Astrologia na História e Mitologia

Beves Observaciones sobre la Astrología Judiciaria del Viejo Mundo

Y las Práticas Curativas en el Siglo XVI en la Nueva España

§

Nicolás Caretta

Doctor en Arqueología por la Rijks Universiteit Leiden, Países Bajos. Profesor-investigador y coordinador de la Licenciatura en Arqueología de la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Es el responsable del Proyecto Arqueológico del Cerro de Santiago, Aguascalientes.

Enrique Delgado López

Doctor en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor de tiempo completo en la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

α

En el siglo XVI algunos autores hispanos ya h abían hecho comparaciones sobre la función del calendario mesoamericano contrastándola con la astrología judiciaria del Viejo Mundo y apuntando sus diferencias. Es importante señalar que los religiosos de esa época conocieron ambos sistemas y notaron que los pronósticos calendáricos de los mexicas no tenían su base en la observación de las estrellas. Por supuesto, la reacción de los colonizadores fue negativa y no dejaron pasar la oportunidad de emitir sus juicios negativos contra la lectura adivinatoria que realizaban los nativos, porque contrariaba su creencia en la astrología como ciencia. En su prólogo al Libro IV de Sahagún menciona:

 Estos naturales de toda la Nueva España tuvieron y tienen gran solicitud en saber el día y la hora del nacimiento de cada persona, para adivinar las condiciones, vida y muerte de los que nacían. Los que tenían este oficio se llamaban tonalpouhque a los cuales acudían como a profetas, cualquiera que le nacía hijo o hija, para informarse de sus condiciones, vida y muerte.

Estos adivinos no se regían por los signos ni planetas del cielo sino por una instrucción que según ellos se la dejó Quetzalcóatl la cual contiene veinte caracteres multiplicados trece veces, por el modo que el presente libro [IV] se contiene. Esta manera de adivinanza en ninguna manera puede ser lícita, porque ni se funda en la influencia de las estrellas, ni, en cosa ninguna natural, ni su círculo es conforme al círculo del año, porque no contiene más de doscientos sesenta días, los cuales acabados, tornan al principio. Este artificio de contar, o este arte de nigromántica o pacto y fábrica del demonio, lo cual con toda diligencia se debe desarraigar.

 Y más adelante, en el Apéndice del mismo Libro IV, este fraile continúa:

Digo que fue embuste y embaimiento para encandilar y desatinar a gente de poca capacidad y de poco entendimiento; no obstante esto, era tenida en mucho esta arte adivinatoria, o más propiamente hablando embuste o embaimiento diabólico. Y también los que la sabían y usaban eran muy honrados y tenidos por verdaderos aunque ninguna verdad decían, sino a caso y por yerro./…/ Y no piense nadie que esta tabla es calendario, porque como he dicho no es sino arte adivinatoria.

Las artes mánticas son “cosas del demonio”, e inclusive llegaron a dudar de otros europeos que hacían uso de artes adivinatorias, por considerarse “sospechosas” y de dudarse por no estar regidas por los fundamentos verdaderos de la astrología judiciaria.

Autoridad Jesuita y Saber Universal

Esto no debería de sorprendernos, ya que en la Nueva España antes de la ilustración y todavía dentro del oscurantismo medieval no existía una delimitación entre la ciencia de la magia y la magia de la ciencia. La astrología de la tradición europea fue hasta el siglo XVIII cátedra de la universidad, complemento de la cosmografía, la geografía, la física celeste y las matemáticas. Sin embargo, en la turbulenta época de los descubrimientos ultramarinos, los conocimientos de las ciencias de los fenómenos y objetos celestes tenían como finalidad pronosticar el futuro y sus repercusiones con el mundo físico, los vientos, las mareas, las cosechas, enfermedades, etc.

Una de las costumbres practicadas por la realeza y los líderes religiosos era consultar a sus astrólogos y magos de cabecera antes de tomar alguna decisión. Esto no era un secreto ni una vergüenza. La sociedad medieval europea consideraba que la disposición y conjunción de los astros no sólo anunciaba malos presagios sino también el temor que esto lleva consigo. Así durante algunos episodios de la historia del descubrimiento del continente americano y la Conquista de México se produjeron varios eventos que pueden ilustrar esto. Menciona Herrera que el almirante Colón, después de consultar sus cartas y datos astrológicos, hizo una pausa porque según sus cálculos los vientos que se producirían por la conjunción de Júpiter y Mercurio con la Luna serían muy fuertes y les serían perjudiciales1.

