
Fírmico Materno: la astrología, enseñanza para el recto gobierno de la vida
José Martínez Gázquez
Homo Mathematicus
Universidad Autónoma de Barcelona
Actas del Congreso Internacional, sobre Astrólogos Griegos y Romanos – Málaga 2002
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La consideracíon de la obra de Fírmico Materno nos coloca en una situacíon no muy frecuente en el estudio de un autor de la literatura latina. Su obra no ha sido demasiado estudiada y, por lo mismo, para subrayar los elementos que la componen, vamos a hacer un acercamiento directo a su texto. Al analizar la obra de Fírmico Materno seguiremos sus próprias palavras para ressaltar los aspectos más personales y originales del autor y para subrayar los rasgos del método que oferece a quienes quieren iniciarse en la astrología, junto con las actitudes y cualidades que les exige.
Fírmico Materno, nacido probablemente en Siracusa, Sicilia, ejercía como abogado en Roma cuando, según él mismo confiesa, decidió abandonar su profesión y dedicar su vida al estudio, práctica y difusión de la astrología:
…nulla alia rotine restiti, nisi quod liberali animo contemptis forensibus lucris laborantibus hominibus ac uaria rerum diversitate sollicitis purum ac fidele patrocinium defensionis exhibui (Proem. 2).
(…)
Dos partes claramente definidas, si bien en algunos casos se presentam entrelazadas, componen los Matheseos libri VIII de Fírmico Materno. Una primera parte es de elaboración más personal y nos ofrece su propia actitud ante la astrología y el método y la finalidad de su obra. Los contenidos doctrinales astrológicos y los elementos de técnica de predición de esta materia conforman el resto.
Fírmico Materno tiene, desde el início de su obra, la preocupación de seguir minuciosamente un método que facilite el aprendizaje de la astrología desde sus princípios básicos. Explica con detalle el método que quiere usar en la transmissión de sus enseñanzas, los pasos que debe seguir el discípulo que pretenda su aprendizaje y la actitud que debe mostrar quien se acerque a su magisterio:
Matheseos scripturi libros eos, qui eandem discere uolunt, primum instituere debemus, ut rectis initiis formati facilius pronuntiandi scientiam consequantur; non enin potest ueram eius scientiam consequi, nisi fuerit primis institutionibus eruditus (II Praef.1).
Pero, sobre todo, la astrología para Fírmico Materno no es sólo una materia digna de ser aprendida y praticada, sino que la persona entregada a su studio penetra en unos conocimientos y asume una forma de estar en el mundo, adquiere una ciencia, que conlleva un modo de vivir y unas creencias que dan sentido a la vida del hombre en la tierra:
Ad diunia istus scientiae secreta perueniet, et initiatum omnibus istius scientiae disciplinis, totum ordinem diuinae interpretationis accipiet, ut fata hominum et inuenire partier et explicare (V Praef. 1).
y que, como escribe Flammini, presenta “la astrología, sinónimo de mathesis, entendida no tanto como conjunto de conocimientos indispensables para los complicadísimos cálculos requeridos para el levantamiento de los horóscopos, cuanto como conocimiento por excelencia, verdadero y liberador”.5
5 G. Flammini, “La praefatio ai Matheseos libri di Firmico Materno”, en C. Santini-N. Scivoletto (eds.), 1990, p. 67.

Pierre Monat desarrolla algunas de las razones de la dificultad de la obra de Fírmico Materno en el orden de los conocimientos concretos y particulares de la relación de astronomía y astrología: “Dominando mal las cuestiones de astronomía… y obstaculizado por el caráter repetitivo de sus modelos, se limita a presentar las indicaciones de las predicciones astrológicas particulares y se contenta con un subrayado tan servil de sus fuentes, que se podría efectuar su retroversión y reescribir sus modelos griegos”. Con todo ello, acaso sea más que un topos literario y hayamos de otorgar mayor valor a su propria confesión de impericia, cuando busca la capacitación de benevolencia de Mavorcio (I Proem. 8: nobis tenue ingenium et sermo subtilis et, quod uere confitendaum est, matheseos permodica. De nuevo reafirmado en I 3.3).
