticos, en su base, pese a que hubiesen tomado miles de formas diferentes a lo largo de la historia y dependiendo de la cultura y tiempo en el que se presentaban. A dichos patrones los denominó arquetipos.

Estos arquetipos aparecen representados en el arte mitológico y religioso de todas las culturas del mundo, con o sin conexión física o temporal. Son símbolos que sobreviven todas las barreras del tiempo y el espacio, cuyo significado parece estar enterrado en lo más hondo y primitivo de la psique humana. Algunos ejemplos son el arquetipo de la sombra, de la madre, del hombre sabio, o el dios burlón. Según Cirlot, los arquetipos son aquellos símbolos universales que revelan la máxima constancia y eficacia, la mayor vitalidad respecto a la evolución anímica que conduce de lo inferior a lo superior. No son representaciones heredadas, sino de cierta predisposición innata a la formación de representaciones paralelas. Esta predisposición innata es la que llevó a C.G. Jung a acuñar el término de inconsciente colectivo. Para fundamentar esta idea sobre formación paralela de símbolos universales, el doctor suizo tuvo en cuenta el modo en el que otorgamos significado. Una recerca al respecto nos lleva a un remoto y oscuro pasado, pues incluso cuando etimologicamente recurrimos al latín para descubrir el significado de nuestro vocabulario dicho idioma muestra indicios de haber recebido influencias, o su forma directamente, de lenguajes indoeuropeos, hebreos, griegos. Y las significaciones que proponían dichas lenguas antiguas también provienen de imágenes arcaicas. Es decir, que en última instancia, el significado que otorgamos actualmente con nuestro sofisticado lenguaje, proviene de antiguas imágenes simbólicas con un significado más o menos acotado. Esto podría ser un paralelismo al modo en el que actúan los arquetipos. Según la teoría freudiana del inconsciente, todo aquello que se encuentre en un nivel desconocido de consciencia ha sido reprimido por el individuo debido a que de alguna manera su conocimiento le producía malestar. Sin embargo, el mero acto de reprimir debe ser un acto practicado sobre algo consciente, para posteriormente enterrarlo en las profundidades oscuras y supuestamente más cómodas de la inconsciencia. De no ser así se supondría que el acto de reprimir (que no deja de ser un malestar y no aceptación moral hacía una vivencia, imagen o concepto) es algo inconsciente, *convirtiendo al inconsciente en algo similar a un cubo de basura de la mente consciente, arrojando todo lo que a la persona no le interesa tener en mente, pese a que con el tiempo dicha basura acabe por oler.

* Creo importante indicar que, he usado la figura literaria llamada analogía, en la se que utiliza dos elementos con un simbolismo, directo o indirecto, similar que ayuda a crear conexiones entre objetos aparentemente sin nexo en común.

La premisa freudiana de que el inconsciente es únicamente pertinente al individuo, y que no existe ningún tipo de conexión con las mentes de otras personas, da por supuesto que cuando se nace el ser humano es un papel en blanco; y a medida que va creciendo, va almacenando en su inconsciente recuerdos o imágenes en la medida que las va reprimiendo. Según Jung esto no es cierto30, no hace falta más que observar a un bebé para darse cuenta de que tiene una psique preformada, no hay dos bebés iguales, mostrando ya desde la tierna infancia patrones de carácter diferentes que se mantendrán el resto de la vida, justificando así que dichos arquetipos estén también integrados en la mente de todos los humanos. Y es que dichos arquetipos pueden surgir en cualquier época y lugar, sin haber sido transmitidos antes por nadie, esto se demuestra con los cientos de pruebas documentales histórico-literarias de todo tipo de fantasías alrededor del mundo. También aparecen en cualquier nivel social, desde la que viste Louis Vuitton al que se tapa con periódicos para dormir en un cajero por la noche, desde una persona que nace en Londres a una que lo hace en Nueva Guinea.

30 Desde la perspectiva astrológica que expondré en el apartado sobre arquetipos planetarios y su uso en la astrología esto no es así, pese a que no es excluyente a lo que proclama C.G.Jung.

Y de igual manera que hay contenidos del consciente que se pasan al inconsciente, hay contenidos que surgen del inconsciente sin haber sido antes aprendidos. Existen numerosos ejemplos de esto en la historia: el mismo Charles Darwin recibió un ensayo de un joven llamado A. R. Wallace mientras ultimaba su, aún no publicada, teoría de las especies. El ensayo consideraba las mismas conclusiones teóricas, el joven afirmó que tales conclusiones le llegaron como un relámpago de conocimiento, de comprensión. Otro ejemplo es el del matemático del siglo XVIII Karl Friederich Gauss. Admitió haber encontrado cierta regla en una teoría de los números por “gracia de Dios”, no después de realizar un penoso trabajo. Así mismo Henri Poincaré, explicando como en una noche de insomnio estuvo observando como conceptos matemáticos colisionaban entre sí hasta llegar a establecer un orden más estable, sin ningún tipo de intención por su parte, simplemente actuando como un mero observador de su inconsciente. Una vez expuesto el lenguaje del inconsciente, el simbólico, es tiempo de intentar dilucidar qué es el inconsciente exactamente. Para ello expondré el ámbito místico/filosófico del simbolismo.

Como he apuntado anteriormente el simbolismo es un nexo de unión entre un objeto de esta realidad y un concepto abstracto superior.

‘”Dado que el simbolismo resuena en todos los planos de la realidad y que el ámbito espiritual de la persona es uno de los planos esenciales, por la relación conocida tradicionalmente entre el macrocosmos y microcosmos, que la filosofía ratifica considerando al hombre mensajero del ser.”

Heidegger

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La filosofía ha intentado dar sentido desde su inicio al misterio de la vida. A su vez corrientes místicas de diferentes continentes, culturas y épocas han encontrado sus propias respuestas, las cuales han mostrado en el arte religioso o mítico que han dejado a lo largo de su historia. Debido a que la actual concepción imperante en el mundo occidental se basa en la razón y la ciencia, no contempla como académicamente aceptables los conceptos de “alma” (del latín “anima” respiración, soplo de vida) o “espíritu” (del latín “spiritus” fuerza vital, soplo, soplo de vida) puesto que dichos términos no pueden ser medidos de ninguna manera objetiva y física son conceptos totalmente abstractos que hacen referencia a otro plano de realidad. El único contacto que tenemos con el alma es entrando en relación con nosotros mismos, sin embargo en la actualidad el ser humano vive de puertas para afuera, se le exige crear una imagen de cara al exterior determinada que sea socialmente aceptable. Para crear esa imagen, y no desentonar en el baile social de la normalidad, los seres humanos nos olvidamos de quienes ya somos, y nos empecinamos en llegar a ser la imagen idealizada que nuestra cultura social nos inculca desde que nacemos. Romper dicha tendencia supone ir contra corriente, arriesgarse a ser señalado y marginado. El ser humano de hoy en día no se detiene ni un segundo a observarse, está en continuo movimiento, tanto físico como psíquico; valorando ideas, trabajando, preocupándose, juzgando, jugando no deja ni un espacio para escuchar lo que su alma le sugiere, le pide, o le grita, en algunos casos. Al proceso de autoconocimiento Jung lo denominó individuación, haciendo referencia a que el individuo iniciaba un proceso para conocerse a si mismo como individuo único.