1 Menciona Weckmann (1984: 669) que Diego Colón descubrió a la muerte de su padre “papeles y figuras de astrología”. Véase también Herrera, Historia, 1a. Déc., II. Editado por Duquesa de Berwick, Autógrafos y Papeles de Colón, 1978.

Ya durante la campaña de conquista de México, el astrólogo Juan Millán predijo la rebelión de Cortés a Velázquez. Otro de los episodios se da entre las huestes de Cortés, donde uno de sus soldados, Juan Botello, fue conocido como nigromántico por su afición al arte de la astrología. Botello pasó a ser una celebridad entre sus correligionarios por la veracidad de sus vaticinios, incluyendo el de su propia muerte2. Bernal Díaz hace mención de unos documentos que por sus características pueden considerarse como notas astrológicas.

2 Vaticinó la victoria de Cortés sobre Narváez; predijo el estado de sitio que enfrentaría Pedro de Alvarado y la necesidad de regresar con presteza para ayudarlo; la salvación de Cortés por medio de la huida durante el sitio de la Noche Triste; el final exitoso de Cortés después de varias penurias; y tristemente después de una visión vaticina su muerte durante una retirada.

El conocimiento y desarrollo de la astrología sirvió como fuente inspiración para muchos hombres de su tiempo, Juan de Cárdenas en su texto Problemas y secretos maravillosos de las Indias, publicado casi a fines del siglo XVI, buscando respuestas sobre el clima de los nuevos territorios, estudia a gran detalle el efecto de los astros sobre las condiciones meteorológicas y describe las propiedades intrínsecas a el Sol, la Luna y Mercurio. Dice Juan de Cárdenas que la cualidad de estos astros se ve reflejada como elemento generador; así, por ejemplo, atribuye al Sol los poderes de inherentes al hombre, al corazón, el león, el águila, el bálsamo, el azafrán, la mirra y otros. Torquemada consideraba la astrología como una “verdad” que dependía en última instancia del “designio divino”. De hecho, sabemos que la astrología no fue del todo bien vista y sufrió más de un descalabro, ya fuese a manos de los mismos astrólogos o de la iglesia, y uno de sus principales recursos de intimidación… la Inquisición.

El tribunal del Santo Oficio no se mantuvo a la expectativa ni con contemplativas y mantuvo en la línea no sólo a los “indios remisos”, los “infieles”, los hechiceros y las brujas, sino también a aquéllos que se dedicaban a la astrología y que conservaban libros sobre este tema.

La Astrologia de La Nueva Espana

Por otro lado, la astrología tuvo un buen “caldo de cultivo” en la Nueva España, ya que los nativos de estas tierras hacían uso y práctica de la observación de los fenómenos celestes, para la predicción de eventos naturales, destino y enfermedades3. Henrico o Enrico Martínez ya nos habla de esto en su obra El reportorio de los tiempos a principios del siglo XVII, en la cual atribuye a los signos zodiacales influencias virtuosas o viciosas, inspirada en el sistema astronómico de Ptolomeo (pensamientos muy comunes en la Europa de su tiempo). Los fenómenos astronómicos funcionaron también para realizar diagnósticos médicos; de hecho, un cometa anunció la pestilencia que sufrió la Nueva Galicia; la causa de la epidemia de cocoliztle que abatió a la Colonia, de acuerdo a los astrólogos del Virrey fue producto de la conjunción de las estrellas o la corrupción de los elementos. Durante los dos primeros siglos de la Colonia la práctica médica estuvo influida fuertemente por la astrología. La anatomía del cuerpo humano, el diagnóstico de sus enfermedades, la fisiología, la cirugía, la terapia, y la medicina. En efecto, fue tal la influencia de la mentalidad medieval que dejó plasmada su presencia en el sistema de registro de la información “científica” de su tiempo. Las materias médicas, herbolarios y bestiarios hechos ya en la Nueva España fueron creados con los nombres y dentro de los parámetros establecidos para el Viejo Mundo. De hecho en los textos de Francisco Hernández el que corresponde a las plantas mantiene los principios de los cuatro elementos.