Su estilo es redundante y repetitivo en demasía, en la línea de los esperado en los textos técnicos-científicos. Para su recta comprensión se hacen precisos comentarios, rectificaciones y explicaciones que den sentido al texto y permitan colocar cada elemento en su contexto preciso.
El esclarecimiento de sus posibles modelos y fuentes, al modo del trabajo de S. Feraboli,7 podrá ayudar a determinar mejor el valor estricto de la obra de Fírmico Materno y la medida en que sus errores dependen de sus fuentes o de la mala interpretación que de ellas pudiera hacer hecho.
7 S. Feraboli, “Um utile confronto tra Anubio e Fírmico”, Paideia, 46 (1991) 201-205.
Los contenidos que Fírmico Materno transmite en su obra son contenidos recibidos de la tradición (II 11.1: Explicatis signorum generibus ac formis et natura eorum diligenti ratione perscripta, sicut nobis prudentissimis Graecorum magisteriis traditum est); o aquellos que sintetizan la esencia probada de la astrología (I 10.1: Explicatis his omnibus atque tractatis, quae fati uim stellarumque decernentium leges uerae rationis disputatione mostrarunt). Con insistencia presenta cuanto describe como proveniente y enraizado en la mejor tradición de los grandes nombres de la transmisión de la astrología, subrayando su origen en los dioses mismos:
Omnia enim, quae Aesculapio, Mercurius et Hanubis tradiderunt, quae Petosiris explicauit et Nechepso et quae Abram, Orfeus et Critodemus ediderunt [et] ceteri omnes huius artis scii (IV Proem. 5).
Otros contenidos, aun formando parte de esta tradición aceptada, son presentados como novedad y aportación importante de su obra, especialmente la Sphaera Barbarica, obra llena de interés, pero desconocida para los romanos (VIII 5.1 plenissiman huius artis disciplinam, multis Graecis et omnibus Romanis incognita, ad quam usque in hodiernum diem nullius adspirauit ingenium), y que, según anuncia ya al comienzo, tras la exposición magistral de Mavorcio explicando los principios generales de la astronomía planetaria, promete presentar a su interlocutor, en I Proemio 6:
ut promitterem tibi editurum me quicquid Aegypti ueteres sapientes ac diuini uiri Babyloniique prudentes de ui stellarum ac potestatibus diuinae nobis doctrinae magisterio tradiderunt.
Aspecto que ratifica en otros varios pasajes de su obra y especialmente en VIII 5.1 cuando explica sus postulados y prescripciones.
Es interesante notar que Fírmico, expresamente, nos dice que tuvo la preocupación crítica de constratar sus fuentes y de presentar su obra de forma cierta y clara:
perlecta pariter atque collecta et contrariis sententiarum diuersitatibus comparata illis perscripsimus libris diuinam scientiam Romanis omnibus intimantes, ut hoc, quod quibusdam difficillimum uidebatur propter Latini semonis angustias, ostensa Romani sermonis licentia ueris et manifestis interpretationibus explicarem (IV Proem. 5).
A pesar de ello y de la importancia de su obra para nuestro conocimiento de la astrología en la antigüedad, se han señalado repetidamente las carencias y contradicciones que aparecen en un recorrido pormenorizado de los contenidos de la Mathesis,9 que presenta un conjunto de errores e impossibilidades astronómicas, de los que es imposible saber si se deben al autor latino mismo o a su fuente. Ya Bouché-Leclerq escribía que “Fírmico Materno es, en astrología, el terror del que intenta comprender”, y aunque Pierre Monat limita su importancia, subraya las inconsistencias de la exposición de Fírmico Materno, debidas al parecer a haber sistematizado sus predicciones astrológicas sin tener en cuenta las realidades astronómicas, y resalta “las múltiples simplicaciones abuisivas y las contradicciones, que se encuentran tan frecuentemente en los manuales de astrología, de la Antigüedad al Renacimiento, y que les confieren el aspecto de una compilación precipitada”.