Este proceso de autoconocimiento es actualmente la base de la mayoría de enseñanzas New Age. Este movimiento, considerado contracultural, es de corte muy amplio. Aboga por la libre elección del ser humano de su sistema de creencias personal, nacido como un movimiento anti bélico, el movimiento hippie se basó en el New Age.

Las bases para la creencia generalizada en este movimiento están fundamentadas en el increíble poder de la mente en relación al mundo material en el que habitamos. El término microcosmos hace referencia a la parte de la realidad que un ser humano no puede ver a simple vista, pero que empíricamente está ahí, se han usado herramientas especializadas para poder observar el microcosmos de partículas atómicas y subatómicas, en las cuales se basa la mecánica cuántica.

Diversos experimentos no teóricos han demostrado cómo el comportamiento de la luz cambia según la actitud que tenga el observador. Cuando se observa intencionadamente la luz se comporta como una partícula, mientras que si no se observa intencionadamente la luz se comporta como una onda.

Fractal de la órbita de Júpiter. The Cosmic Intelligence Agency.

Las semejanzas estructurales entre el microcosmos y el macrocosmos son bastante evidentes. Entendiendo el macrocosmos como la realidad de las cosas grandes, como por ejemplo el Universo mismo, observamos que la estructura básica con la que funciona el universo es similar a la que funciona a nivel cuántico. A esta cualidad se le llama figura fractal40 y está presente en todo el Universo. Si comparas la estructura de un átomo te das cuenta que en su forma es muy similar a la estructura del sistema solar. Si comparas, por ejemplo, la vista desde el cielo de un gran río con afluentes parecerá que tiene una forma similar al del sistema nervioso con sus arterias, venas y capilares. Hay cientos de ejemplos para ilustrar las figuras fractales.

40 El fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. Todas sus partes tienen la misma forma o estructura que el todo aunque a diferente escala y ligeramente deformadas.

La importancia de las figuras fractales es que nos permiten darnos cuenta de forma visual y fácil, de la cualidad sincrónica de la realidad en la que vivimos. Jung acuñó el termino de sincronismo para referirse al fenómeno en el cual el estado, o el contenido, de la psique se manifiesta en el exterior, en el mundo material. Esta teoría es usada para explicar incontables fenómenos que requieren de una conexión “invisible” para la ciencia actual, tales como la astrología (considerada la ciencia del pasado durante milenios), la telepatía o las lecturas del Tarot.

Personalmente he experimentado con los tres ejemplos mencionados: siendo estudiante autodidacta de astrología me he quedado asombrada de las enormes similitudes que encuentro cuando leo mi carta natal, así como cuando tengo consciencia de los tránsitos planetarios y sus efectos.

La telepatía es algo que considero que todo el mundo a experimentado alguna vez, ¿cuantas veces has pensado en alguien y al instante te ha llamado por teléfono? ¿Casualidad? Cuando dicha coincidencia te ocurre casi a diario con una persona, a diferentes horarios cada vez, o incluso pasado un largo tiempo sin comunicación habitual y con una separación de miles de kilómetros, te das cuenta de que no puede ser casualidad.

Y qué decir del Tarot. Practico la lectura del Tarot desde hace dos años y medio, no me considero una experta en absoluto, sino más bien una aprendiz, que aprende a base de práctica y práctica (y que todo sea dicho pretende aumentar su conocimiento de su simbolismo con esta misma investigación). Podría nombrar muchos casos en los que lo leído se ha cumplido al pie de la letra, pero eso ocuparía una tercera parte de mi disertación aproximadamente; sin embargo me gustaría comentar la tirada que le realicé a una chica francesa el pasado verano:

Vi en su pasado que había estado en una relación amorosa tóxica en la cual ella recibía agresiones de algún tipo. Mi intuición me susurraba que dichas agresiones habían llegado a ser físicas. Aventuré tímidamente dicha posibilidad y su cara de sorpresa me reveló que había dado en el blanco (obviamente no sabía nada de la vida de esta chica, era una turista francesa que conocí en el albergue en el que estaba viviendo por aquel entonces). A continuación el resto de cartas sugerían que la chica deseaba romper con la monotonía y tener una aventura nueva, quería y debía romper con el pasado y con algunos comportamientos que la llevaban a no poder tener una relación amorosa sana. La última carta presagiaba un viaje, viaje que ella me confirmó a mitad de la tirada que estaba pensando realizar con un amigo íntimo. Dicha carta, la número 0 conocida como la lámina de El Loco, presenta un gran arco iris en la baraja que habitualmente uso que representa la ilusión al comenzar un nuevo viaje libre de prejuicios que nublen el cielo. La tirada le recomendaba emprender dicho viaje. Cuando meses después empezó su viaje a pie por el mundo la chica (que como se quedó en mi albergue durante un tiempo intercambió su Facebook conmigo) me envió una fotografía de un gran arco iris que se encontró justo frente a ella en el camino. Yo ya no lo recordaba, leí las cartas a decenas de personas ese verano, pero claramente ella sí y por ello me envió dicha imagen.

Jung también descartó la hipótesis casual debido a sus propias experiencias. Comentaré algunas de ellas para ilustrar este fenómeno. Un día, uno de sus pacientes le estaba explicando a Jung uno de sus últimos sueños, le era entregado un escarabajo dorado. Al mismo tiempo el psicoanalista, apoyado en la ventana, sintió un golpe de impacto en el vidrio. ¿El causante? Un escarabajo. La perspectiva racional del paciente cambio por completo después de dicho episodio.

Como antes he mencionado con el ejemplo de Darwin, el biólogo Rupert Sheldrake expresa que es habitual que los mismos descubrimientos se lleven a cabo simultáneamente en lugares geográficos diferentes, debido a arquetipos de desarrollo comunes. Es conocido el experimento recogido en el libro El centésimo mono de Ken Keyes, un grupo de investigadores observó a una población de monos durante más de treinta años observando como un hábito adquirido por una joven hembra se extendió socialmente incluso a poblaciones en islas vecinas que no tuvieron contacto alguno.

Schneider teorizó que las diversas realidades estaban conectadas a través de sí por un ritmo (del griego ῥυθμός (rhythmós) significando cualquier movimiento regular y recurrente). El ritmo es la base del universo siendo éste una unidad indisoluble, a través de las variaciones del mismo ritmo se crea la realidad en la que vivimos. El simbolismo es la fuerza magnética que une los ritmos de distintas realidades. El simbolismo es una habilidad humana, que surge de nuestra mente, por lo tanto con esta teoría se vuelve a dar énfasis en el gran poder organizador de la mente. Dicho ritmo, como elemento básico que configura un universo interconectado como un gran todo (Unus Mundus), explica como es posible que se puedan encontrar en diferentes culturas elementos idénticos en ámbitos, académicos, artísticos, místicos o mitológicos.

Y volviendo al tema de la mitología del mundo. Joseph Campbell fue un brillante profesor de mitología comparada. Viajó por todo el mundo recogiendo las historias de todas las culturas posibles y las comparó. Desde luego que en su superficie presentaban formas muy diversas y ricas, sin embargo, una vez analizadas sus formas, se dio cuenta de que la gran mayoría de ellas contaban las mismas historias. Vuelven a surgir los arquétipos como experiencias que transforman al humano que las vive, solo que en este caso reflejados en miles de historias a lo largo del mundo, la gran mayoría de ellas sin ningún tipo de conexión física, pues hablamos de historias transmitidas oralmente, de generación en generación, a lo largo de cientos de años. Dichas historias sufrían variaciones en su forma, adaptándose a los tiempo y el contexto social en el que eran explicadas, mas todas ellas hacían referencia a temas universales que todo hombre podía entender. En su libro El Héroe de las Mil Caras Campbell analiza el simbolismo oculto en cientos de relatos del viaje del héroe.

Si bien todos son distintos en forma, todos hacen al final referencia a lo mismo:

Un hombre es enfrascado en una aventura que lo lleva lejos del hogar, lejos de su zona de comfort. En dicha aventura, en la cual debe enfrentar grandes peligros que lo llevan a una tensión constante, el hombre se transforma en héroe debido a las numerosas pruebas que debe superar y cuando finalmente alcanza su objetivo y cumple su misión regresa al hogar, triunfal donde recibe el premio (a veces la vida eterna, gloria o riqueza).

Dicho viaje del héroe, según Campbell, es una alegoría simbólica del viaje personal que debemos hacer cada uno de nosotros hacia lo desconocido, nuestro propio inconsciente, superar las pruebas que encontremos ahí en forma de recuerdos o aspectos de nosotros mismos que no nos gusten, aceptarnos y crecer para alcanzar la felicidad.

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2.2 Marco Teórico: Enseñanzas Ocultas; Hermetismo

Desde el nacimiento de las primeras civilizaciones ha habido conocimientos que no eran públicos para el gran grueso de la población. Cabe señalar que en estas grandes civilizaciones el esclavismo era algo socialmente aceptado por la sociedad, visto como algo positivo ya que los esclavos no eran considerados seres humanos completos, sino una suerte de eslabón perdido entre el animal y el hombre. Por tanto, esta parte de la población que por “azar” naciera en la etnia equivocada estaba avocada directamente a la ignorancia absoluta, siendo su único propósito servir a los “hombres completos”. Además de este gran grueso de población esclava, absolutamente ignorante, el grueso de la población de hombres completos también era bastante ignorante siendo las tasas de analfabetismo increíblemente altas. Teniendo en cuenta este dato, parece evidente que virtualmente la mayoría del conocimiento escrito, el cual requería de un estudio riguroso mediante la lectura y la comprensión de los conceptos, estaba fuera del alcance de la mayoría de la población. Únicamente aquellos que demostraban tener unas habilidades, o intelecto excepcionales, les era permitido el estudio, y no me refiero a los estudios de enseñanzas ocultas cómo de las que voy a hablar a continuación, sino en general, a cualquier tipo de conocimiento que requiriese un estudio, y que no pudiese transmitirse únicamente por vía oral. Aunque, obviamente, aquellos poderosos repletos de riquezas también disponían de la posibilidad de educarse, o bien de contratar los servicios de un sabio, maestro, sacerdote o intelectual que les aconsejase a la hora de gobernar y administrar sus riquezas. El conocimiento de la lectura y la escritura eran “dones” que pocos poseían, y aquellos que lo poseían eran los pocos que podían ampliar su conocimiento y comenzarse a plantearse el paradigma impuesto. En un mundo en el que más que el oro, o ejércitos, lo que da poder sobre el fluir de los acontecimientos, y la misma naturaleza del hombre, es el conocimiento y la información. Aquellos sabios que adquirieron dichos conocimientos decidieron transmitirlo únicamente a unos pocos escogidos, con el fin de que estos conocimientos no se devaluasen, o que cayesen en manos de gente ambiciosa que les diese un mal uso.

Para acceder a dichos conocimientos uno debía ingresar en secretos cultos, sociedades secretas o sectas las cuales abrían sus puertas a unos pocos escogidos. Estas sectas o sociedades se componían de maestros, sacerdotes o sabios que ya tenían dichos conocimientos ancestrales sobre el universo, y de los adeptos que debían iniciarse en ese camino del conocimiento para alcanzar el rango necesario para que todos los secretos les fuesen revelados; para ello debían acatar diversas normas, una de las más habituales era el voto de silencio, el cual consistía en no contar a nadie, jamás, lo que dentro de la sociedad ocurría, así mismo tampoco podían transmitir sus métodos para alcanzar la sabiduría ni la sabiduría misma que aprendían en el seno de la sociedad. En estas sectas se practicaban misteriosos ritos que interpretaban la muerte y resurrección del iniciado, simbolizando su renacimiento como adepto a la orden o secta y su compromiso en acatar las normas de esta. Es curioso como paralelamente la mayoría de mitos del mundo recogen la historia de algún dios, mesías, héroe que debe morir para luego resucitar.

La historia del dios egipcio, Osiris y su esposa y hermana Isis es un ejemplo de ello:

El dios Seth, envidioso de Osiris, lo mató y despedazó metiéndolo dentro de un tronco que lanzó al río. Un rey encontró dicho tronco y decidió hacer una maravillosa columna con él. Isis, presa de la desesperanza buscó y buscó a su marido hasta que olió el maravilloso perfume prodigioso de dicha columna, sabiendo que ahí estaba su marido. Consiguiendo la columna liberó a su marido, recompuso sus cuerpo y concibió a su hijo, Horus, junto con el cual devolvió a Osiris a la vida. Posteriormente Osiris fue enviado al inframundo para que gobernase allí.

Este mito es parecido a mitos babilónicos, y posteriormente al mito de Dioniso, Demeter o Jesucristo. Cómo ya hemos comentado en el primer marco teórico esto hace referencia al viaje que uno debe hacer para conocerse a sí mismo y crecer despojándose de defectos. Y es que el humanismo en la antigüedad era muy apreciado, sobretodo por filósofos griegos cómo Aristóteles, el cual estaba fascinado por la creación del hombre. Lo consideraba la obra suprema de la creación de Dios; el hombre con capacidades divinas como la creación de arte formaba parte de ella y del cosmos.

Parece pues, que desde tiempos antiguos el autoconocimiento ha estado relacionado con el crecimiento personal e intelectual, el camino del sabio, mago o virtuoso pasa por el viaje del héroe, en el cual el sujeto debe realizar una búsqueda interior para identificar sus defectos y empezar a pulirse para alcanzar la máxima perfección, acercándose así a Dios. Estos ritos arriba comentados no tenían otro objetivo que forzar ese viaje interior del iniciado para estar listo al recibir los nuevos conocimientos.

En la historia de estos misterios, y los conocimientos divinos que encerraban, aparece una figura que podríamos denominar clave en su difusión. Es un figura que, cómo no podría ser de otra forma, aparece rodeada de un halo de misterio sobre su origen, vida, tiempo incluso su forma. Al sabio Hermes Trismegisto, el tres veces sabio/grande, se le atribuye la autoría de los conocimientos herméticos. El nombre de Hermes hace referencia al Dios griego homónimo, el cartero de los dioses. Resulta curioso que actualmente el significado de algo “hermético” sea el de un espacio en el cual no entra ni sale aire de él, es decir, absolutamente cerrado; ya que el conocimiento que Hermes Trismegisto transmitió fue tratado como algo absolutamente secreto, siendo transmitido en círculos cerrados como los anteriormente comentados. Que los conocimientos que trajo al mundo fuesen de carácter divino-filosófico también lo relaciona íntimamente con el rol arquetípico de mensajero de los dioses, pues solo los dioses serían conocedores de la naturaleza verdadera del Cosmos.