9 Una síntesis clara del propósito general de la astrología de Fírmico la presenta T. Barton, Ancient Astrology, London and NY, 1994, pp. 115-125, subrayando que hace más hincapié en buscar los caracteres de los hombres en general que las predicciones concretas.
No hay qu ser muy capaz para ilustrar las complicaciones y confusiones de Fírmico Materno, aunque “para usar enteramente el libro se necessite ser un experto para sortear sus confusiones”.12
12 S.J. Tester, A History of Western Astrology, Woodbridge, Suffolk, 1987, pp. 135-143.
Su elaboración personal se nos presenta con las características y los adornos proprios de un retor de la época tardía. Se muestra ligado a los usos de la escuela y a los ejemplos de los catálogos habituales, redundante, enfático, perdido en anacolutos poco usados. En estos textos nos da sus reflexiones y pautas de conduta ante la ciencia que le ocupa. Enumera con detalle los contenidos de la astrología que se propone transmitir a la posteridad, algunos de los cuales asegura que no habían sido conocidos anteriormente por los romanos.
En definitiva, la finalidad última que se propone con la composición de su manual, el único, no lo olvidemos, de esta materia, de tanta trascendencia y siempre presente en el mundo romano, que nos há transmitido la antigüedad, “el único verdadero tratado de astrología de lengua latina”, según lo define B. Bakhouche, es ofrecer los conocimientos necesarios pra la práctica de la astrología, pero sobre todo conseguir la integridad moral de los adeptos a esta prática, ya que, además de presentarse como una matéria científica, quiere ofrecerla como un modo de vida de gran integridad moral, acercamiento y medición con la divindad, para el mejor conocimiento de la influencia de los astros en la vida del hombre.
El hombre, del que Fírmico tiene conciencia que ha sido creado por Dios, há sido hecho a imagen del mundo con los mismos cuatro elementos y llevándolo a la máxima perfección de la semejanza con Dios mismo:
Scire itaque nos principe in loco oportet, Lolliane decus nostrum, quod ad imaginem speciemque mundi formam hominis ac statum totamque substantiam deus ille fabricator hominis natura monstrante perfecerit; nam corpus hominis ut mundi ex quattuor elementorum commixitione composuit, ignis scilicet et aquae, aeris et terrae, ut omnium istorum coniunctio temperata animal ad forman diuinae imitationis ornaret, et ita hominem artificio diuinae fabricationis composuit, ut in paruo corpore omnem elementorum uim atque substantiam natura cogente conferret, ut diuino illi spiritui, qui ad sustentationem mortalis corporis ex caelesti mente descendit, licef fragile sed tamen simile mundo pararet hospitium (III Proem. 2).
El hombre, por tanto, es como un microcosmos apoyado en los cinco planetas, además del Sol y la Luna, que por esta misma razón es gobernado por ellos a la manera de una divinidad:
Hac ex causa hominem quase minorem quendam mundum, stellae quinque, Sol etiam et Luna ignita ac sempiterna agitatione sustentant, ut animal, quod ad imitationem mundi factum est, simili diuinitati substantia gubernetur (Proem. 3).
A lo largo de la obra Fírmico Materno ofrece un tratado de astrología, pero en todo momento quiere presentarlo informado de un sentido superior, parece entender la astrología en estrecho contacto con una actitud filosófica de comprensión del mundo. Cercano al neoplatonicismo en su concepción global de la importancia del destino y el libre albedrío en la vida del hombre, se sirve de postulados del ámbito de la filosofía estoica en la defensa de la astrología como arte adivinatoria. Por lo que con razón se ha señalado la impronta de las huellas del estoicismo presentes en su obra y que justifican algunas de estas actitudes morales defendidas por Fírmico Materno. La filosofía estoica, como pone de manifiesto G. Flammini, había construido un sistema de defensa de la adivinación, incluyendo la astrología, ya que ayudan a encontrar los signos dejados por la divinidad para llegar a conocer la sucesión de los acontecimientos que interesan al hombre. En este sentido la opología de la ciencia astrológica hecha por Fírmico Materno en el Libro I sigue los parámetros delilneados en la escuela estoica.