Conocido como el dios Thot en Egipto, la mítica figura del padre de la filosofía, y creador de la astrología, la alquimia y autor de los cuarenta y dos textos sagrados que los sacerdotes egípcios poseían desde tiempos inmemoriales, antes de la llegada de los faraones. En este tiempo se decía que gobernaban los dioses, uno de ellos, Thot, el de la sabiduría, reúne las características de la mítica figura de Hermes Trismegisto, el título Trismegisto hacía referencia a su importancia puesto que significa el tres veces grande, por lo que su cualidad divina queda patente con su mismo nombre. Su origen y época se remonta a muy antiguo. Cuentan las diversas fuentes que el mismo Abraham judío pedía consejo a este gran sabio, o incluso que se trataba de la misma persona. No obstante, y como anteriormente he mencionado, la figura de este personaje mítico es misteriosa, no sabiéndose si se trata de una persona/humano o entidad física que caminó sobre la tierra; aunque lo cierto es que numerosas obras ocultistas le son atribuidas.

Se le atribuye el Corpus Hermeticum una colección de 24 textos sagrados escritos en lengua griega. En ellos se trata la naturaleza del Cosmos, el origen del hombre y su caída del paraíso, nociones sobre el bien y el mal o la belleza. Compuesto por axiomas (Del griego ἀξίωμα signfica evidente, aquello que se ve a simple vista), encierra la principales creencias del hermetismo.

El lenguaje empleado en estas obras es bastante críptico, de manera que para el ojo profano, aquel no instruido en conocimientos iniciáticos, el texto resultase incomprensible. Esta tendencia se puede observar en la gran mayoría de textos alquímicos, repletos de simbología tanto gráfica como textual que solo el experto iniciado podría conocer; era esta una manera de asegurar que dicho conocimiento no fuese leído por gente ignorante. Igual de críptico es el texto que aparece en la Tabla Esmeralda. Dicha tabla, atribuida al mismísimo Trismegisto, es un breve texto de carácter críptico en el cual se haya condensado el conocimiento alquímico de la Gran Obra. La transmutación de metales típica de esta ciencia es de carácter simbólica, pues considerándose la alquimia el arte del perfeccionamiento personal, su objetivo máximo era el crecimiento personal del alquimista, este se realizaba paralelamente a la transmutación de los metales cuyo proceso debía simbolizar la misma transformación que el alquimista estaba experimentando en su camino a la perfección, es decir, el retorno al paraíso donde el hombre se hacía conocedor de su verdadeira naturaleza divina. Esta tabla contiene el conocimiento para hallar el camino a la perfección. Su lenguaje simbólico imposibilita su comprensión a aquellos que desconocen dicho lenguaje, o mejor dicho, manera de entender la información, pues los conceptos tratados por esta tabla o la alquimia son difícilmente expresados en una lengua hablada o escrita más no así en un lenguaje simbólico, que cómo he comentado más arriba, dicho lenguaje es el nexo de unión entre lo divino y lo terrenal:

Verdadero, sin falsedad, cierto y muy verdadero: lo que está de abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo, para realizar el milagro de la Cosa Unica.
Y así como todas las cosas provinieron del Uno, por mediación del Uno, así todas las cosas nacieron de esta Unica Cosa, por adaptación.
Su padre es el Sol, su madre la Luna, el Viento lo llevó en su vientre, la Tierra fue su nodriza.
El Padre de toda la Perfección de todo el Mundo está aquí.
Su fuerza permanecerá íntegra aunque fuera vertida en la tierra.
Separarás la Tierra del Fuego, lo sutil de lo grosero, suavemente, con mucho ingenio.
Asciende de la Tierra al Cielo, y de nuevo desciende a la Tierra, y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores.
Así lograrás la gloria del Mundo entero.
Entonces toda oscuridad huirá de ti.
Aquí está la fuerza fuerte de toda fortaleza, porque vencerá a todo lo sutil y en todo lo sólido penetrará.
Así fue creado el Mundo.
Habrán aquí admirables adaptaciones, cuyo modo es el que se ha dicho.
Por ésto fui llamado Hermes Tres veces Grandísimo, poseedor de las tres partes de la filosofía de todo el Mundo.
Se completa así lo que tenía que decir de la obra del Sol.

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El texto de la Tabla Esmeralda, arriba expuesto, exhala el aire místico y épico propio del espíritu del lenguaje simbólico. Hace referencia a algunas de las leyes hermenéuticas que se fueron transmitiendo secretamente a lo largo de generaciones de adeptos a sociedades secretas, sectas o intelectuales que supieron donde buscar.

Siempre hubo una corriente fuera de la norma establecida de conocimientos esotéricos, en todas las civilizaciones; aunque resulta sorprendente que pese a las diferentes formas que estos tomaban la base de los conocimientos era la misma, y por lo tanto su origen: Hermes Trismegisto, una figura casi omnipresente a lo largo de la historia del esoterismo.

El sistema alquímico interesó a muchos sabios de la antigüedad que vieron en él una manera de acceder a la sabiduría absoluta. Dicha práctica se extendió por Asia, existiendo escritos alquímicos chinos del siglo IV a.C., a estos alquimistas se les atribuye la invención de la pólvora. También se extendió por India y por el mundo Islámico, que en aquella época estaba abierto a aceptar conocimientos venidos del exterior de su cultura. La cábala judía también era considerada como una manera de recorrer un vida dedicada a la consecución del conocimiento. Llegada la edad Media surgieron sociedades secretas que utilizaban y transmitían estos conocimientos a sus miembros, luego de pasar una serie de rituales iniciáticos. Estas sociedades como los Rosacruces o los Francmasones sobrevivieron a una cruenta persecución a lo largo siglos. Eran fraternidades donde sus miembros se apoyaban unos a otros, que poseían elevados ideales humanistas y cuya intención era la promoción del ser humano y de la sociedad en general. Quizá por ello nunca contaron con el apoyo de la Iglesia, considerándolos como herejes y enemigos de la cristiandad, condenándolos y persiguiéndolos. Sin embargo, la masonería desempeñó un importante papel en la Independencia de América, la Revolución Francesa, Cuba, Puerto Rico o Filipinas. Los billetes en Estados Unidos muestran símbolos típicos masónicos en sus diseños, un recuerdo de su implicación (o como algunos dicen, un talismán).

Estas sociedades fueron algunas de las encargadas de que el conocimiento esotérico del Cosmos que se tenía a la sombra desde hace milenios siguiera vivo, siendo utilizado y transmitido por sus miembros. A finales del siglo XIX se publicó un libro, de autoría anónima pues los únicos nombres que aparecían como autores era un seudónimo Los tres iniciados publicaron el Kybalión un libro con connotaciones metafísicas que resumía los siete principios básicos que rigen el Cosmos, y que era una abreviación de las leyes herméticas que el mismísimo Trismegisto legó en Egipto. De hecho, y pese a que existen numerosas teorías que intentan adivinar la identidad bajo el seudónimo de Los tres iniciados en el mismo texto del libro se alude a que la información recogida en el libro proviene de un antiguo texto ocultista. La leyes que en el libro se tratan hablan de la naturaleza de la realidad en la que vivimos, como conocimiento básico sobre el mundo en el que vivimos las sociedades ocultistas mantuvieron dichos secretos y los aplicaron en sus ritos, creando a su vez símbolos para su utilización en dichos rituales a modo de concreción de conceptos abstractos; siendo estos símbolos poderosos en sí mismos debido a la información oculta que guardaban. Las siete principios elementales son los que siguen:

1. Principio del Mentalismo:

El todo es mental, el Universo es mental, reza el Kybalión. Esto hace referencia a la naturaleza primigenia misma del Universo en el que vivimos, la cual es mental. De igual manera que nosotros tenemos mente, el Universo es como una gran red neuronal, una gran MENTE UNIVERSAL que está conectada a todo, nuestras propias mentes forman parte de ella. Es por esto que todo lo que pensemos será real, de una u otra forma. De este principio se hace referencia en numerosas tradiciones religiosas.

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. La mente lo es todo; nos convertimos en lo que pensamos”.

Sidharta Gautama, Buda

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De esta manera la expresión mental es vista como expresión divina, ya que en nuestra mente podemos crear la realidad del mundo que nos rodea, con nuestras ideas.Bajo este cáliz, cuando en la tradición abrahámica se habla de que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza se está refiriendo, entre otras virtudes divinas, a la capacidad creadora de la nada que tiene un ser divino: La creatividad, la cual se debe ejercitar; pues viniendo como viene de nuestra mente, y estando esta unida a todo el Cosmos todo lo que podamos imaginar será una realidad.

2. Principio de la Correspondencia:

Como es abajo es arriba, y como es arriba es abajo. Este axioma lo hemos leído en la Tabla Esmeralda hace escasos párrafos. Es un principio con interesantes connotaciones pues hace referencia a que todo en el Universo tiene correspondencias entre las leyes y fenómenos de todos los planos de existencia, sea el plano material, mental o espiritual. Semejante al concepto que previamente he explicado sobre las figuras fractales, la correspondencia es la conexión íntima que todos los elementos del Universo tienen entre sí, a distintas escalas cuando operan las mismas leyes arquetípicas en ellos. El todo tiene su reflejo en toda la creación y siendo el todo una unión esto incita a pensar que los diversos elementos semejantes son en si mismos reflejos.

Por ejemplo la medicina china es un buen ejemplo de ello. Basándose en el sistema filosófico chino del Yin y del Yang (Principio femenino surgido del Tao, sus características son la tierra, la pasividad, la oscuridad, lo negativo la absorción. En resumidas cuentas lo que atrae o “resta” energéticamente hablando. Este principio junto con el Yang son el homónimo del principio de Polaridad que veremos más adelante en esta lista) y buscando en la sintomatología del paciente el doctor relaciona estos dolores con un exceso o carencia de una de las dos energías, esto se verá reflejado en un funcionamiento de algún órgano en concreto, a su vez, dichos órganos se encuentran conectados a otras partes del cuerpo, tales como las manos, los pies o la cabeza. El sincronismo del que hemos hablado en el anterior apartado del marco teórico es un mecanismo del mismo Universo para mostrar a aquellos un poco despiertos a la naturaleza del mismo, una correspondencia entre sus mundos internos y el mundo externo.

Otro ejemplo claro es el de la astrología; el clima astrológico hace referencia al estado de las energías planetarias (es decir, sus vibraciones en el sistema solar, veremos el principio de vibración a continuación) dichas energías arquetípicas se relacionan entre sí de una manera determinada, creando símbolos virtuales que afectarán a los seres vivos del planeta Tierra, en especial a los humanos como receptores mentalmente más intrincados, sensibles y conocedores de éste fenómeno celeste; a su vez podemos hacer un símil entre el ser humano y el mismo Sol. El sol sería nuestra mente, y los planetas las influencias de el resto de personas con las que nos relacionamos, nosotros y lo que tenemos en mente seguimos siendo el centro de nuestra vida, mas la gravedad del resto de astros nos desplaza ligeramente de nuestro eje. Esta ley de correspondencia es a su vez la explicación metafísica para la causalidad anteriormente explicada y los sincronismos. También encontramos esta correspondencia en el mensaje oculto en textos sagrados o mitológicos sobre el viaje interior que el hombre ha de realizar.

“Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”.

El Kybalión

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Las connotaciones de esta ley son enormes, pues si en nuestra mente nos vemos sanos y capaces en nuestro cuerpo se manifestaría lo mismo, en otras palabras lo que ocurre en el macrocosmos ocurre al mismo tiempo en el microcosmos.

3. Principio de Vibración:

Según este principio nada en el Cosmos es estático todo esta en perpetuo movimiento, todo está vibrando continuamente. Dependiendo de la frecuencia vibratoria el espíritu se manifiesta de una u otra manera. Esto dibuja al universo como una gran composición musical, en la que todo vibra de manera diferente, con millones y millones de variaciones y posibilidades diferentes aún por manifestarse. Dependiendo de la melodía se manifestará de una u otra manera. En otras palabras, la vibración es el mecanismo del universo que ha hecho a todas las cosas diversificarse y materializarse. Los estados mentales dependen a su vez de la vibración. Una vibración más aguda y alta está asociada a estados mentales como la alegría, mientras que estados como la depresión presentan vibraciones más graves. Los distintos patrones de vibración generan diferentes conformaciones, dando lugar a todo lo que se manifiesta en el universo. Esta vibración se puede entender de diversas maneras, aunque considero que actualmente el fenómeno físico que lo podría describir es la onda. La onda describe la frecuencia, de una luz, un color o un sonido. Todo en el mundo emite una frecuencia medible, pues todo en el mundo es vibración y por lo tanto ondas. Recientemente se han hecho pruebas de laboratorio en las cuales se ha hecho patente que toda materia, si no es observada intencionadamente (principio de mentalismo) se comporta como una onda.

“En el principio era la Palabra [el Logos] y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron”.

Juan 1,1-5

La palabra es pura vibración, que unida con la mente creadora simbólica del hombre manifiesta la realidad. Es por ello que las palabras encierran un gran poder en si mismas. Son la expresión material directa de nuestra mente, la vibración misma que materializa todo el universo se expresa en nuestras palabras. No es de extrañar que diversos Evangelios empiecen haciendo alusión a la palabra. La tradición hindú denomina a esta red vibratória Akasha o el Om primordial, el sonido puro del cual surgió toda la creación. Este Om primordial o Akasha es lo que se denomina conciencia.

“La conciencia es una vibración de luz y sonido que todavía no se ha manifestado”.

Gaston Sant Pierre

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4. Principio de Polaridad:

Todo en el universo tiene su contraparte. Todo aspecto es dual en su esencia pues presenta una parte aparentemente opuesta o contraria. Sin embargo ambos aspectos están unidos por una tensión llamada polaridad.

Aunque aparentemente se hallen separados existe una unión que los reconcilia, dicha conexión irrompible es la polaridad o dualidad; uno no tiene sentido sin lo otro.

Vivimos en un Universo de dualidades en el que todo tiene su contraparte, pues sin esa contraparte el aspecto carecería de sentido y no existiría.

Anteriormente he citado los conceptos Yin y Yang de la filosofía china que son utilizados en su medicina tradicional, estos conceptos hacen referencia a este principio de polaridad o dualidad, ambos son aspectos contrarios pero uno tiene el germen del otro en cuanto uno no tiene sentido sin el otro.

“Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado: los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas”.