Considerada globalmente, la obra de Fírmico Materno se articula, pues, como un conjunto de enseñanzas ordenadas en progresión, que se constituyen en una ‘institutio’, manual y obra de referencia a la vez. “Se trata de confiar al lector una revelación: el tratado técnico quiere mostrarse a veces, de manera un tanto paradójica, obra inciática, a imagen de algunas de sus fuentes de origen hermético”.
Son muchos y dispersos de modo reiterativo a lo largo de toda la obra los elementos de reflexión personal de Fírmico Materno va sumando y a los que hemos ido haciendo referencia. En el ámbito de la actitud del aspirante a la práctica de la astrología, poniéndolos en relación con los de los que ya han alcanzado esta meta, es de gran interés subrayar el paralelismo entre dos tipos presentados por Fírmico. Los primeros, una presentación global de la astrología y su carácter casi sagrado por su cercanía a Dios mismo y su finalidad de ayuda a los hombres, lo que la constituye en casi una religión, dotada de sus sacerdotes y sus ritos y liturgia. Los segundos, dirigidos a definir las características que debe reunir el aspirante que quiere adentrarse en los misterios del conocimiento astrológico. Como modelo de imitación posible presenta la encarnación de estas características en su persona y la de Mavorcio, su protetor y el personaje al que dirige su obra.
Respecto a la astrología resalta la alta estima y consideración que le merece la materia misma que presenta, ya que su origen se encuentra en la divinidad misma, otorgada a los hombres por Mercurio (III 1.1 Mundi itaque genituram hanc esse uoluerunt secuti Aesculapium et Hanubium, quibus potentissimum Mercurii numen istius scientiae secreta commissit), y como resulta de las múltiples denominaciones sucesivas que hace de ella (I Proem. 6 diuinae nobis doctrinae magisterio tradiderunt, I 1.1 omnem philosophiam divinamque scientiam, o II 30.1 omnem divinitatis scientiam… sacrati operis disciplina).
Aunque aparecen diversas indicaciones diseminadas por la obra, es en el Libro II, cap. 30, Qualis uita et quale institutum esse debet mathematicis, donde dedica atención muy especial a la consideración personal de las cualidades y virtudes que deben adornar a los astrólogos y a las pautas de conducta personal, social y moral que deben seguir en todas las circunstancias de la vida y que conforman el resto del contenido del capítulo mencionado. Para el candidato al estudio y conocimiento de la astrología, de manera acorde con su carácter casi sagrado, se señalan pormenorizadamente las fases de la iniciación que ha de seguir, al modo de los adeptos de las religiones orientales y mistéricas, y las cualidades que han de adornar a los astrólogos ya instruidos y que ejercen su actividad como tales.
La redacción de este capítulo es prolija y repetitiva y se nos presenta como un poco de acarreo y amontonamiento de ideas, consejos y reglas de conducta, lo que no es obstáculo para que podamos subrayar unas pautas más reiteradas y que responden a los varios órdenes de la vida de una persona y el tenor de vida que debe mantener en todo momento. Se trata de unos casos de pautas materiales y morales de ordem general y en otros más bien de referencias concretas a las virtudes que debe poseer o los vicios que debe evitar.
Podemos recoger las características más sobresalientes de este tipo de vida que se propone para al aspirante a la prática de la astrología, sin pretender ser exhaustivos en todo y cada uno de los consejos-preceptos que enumera tan prolijamente.