El Kybalion

La reconciliación entre estos opuestos es posible teniendo en cuenta que entre los dos aspectos existen una infinidad de grados, pues dichos opuestos no son más que conceptos en una escala de grados de vibración. Un ejemplo muy sencillo de entender en el plano mental son los concepto amor-odio “del amor al odio hay un paso” es un frase hecha muy popular en España y que además es muy cierta. Pasar de un estado al otro es posible porque amor y odio pertenecen a la misma clase o categoría. Cuando tu sientes amor por algo tus vibraciones son mas agudas, fuertes; cuando empiezas a sentir menos amor progresivamente estas vibraciones se van tornando mas graves y lentas de modo que finalmente llegamos al concepto odio. Sin embargo nos damos cuenta de que todo se cimienta en una línea virtual de grados, pese a ser dos conceptos aparentemente opuestos se basan en lo mismo. Comprendiendo esto es posible manipular los estados mentales en lugar de dejarnos arrastrar por ellos. Otro ejemplo sería el de calor y frío. Para entender que se trata de una clase particular y en la que otros conceptos no pueden entrar llamaremos a esta clase “temperatura”. Se conoce, científica y empíricamente que el calor y el frío dependen de la vibración de las partículas (átomos). Si vibran mucho se produce el fenómeno conocido como calor, si las partículas no vibran tanto se produciría el fenómeno conocido frio. Sin embargo bien sabemos que dicho fenómeno es bastante relativo; ¿cuantas veces hemos estado con alguien que se estaba “muriendo de calor” mientras otro decía sentir frío? Personalmente yo he vivido esto en decenas de ocasiones.

La Luna y el Sol son otro claro ejemplo de este principio, apareciendo cada día (o casi cada día en el caso de la Luna) para ilustrarlo en nuestro firmamento. El Sol es un productor ilimitado de luz y energía y la Luna, el otro gran astro visible en nuestro cielo es reflectora de dicha luz, no produciendo luz propia. Femenino – Masculino; Grande – Pequeño; Joven – Anciano; Alto – Bajo; Guapo – Feo. Podría dar mil ejemplos al respecto aunque considero que es uno de los principios más sencillamente observables en nuestro entorno inmediato, así como uno de los más sencillos de asimilar. Las connotaciones de poseer este conocimiento también son enormes pues entenderemos que usando nuestra mente y teniendo en cuenta que todos los opuestos están en la misma franja vibratoria podemos programar nuestra mente para vivir dichos conceptos como deseemos. Un ejemplo de esto es el proceso de enamoramiento que viven las personas. Al principio es posible que los sujetos se vean físicamente feos o normales, sin embargo, y una vez comienzan a conocerse a fondo y se atraen la percepción que se tiene del físico o la imagen del otro cambia encontrándolo entonces guapo o bello.

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5. Principio de Ritmo:

Esta ley hermética hace referencia a el continuo movimiento cíclico de todo en el Universo. Todo está fluyendo de manera natural, todo va y todo acaba volviendo. Este ritmo es una constante en todos los aspectos de nuestra existencia, de hecho nuestra misma vida es un ejemplo de ejemplos de este principio. Nacemos, crecemos hasta la edad cúspide y morimos. Inspiramos y expiramos. Todo está en movimiento y por lo tanto en transformación.

Los grandes imperios del pasado son ejemplo de ello también; crecieron hasta que alcanzaron su máxima cuota de poder para, posteriormente con el paso del tiempo, estos imperios decayeron y finalmente desparecieron. En nuestra sociedad esto se manifiesta de muchas formas, en el arte con la conocida ley del Péndulo. Es bien conocida la tendencia artística de que determinadas corrientes estéticas van y vienen. El estilo racional y clásico de la antigua Grecia, así como sus valores desapareció con ella y la llegada del Cristianismo. Así mismo el gusto por las decoraciones ostentosas. Surgió el estilo románico, sencillo y funcional. A continuación el gótico. Después el Renacimiento volvió a traer el clasicismo, y posteriormente surgió el barroco, a continuación el neoclásico y como contraparte el modernismo seguido del racionalismo funcional que caracterizó las escuelas de arquitectura alemanas o rusas. Otro ejemplo lo vemos en el mundo de la moda, donde las tendencias van y vuelven. Lo que se llevaba en la época de los setenta ahora vuelve a estar de moda, mientras que lo que se llevó en los años dos mil ahora parece pasado de moda; hasta que vuelva a escena desbancando la moda imperante actual. Personalmente considero que este efecto péndulo, refiriéndome al arte y sus manifestaciones en la sociedad está moviéndose cada vez a mayor velocidad, oscilando más rápidamente entre los estilos.

Este fenómeno está íntimamente relacionado con el principio anterior de polaridad, el cual habla de los dos extremos de un aspecto en concreto; el principio del ritmo es el movimiento oscilante entre ambos extremos. Los antiguos conocedores de las enseñanzas herméticas sabían que dicha oscilación provenía del todo, es decir, de la conciencia básica, lo que en un ser humano se traduciría como el inconsciente. Interiorizando dicha ley y haciéndola consciente podrían evitar sus efectos; levitando sobre ella y acogiendo la llamada “Ley de la neutralidad” en la cual el ego del iniciado se eleva por encima de estas corrientes cósmicas en un estado neutro en el que no es arrastrado por las pasiones propias de los ciclos de ida y venida naturales.

“Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa”.

El Kybalión

γ

6. El principio de Causa y Efecto:

No existen las casualidades sino las causalidades. No existe en el Universo nada al “Azar” todo lo que ocurre es el efecto de una causa previa; así como toda causa tiene un efecto posterior. Cuando realizamos una acción la energía de esta acción se envía al Universo y posteriormente se nos manifiesta el efecto. No importa cuanto tiempo transcurra entre la causa iniciática y el efecto posterior, ambos están unidos como parte de una cadena de sucesos, como fichas de dominó. Aunque ambos sucesos no parezcan tener conexión lógica en realidad están relacionados ya que uno es la causa del otro. Muchas veces pensamos que “la suerte” nos acompaña porque nos pasan cosas positivas, cuando realmente estos sucesos positivos son el resultado de nuestras propias acciones (es decir, la causa) siendo el efecto que vemos una vida afortunada. Por el contrario, cuando pensamos que tenemos “mala suerte” en realidad estamos experimentando el efecto de una causa que nosotros hemos creado, provocando entonces el efecto indeseado, que entonces calificamos como desafortunado. El conocido efecto mariposa, incluido en la teoría del caos, tiene su cabida en este principio hermético, siendo el factor diferencial del efecto resultante en el clima el solo aleteo de una mariposa.

“El aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.

Proverbio Chino

Ser conscientes de esta ley nos coloca en una posición que a veces no resulta cómoda: nuestras acciones son las causas de lo que luego nos encontraremos; en este principio se basa la Ley del Karma, o la ley triple, que reza que todo lo que hagamos positivo o negativo nos será devuelto por tres. De esta forma somos los responsables de lo que la vida nos brinde o nos quite; por poner un ejemplo sencillo: Si tenemos una disertación que entregar y nos pasamos las semanas mirando series en Internet en lugar de estudiar y escribir llegará un momento en el que deberemos escribir rápidamente y con un elevado nivel de estrés para llegar al plazo de entrega. Otro ejemplo es el de una persona que está en una relación abusiva en la que recibe un maltrato físico. La causa de que esa persona reciba el maltrato es una autoestima nula, de modo que el maltratador tiene vía libre para imponer su dominio violento sobre la otra persona. No quiero decir con esto que la persona que reciba el maltrato sea la culpable, pero si es responsable de la causa; de ser una persona con autoestima elevada no aceptaría ningún abuso hacía su persona. De estos ejemplos surge también el concepto de una “razón” para que esto ocurra, una especie de lección que se debe aprender de todas las vivencias con las que nos enfrentemos, una razón para que se desencadena la causa y el efecto. Considero interesante ilustrar brevemente la ley del Karma, está resumida en el anexo de esta disertación.

γ

7. Principio de Generación:

Todo en este Universo tiene género, es decir, todo es o bien positivo o negativo, masculino o femenino.

El principio masculino es el activo, el que se mueve, el que da o proyecta.

El principio femenino es el pasivo, el que recibe, el que espera o refleja.

La unión de estos dos principios da lugar a la generación, pues sin estos dos principios la creación/generación no sería posible. Toda cosa en el universo contiene los dos princípios masculino y femenino en su ser, desde las personas, animales hasta los átomos; incluso los planetas. El sexo no es más que la unión de los dos principios con fines generacionales.

“El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino: el género se manifiesta en todos los planos”.

El Kybalión

Todos en nuestra vida actuamos indistintamente, a veces “hacemos que las cosas sucedan” principio masculino; y a veces “dejamos que las cosas sucedan” principio femenino. En otras ocasiones vamos hacia nuestro objetivo y en otras lo seducimos para que venga él. Un ejemplo sería la elaboración de una disertación pues requiere de ambos principios para realizarse; una ha de estudiar e interiorizar (es decir, recibir, principio negativo) una gran cantidad de información para, posteriormente, escribirla activamente para que esta sea entendida y proyectada en las mentes de los lectores de manera óptima (es decir, dar, principio positivo).

Como queda patente estas siete leyes universales que Hermes Trismegisto transmitió a la humanidad han sido escritas por sabios de otras culturas y tiempo a lo largo de la historia. El Tao por ejemplo es un buen ejemplo de ello, el Hinduismo, Budismo o el Sintoísmo japonés también lo son. Esto es así porque estos principios son comunes a todas las cosas y a todos nosotros, y “resuenan” en el inconsciente colectivo del mundo, y por lo tanto de la humanidad en su globalidad. Pese a que habitualmente estén escondidos en las profundidades de la inconsciencia de cada uno, requiere un trabajo de búsqueda interior para entender la verdad del Universo del que somos parte, es decir, de nosotros mismos y todo lo que somos.

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7.1 Arquetipos planetários

• El Sol: Para definir el arquetipo solar debemos observar primero al Sol físico; en el centro de nuestro sistema planetario el sol ilumina todo de forma homogénea, su luz es tan brillante que inunda todo y la damos por hecho. Sin esta luz de vida no existiria nada, nosotros mismos provenimos del material de este astro y sin su luz y calor la vida sería imposible. El arquetipo solar en astrología hace referencia a nuestro más íntimo ser, a nuestra esencia en esta encarnación.

Se podría decir que es aquel ser profundo que debe guiar nuestras vidas, pues el Sol en una carta natal hace referencia a nuestro sentido de la identidad. Por otra parte al ser una energia activa es un arquetipo masculino y representa a nuestro padre, o a los hombres de nuestra vida. El Sol tiene un papel preponderante a la hora de formar la personalidad de una persona, junto a la Luna, son llamados los planetas luminarios, pues arrojan la “luz” que forma el corazón de la personalidad, que junto al resto de planetas llamados “personales”, los cinco primeros manifiestan las características mas íntimas del ser. La energía del sol es creativa y brillante, estar en contacto con ella significa despertar a la consciencia de nuestra verdadera naturaleza. El símbolo que lo representa es bastante gráfico, pues se trata de un círculo con un punto en el centro, representando la posición del Sol en el sistema solar.

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• La Luna: Nuestro satélite aparece en el firmamento nocturno como el único consuelo en las tinieblas, como si fuese un gran ojo que vela por nosotros, irradia su misteriosa y calmante luz plateada sobre el mundo de la noche. Su simbolismo es enteramente maternal, incluso haciendo referencia a nuestra propia idea de madre ideal. Su energía es materializadora, nutritiva y protectora. Si recordamos la teoría de las 7 esferas, o la explicación ampliada de la Cábala veremos que esto ya era simbolizado en ambas enseñanzas. Por otra parte la luna cambia de forma en un ciclo interminable de 28 días, el mismo número de días que el ciclo menstrual. Por ello es un arquetipo femenino; es pasivo en el momento que se trata de un reflector de la luz solar, actuando como un gran espejo. Rige también las emociones, puesto que las emociones están relacionadas con el agua, las mareas y las olas (como ya he apuntado en la explicación de dicho elemento) parece evidente que la Luna rija los sentimientos, especialmente teniendo en cuenta la enorme influencia gravitacional de nuestro satélite plateado sobre el océano. Es la energía que nos hace sentir “en casa” y seguros de nuestros sentimientos y sensibles a los sentimientos de los otros.

γ

• Mercurio: Mitológicamente Mercurio es la adaptación Romana del dios griego Hermes, relacionado con el padre del hermetismo, Hermes Trismegisto. Todo lo que hace referencia a esta figura arquetípica en la mitología se puede trasladar a su arquétipo planetario usado actualmente en astrología. Mercurio rige el pensamiento rápido, el intelecto y las conexiones o asociaciones. También acoge a la comunicación, siendo esta una forma de conectar pensamiento y expresarlos al exterior. Por lo tanto se puede concluir que la energia mercurial es eminentemente de expresión mental y carece de género. El comercio también lo rige este planeta, los intercambios; mitológicamente era el Dios que hacía “los recados” de los otros dioses, comunicando a los humanos mensajes de los dioses. Es también regente de los procesos de aprendizaje; aunque está más relacionado a aquellos conocimientos más simples, dinámicos y prácticos.

γ

• Venus: La diosa Venus, regente de la belleza y el amor, ilustrado en el arquetipo de mujer bella, atrayente y deseable. La energía de Venus es de naturaleza femenina (pasiva); atrayente, busca en el interior como satisfacer los deseos y busca el placer. En Astrología representa nuestra relación con los demás. Desde una perspectiva personal es el planeta de la autoexpresión, y del tipo de valores que nos mueve, así como de nuestros gustos personales. Estos aspectos son básicos a la hora de relacionarnos con el resto de personas. Es el deseo “femenino” de gustar a los otros. El sentido estético y de la armonía. Las relaciones están regidas por Venus, así como el amor o el romanticismo. Cuánto damos de nosotros mismos a los demás, y cuanto guardamos para nosotros. Depende de donde caiga Venus en nuestra Carta poseeremos unos talentos naturales u otros.

γ

• Marte: Es la contraparte de Venus, su yang masculino. Si Venus es la energía femenina que atrae, Marte es la energía masculina que se mueve y va a por ello. Su arquetipo astrológico es muy claro pues hace referencia a un “chispazo” de energía. Ese chispazo que hace falta para ponerse en marcha. Mitológicamente ha sido representado como Guerrero, o trabajador incansable. Marte rige esa energía activa que nos pone en movimiento, con la que luchamos por lograr nuestros objetivos. Mientras que Venus rige la seducción Marte rige el deseo sexual en su faceta más primitiva. La ira es distintivamente marciana como la anulación de la capacidad para administrar dicha energía. Este arquetipo esta centrando en el individuo, sus necesidades y como satisfacerlas. El juicio rápido también esta asociado con la energía de Marte, con tener una mente “afilada”. Los niveles físicos de energía están relacionados con este planeta, rigiendo el propio aguante de nuestro cuerpo a la hora de hacer ejercicio físico. Junto con la Luna y el Sol, Mercurio, Venus y Marte forman el grupo llamado “planetas personales, que constituyen el núcleo que simboliza el carácter personal del individuo.