A. Consejos morales
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El conjunto del capítulo 30 es, sin duda, un elogio de la capacidad de la astrología para hacer del astrológo un hombre de grandes cualidades y virtudes. Exige al astrólogo en sus actuaciones públicas, e incluso en su vida privada, una alta calidad humana, concretada en las más mínimas normas prácticas y en detalles de gran exigencia moral. Em definitiva entiende la vida del astrólogo como un verdadero sacerdocio de cercanía a Dios y a los hombres (II 30.1: oportet enim eum, qui cotidie de diis uel cum diis loquitur), pero incluso superando a los sacerdotes en la práctica de las bondad, ya que, en definitiva, se ha de constituir en sacerdote de los dioses, del Sol y de la Luna:
dato operam, ut instituto ac proposito tuo bonorum institutum ac propositum uincas sacerdotum; antistitem enim Solis ac Lunae et ceterorum deorum, per quos terrena omnia gubernantur, sic oportet animum suum semper instruere (II 30.2),
y conseguir que su espíritu esté a la altura de tal misión, procurando ser considerado paradigma de virtud para que los demás le reconozcan digno de su misión (II 30.2: ut dignus esse tantis caerimoniis omnium hominum testimoniis comprobetur).
Siempre ha de ser referente de bondad:
et cum naturae sacris imbutus atque initiatus sacrati operis disciplinam…ad imaginem te diuinitatis similitudinem forma, ut sis semper praeconio bonitatis ornatus (II 30.1).
Dispuesto a aprender y praticar todas las virtudes (II 30.2: Quare et disce et exequere omnia ornamenta uirtutis), de manera que una vez conseguidas sea persona accesible a los hombres (et, cum te his instruxeris, esto facilis accessu, ut, si qui uoluerit aliquid sciscitari, ad te cum nullo terrore trepidationis accedat).
Dispuesto a aprender y praticar todas las virtudes (II 30.2: Quare et disce et exequere omnia ornamenta uirtutis), de manera que una vez conseguidas sea persona accesoble a los hombres (et, cum te his instruxeris, esto facilis accessu, ut, si qui uoluerit aliquid sciscitari, ad te cum nullo terrore trepidationis accedat).
Como síntesis ha de procurar conocer y prácticar todas las virtudes:
Esto pudicus integer sobrius, parcus uictu, paruis opibus contentus, ne istius diuinae scientiae gloriam ignobilis pecuniae cupiditas infamet (II 30.2).
Aconseja una vida honorable: esposa, casa, amigos honorables, sit tibi uxor, sit tibi domus, sit honestorum amicorum copia (II 30.8); debe mantenerse apartado de conflictos (esto ab omnibus contentionibus separatus), huyendo de sediciones y rivalidades turbulentas; apartado de negocios nocivos (nulla negotia nociua suscipias); no ávido de fortuna (nec te aliquando pecunia augmenta solicitent); apartado de toda crueldad (esto ab omni crudelitatis ardore sepositus); sin gozarse en afrentas, riñas, ni amistades dañinas (numquam alienis iurgiis uel capitalibus ac pestiferis inimicitiis gaudeas… fuge seditiones, fuge semper turbulenta certamina); siempre moderado y con tranquilidad de espíritu (sed tibi in omni conuersatione placeat quieta moderatio).
En II 30.9 reitera con nuevas matizaciones ideas ya mencionadas: ata amistades sólidas (amicitiae fidem fortibus copulationibus stringe); mantén tu lealtad inquebrantable (da operam, ut in omnibus actibus fides tua incorrupta permaneat); no mancilles tu conciencia con falsos testimonios (nunquam conscientiam tuam falsis testimoniis polluas); la usura centra en gran manera su atención con variadas formulaciones: no prestes dinero con usura (numquam pecuniae fenus exerceas); ni amases fortuna con las necessidades ajenas (ne alienis necessitatibus miserum tibi pecuniae conferatur augmentum); ni parezca que pones a la divinidad como garante de tu miserable interés económico (ne propter pecuniae miseram stipem diuina numinum praesidia implorata esse uideantur).
II 30.10: Presta consejo y auxilio para enmendar a los que erraron indicándoles un camino recto de vida (errantibus hominibus… rectam uiuendi uiam monstra); actúa siempre en público y a plena luz (nec secrete cum aliquo fabulas conferas, sed palam, sicut superiores comprehendi, sub conspectu omnium istius diuinae artis exere disciplinam).
II 30.12: Siempre ha de estar alejado de las seducciones de los placeres (secerne te ab spectaculorum semper illecebris, ne quis te fautorem alicuius esse partis existiment); un sacerdote de los dioses ha de vivir alejado de ellos (antistes enim deorum separatus et alienus esse debet a prauis illecebris uoluptatum).
II 30.13: advierte que sin estas virtudes y actitudes no debe pretenderse llegar al conocimiento de la astrología (uide, ne praeposterae cupiditas instinctu aut sacrilego temeritatis ardore ad huius disciplinae secreta uenias).
II 30.14: nos advierte de no revelar los secretos de la astrología a cualquiera no preparado o perverso (nec errantibus animi cupiditatibus religionis istius arcana committas). No podrán acceder a sus ceremonias los hombres de mente depravada (nom enim oportet perditas mentes hominum diuinis initiari caerimoniis).
Con todo, no denunciará a los temerarios que interroguen sobre ello (II 30.7: quare, quicumque aliquid de imperatore quaesiuerit, nolo eum truci ac seuera responsione conturbes… sed ne deferre te uolo, si quis aliquid male quaesiuerit). Por su denuncia puede ser considerado causa de la muerte del insensato (ne, cum ille ob inlicitas animi cupiditates capitali sententia fuerit subiugatus, mortis ipsius causa extitisse uidearis; quod alienum esta a propostio sacerdotis).
Tales son las prescripciones y consejos que Fímico prevé para el aspirante al estudio y práctica de la astrologái, pero hay tambiém en el texto de su obra, especialmente en los prólogos de los libros restantes, una serie de referencias e indicaciones, relacionadas com Mavorcio y su propia actuación personal y como practicante de la astrología, que nos parece grandemente relevante destacar y poner en relación directa con los textos analizados del capítulo 30, Qualis uita et institutum esse debet mathematicis.
Fírmico Materno se nos presenta a sí mismo como um hombre honrado y desinteresado en su vida personal y profesional y lo mismo hace cuando menciona a su protector Mavorcio, al qual se dirige y califica con los mismos términos positivos que quiere posean las aspirantes al conocimiento de la divina ciencia que considera. En contraposición se muestra desconfiado del resto de las personas, casi diríamos de los hombres em general, ante el hecho de su dedicación a la astrología.
Su actitud personal de desprendimiento y alejamiento de los assuntos y vanidades mundanas al emprender este camino es clara:
Nulla alia ratione restiti, quod liberali animo contemptis forensibus lucris laborantibus hominibus ac uaria rerum diuersitate sollicitis purum ac fidele patrocinium defensionis exhibui (IV Proem.2).
In otio itaque constitutus et forensium certaminum depugnationibus liberatus, exutus etiam quodammodo inuidiae laqueis improbis ac perfidis hominibus crassa inuidia et rapiendi, immo potius latrocinandi, potestate permissa (IV Proem.3),
y por ello se siente con la disposición conveniente para emprender la tarea de composición de su obra:
hos ad te Lolliane, solutus omni sollicitudinis cura libros scripsi, ut a terrena quodammodo conuersatione sepositus ex qualicumque parte ad purganda animi uitia quae ex prauvorum hominum conueratione contraxeram, caelestibus me ac divuinis disputationibus adplicarem,
y queda patente su reticencia frente al contacto con los hombres de vida mundana, en cuya conversación y tartono quiere gozarse.