γ

• Júpiter: Los llamados planetas sociales son opuestos en significado, Saturno y Júpiter son los planetas que simbolizan nuestro papel en la sociedad, y nuestra concepción de nosotros mismos como seres humanos; son los planetas que marcan nuestros límites y que nos permiten soñar a lo grande. Júpiter es expansión; solo hace falta comparar su tamaño (o el de su campo electromagnético) con el del resto de planetas, y nos encontraremos frente a una analogía de su simbolismo: La expansión. La energía de este planeta es la que nos impulsa a expandir nuestro conocimiento, nuestro yo. Si Mercurio es el planeta de los conocimientos especializados Júpiter es el que recoge todos estos datos y llega a un conocimiento que lo sintetiza. Ve el conjunto; como cuando subimos a una colina para ver el paisaje alrededor. Del mismo modo, la curiosidad es el motor de esta búsqueda para ampliar nuestro conocimiento, mediante estudios, o mediante viajes; siempre hay algo más que conocer, sintiendo finalmente que “no hay tiempo para todo”. Este planeta también nos impulsa a realizarlos preguntas trascendentales, y a elaborar un sistema propio de creencias. El quinto planeta nos infla de positividad y generosidad. Aquellas personas, con un Júpiter fuerte en la carta natal, son generosas y dadas a los excesos.

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• Saturno: Los excesos se pagan. Ese pago es la energía que Saturno manifiesta en nuestra vida. Es el último planeta del sistema solar en ser observable, a simple vista, desde la Tierra. Representaba la frontera entre lo conocido y el más allá desde la antigua Babilonia hasta que se descubrió Urano en 1781. Su energía da estructura a la imaginación para convertirla en realidad física, se le llama también el Gran Mago, por esta cualidad materializadora, que comparte con la Luna, por ello también se lo conoce como el Gran Padre, o incluso, La Gran Madre. Saturno acepta las limitaciones de la vida en cuerpo físico y el necesario cuidado de este. Los tránsitos de este planeta fueron muy temidos en la antigüedad, pues Saturno rige las pruebas de la vida; momentos bajos que nos hacen mirar en nuestro interior y crecer. Establece los límites de lo que es real y lo que no lo es. La responsabilidad es saturnina, la practicidad, el control o la disciplina también. Este planeta también relacionado con el discurrir del tiempo, en la mitologia Griega, Kronos (Saturno), era el dios creador del Tiempo; por otra parte era el planeta que más tardaba en sus tránsitos, alrededor de 30 años una vuelta completa alrededor del Sol, esta relacionado con la vejez.

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• Urano: Después de Saturno, los tres primeros planetas son llamados “generacionales”. Esto es así porque sus tránsitos planetarios abarcan generaciones enteras, pues están tan lejos del Sol que tardan mucho tiempo en transitar de un signo zodiacal a otro. Sus energías son más sutiles que las de los primeros 7 planetas; aunque igualmente son poderosas, abarcando aspectos de nosotros, vitales a la hora de desarrollarnos como personas y como sociedad. Urano es el primer planeta descubierto después de Saturno. Simbólicamente rompió el cascarón del sistema solar conocido, expandiendo la consciencia de los límites del espacio. Su arquetipo mitológico era el de Dios de los vastos cielos, libre, y creador de los fenómenos meteorológicos. Además su eje de rotación es perpendicular al del resto de planetas, pareciendo una pelota rodante en su traslación alrededor del Sol. Esto ilustra a la perfección su influencia, pues es el planeta de la rebeldía y la revolución. La energía uraniana busca nuevas maneras de hacer las cosas, se aleja de lo establecido para encontrar una mejor manera de proceder; las tradiciones y las reglas no tienen sentido para Urano, que busca la libertad. Esta energía es la que nos lleva a ser más conscientes de nosotros mismos, despertando nuestra consciencia y asentándonos como individuos únicos entre un mar de humanos. Pese a que es el planeta de la independencia y la individualidad no es un planeta seco. Aquellos actos de rebeldía se centran en un sentimiento de comunidad, todos los miembros en una comunidad son importantes, pero cada uno tiene su propia voz, su propio estilo. Los relámpagos, que se le asociaban en la antigüedad, se traducen como flashes de certeza, intuiciones esporádicas que experimentamos y que pertenecen al dominio de Urano. También es el planeta que rige los intereses fuera de la norma (como por ejemplo la astrología) y a la pérdida de la cordura.

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• Neptuno: Mitológicamente era el dios de los Océanos y portaba un tridente de tres picos que actualmente es símbolo del planeta. Los mares son un imagen arquetípica del inconsciente colectivo; si la vida es un río toda corriente de agua tiene como destino unirse al mar de nuevo. Neptuno representa la unidad, el AMOR UNIVERSAL que nos hace sentir uno con toda la creación. Es la energía que diluye las estructuras del ego y la individualidad para alcanzar una fusión. Dicha disolución es un estado alterado de conciencia, por ello Neptuno rige todos los estados alterados de conciencia. La mística puede transmutar la conciencia, los estados meditativos profundos; así como también lo hacen las drogas psicodélicas, aquello que sirva para ver el mundo desde una perspectiva más unionista y fantasiosa es neptuniano. El escapismo, el engaño o las ilusiones son aspectos de nuestra vida que que rige el confuso Neptuno, la búsqueda de la perfección armónica cósmica, los ideales y el romance. La fantasía también pertenece a este planeta así como la intuición, entendiendo la intuición como la conexión con ese basto mar inconsciente de modo que puedan emerger informaciones importantes de forma inconsciente o consciente.

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• Plutón: Pese a que astronómicamente es considerado planeta enano, debido a su órbita excéntrica y a su pequeño tamaño; en astrología Plutón tiene una gran importancia e influencia en nuestras vidas. Simboliza el fuego interno, aquello que quema por dentro pero no se ve a simple vista. Los procesos de putrefacción y transformación. Si el Fénix es ese animal mitológico que crece y se deshace en cenizas al morir, para volver a renacer de entre ellas posteriormente, Plutón simboliza ese renacer de las cenizas. Así como las cenizas mismas y el proceso de muerte del Fénix. En Plutón hay impulsividad, aunque camuflada. El planeta de los cambios que nos transforman, aquellos cambios necesarios para crecer y no quedarnos estancados. Esa estancación es la que hace que todo se pudra, y Plutón está en esa fase previa a coger y tomar impulso para ascender. En la mitologia Griega Hades (Plutón) era el dios del Inframundo, del mundo de los muertos. Y este planeta rige las muertes simbólicas, aquellos momentos en los que urge una necesidad imperante de realizar câmbios en nosotros, dejando partes de lo que fuimos en el camino. La sexualidad como un tipo de relación íntima e impulsiva, es regida por Plutón. Todo aquello que está escondido de forma incómoda es regido por este planeta.

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