El Libro V Praef. 2 le ofrece ocasión de nuevo para insitir en la necessidad de apartarse de todo vicio para acceder
Ad diuina istius scientiae secreta… Ne itaque desiderantis animi cupiditatem falsa promissione decipiam, omni inuidiae liuore deposito et omni desidiae torpore proiecto, ad cumulata matheseos secreta perveniam, ne intentio tua in ipsis principiis inuidiae ac malitiosae taciturnitatis uito relinquatur.
Da ueniam quod siderum tuorum cursus eorumque efficacias explicare conamur;… Pura mente et ab anmi terrena conuertatione seposita et cunctorum flagitiorum labe purgata hos Romanis tuis libros scripsimus, ne omni disciplinarum arte translata solum hoc opus extitisse uideatur, ad quod Romanorum non adfectasset ingenium (4),
por lo que sabemos de su talente personal al emprender la tarea de escribir su tratado de astrología, que el toma como el primero en lengua latina.
En el párrafo 6 encontramos una nueva confesión de limpieza de intenciones y de mente y pensamiento para ser dignos de recibir y comprender la formación divina:
Da ueniam quod gracilis sermo ad numinis tui secreta preuenit; non nos sacrilega cupiditas ad hoc studium aut profanae mentis ardor impegit, sed animus diuina inspiratione formatus totum conatus est quod didicerat explicare.
En el Libro VII 1:
Cum incogitis hominibus Orpheus sacrorum caerimonias <intimaret>, nihil aliud ab his quos initiabat in primo uestibulo nisi iurisiurandi necessitatem [et] cum terribili auctoritate religionis exigit, ne profanis auribus inuentae ac compositae religiones proderentur, y 3. Ne haec ueneranda commenta profanis uel imperitis auribus intimentur, sed his quos animus incorruptus ad rectum uiuendi ordinem casto ac pudico praesidio mentis ornauit, quorum ilibata fides, quorum mauns ab omni sunt facinorum scelere separatae, integris pudicis sobriis ac modestis, ut puro mentis splendore decoratis integra se scientia diuinationis insinuet,
a la vez que se resalta la incorruptibilidad de espíritu y el recto propósito de vida que han de poseer aquellos a los se revelará esta ciencia divina, nos pone en contacto con las diatribas contra los que se acercan al estudio de la astrología con insanas intenciones, con uma vida plena de actos y deseos corruptos o de ignorancia maliciosa.
Todo el Libro VIII es um libro sumamente importante, ya que además de presentar la doctrina más novedosa de sua obra, la Sphaera barbarica, es el libro en que se nos presenta su propria actitud y la de Mavorcio de una manera consciente como cumplidores de estas prescripciones y aspirantes a la virtud que les hace dignos de acceder al conocimiento de la astrología:
Nihil aliud in hac uitae breuitate laborandum nobis est Mauorti decus nostrum, nisi ut terreni corporis labe purgata, et amputates si fieri potest omnibus uitiis uel certe plurimis, incorruptam nimi divinitatem et nulla scelerum contagion pollutam auctori nostro reddamus deo, ne diuinae fabricationis immemorem animum nostrum uitiosis libidinum laqueis implicatum tamquam proiectum per praecipita perdamus (VIII 1.1).
La consideración de los secretos de la ciencia divina de la astrología les acerca a Dios y les libera de los vicios:
Tunc enim mens nostra maiestatis suae recordatione formata, a prauis corporum illecebris liberatur, et exuta mortalitatis incommodis, ad auctorem suum festinato nititur gressu,… (VIII 1.6),
y a ello se aplica la fuerza de su espíritu:
per omnia horarum momenta sagaci et peruigili semper inquisitione perquirit. Dabunt itaque nobis haec instituta quantulamcumque diuinae scientiae notionem, et ad originis nostrae secreta perducent… ab omnibus prauarum cupiditatum desideriis separamur (VIII 1.7).
El fruto de esta dedicación puede ofrecérselo a Mavorcio (VIII 33.1):
Accipe itaque Mauorti deus nostrum, septem hos libros ad septem stellarum ordinem numerumque compositos. Nam primus liber solum patrocinium defensionis accepit; in ceteris uero libris Romanis noui tradidimus disciplinam.
Mavorcio ha de procurar mantenerlo incólume y en manos dignas
hos libros puro animo ac pura mente custodi, ne imperitis auribus et sacrilegis animis scientia istius operis intimetur (VIII 33.2).
Tu uerus interpres, tu fidus custos, tu religiosus antites, tu solus uirtutum tuarum merito ornare poteris quod nos peruiglili cura et labore animi pariter et coporis, cum maxima sollicitudine ac trepidatione perfecimus (VIII 33.4).
Todo conviene para creer que Fírmico Materno se considera a sí mismo un sacerdote de la astrología, presentada como una vedadera religión con sus ritos de iniciación y requisitos para los entregados a su estudio y prática, como aquellos a los que Orfeo inició en sus misterios, VII 1.1. Una religión cuyos transmisores y patrones han sido los dioses y personajes por elles elegidos:
Omnia enim, quae Aesculapio, Mercurius et Hanubis tradiderunt, quae Petosiris explicauit et Nechepso et quae Abram, Orfeus et Critodemus ediderunt [et] ceteri omnes huius artis scii (IV Proem. 5).
La lectura y comparación de todos estos textos nos permite destacar un mismo tratamiento en la descripción de las virtudes y tenor de vida que propone para el aspirante al estudio y práctica de la astrología del Libro II 30, como para las diversas calificaciones de sus proprias actitudes y las que atribuye a su protector, Mavorcio. Les otorga Fírmico Materno igual tratamiento conceptual y lingüístico, coincidente en las ideias, las calificaciones y el vocabulario empleado para ello.
Vemos así el empleo abundante de los mismos calificativos en ambos, castus, integer, pura mente, sollicitudinis cura, liberatus, alienus, o las mismas calificaciones negativas para los improbi, praui, profani, imperiti, etc. Nos parece todo ello una muestra cierta de la identificación hecha por Fírmico Materno de la actitude ante la astrología, que se nos presenta en un recorrido, que va desde la descripción de las virtudes y camino recto e ideal de vida del aspirante a astrólogo a la encarnación y práctica real que presenta en sus proprias vidas.
Fírmico Materno se nos muestra convencido de su verdad y dispuesto a su defensa, una , actitud, acaso la de un espíritu vehemente, que había encontrado en esta materia, la defensa y difusión de la astrología, una finalidad para su vida, “el devoto pagano” que le denominó A. J. Festugière, y que junto a sus postulados neoplatonicistas en el ámbito filosófico le acercaron a la nueva religión, el cristianismo, que se difundía con fuerza en su tiempo.
En palabras de A. Le Boeuffle “este antiguo abogado, timorato y oportunista pedante, pero capaz de elevarse incluso a un veradero fervor, se ha convertido en el defensor vigoroso de la astrología, antes de llegar a ser un apologista cristiano”.
Su mesaje, es verad, aparece impulsado por una gran ansia de coherencia y fervor personal, que no deja dudas, por encima de las limitaciones objetivas de la obra, de la sinceridad y generosiad de sus planteamientos personales.
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Bibliografía
Cramer, F.H.,
– ASTROLOGY IN ROMAN LAW AND POLITICS, Philadelphia, 1954.
Gundel, W. – Gundel, H.G.,
– DIE ASTROLOGISCHE LITERATUR IN DER ANTIKE UND IHRE GESCHICHTE, Wiesbaden, 1966.
Monat, P.,
– Fírmico Materno, Mathesis, t. I, Livres I-II. Texte établi et traduit par P. Monat, Paris, 1992.
Santini, C. – Scivoletto, N. (eds.),
– Praefazioni, prologhi, proemi di opera tecnico-scientifiche latine, Roma, 1990.

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Categorias:Astrologia Antiga