3 Un ejemplo muy ilustrativo de esta mentalidad medieval en la Colonia son los presagios que se interpretaban como fenómenos naturales u objetos celestes como, cometas, eclipses, meteoros, etc. Según el Códice Fuenleal, el meteorito que se vio en el cielo en 1528 fue la señal sobrenatural que le indicó a los españoles el triunfo del cristianismo sobre los grupos paganos; otro meteorito, según Grijalva, fue el que les anunció a los mayas que los recién llegados se quedarían para siempre; y otro de éstos fue el que le anunció a Moctezuma su derrota. Otro fenómeno celeste de este mismo orden fue el en 1621 le anunció a Cogolludo de la muerte del Rey Felipe III y del papa Paulo V.

Muchas de las enfermedades eran tratadas por medio de pociones, emplastos, ventosas, purgas, cauterizaciones e infusiones. Las heridas sufridas en batalla eran cauterizadas con hierros al rojo vivo o por medio del uso de ‘agua de solimán’ que era una preparación hecha con mercurio disuelto en agua y cuya prescripción médica ya aparece en la Summa perfectionis del alquimista árabe Geber en el siglo VIII; cuando se sufría de fiebres continuas se purgaban; los emplastos contra inflamaciones eran hechos con plumas y excrementos de golondrinas, briznas de paja hervidos y aplicados con un lienzo.

El Pueblo del Sol

Uno de los remedios europeos más recomendados por sus cualidades curativas fue la sangría; era tal el reconocimiento de sus bondades que Oviedo (Historia general y natural de Indias), fray Agustín de Farfán (Tratado breve de Medicina) y Hernando Ruiz de Alarcón (Tratado de supersticiones) lo recomiendan, lo que cubriría casi del siglo XVI al XVII. La concreción que se encontraba en algunas aves y mamíferos conocida como piedra bezoar. Esta piedra, bien conocida en el Oriente, fue llevada posteriormente por comerciantes junto con sus prodigios a Europa donde fue vista, al igual que en el Oriente Medio, como un medicamento maravilloso capaz de servir no sólo como antídoto contra venenos y medicamento en contra de casi todas las enfermedades, sino también como talismán o amuleto portado por las realeza de ese tiempo. Hernández en su Historia Natural la llama ‘señor del veneno’ y habla maravillas de las admirables virtudes de estas concreciones.

Fray Agustín de Farfán cree encontrar estas piedras, aún en el buche de las iguanas aunque éstas eran más blandas, pero con las mismas cualidades curativas que las otras; López de Hinojosos se refiere a ella como cura contra la diarrea, las fiebres, además de fortificar el corazón y excitar los sudores. En su Historia natural y moral de las Indias el padre Acosta la recomienda como remedio infalible contra la melancolía y los males del corazón, ya sea en forma de poción o como talismán colgado al cuello. Cogolludo menciona el caso extraordinario de un religioso que mandó a azotar públicamente a un cacique local de Tizimín por no haber entregado una piedra bezoar; tal fue el alboroto causado que llegó esto hasta el mismo Rey Felipe III. Juan de Cárdenas no sólo la recomienda sino afirma haber tenido una, y se menciona que fray Gregorio López extrajo de varia cabras estas piedras y mezclándolas con agua y almizcle logró mutaciones en ciertas flores. En el texto escrito por Martín de la Cruz (Códice Cruz-Badiano) se hace referencia a esta piedra y aparecen varias ilustraciones de ella. Cuanto no habrá sido el valor e interés por esta piedra que una de las mayores preocupaciones era evitar ser timado por falsificadores, como lo afirma Monardes.

Del Viejo Continente también llegó el “mal de ojo”, su cura por medio de la “limpia” con un huevo y el uso de un talismán para protegerse de todo mal. Fray Gregorio López  en su Tratado de la Medicina y de las plantas medicinales de la Nueva España ofrece un compendio de recetas médico-mágicas que reflejan mucho de la mentalidad europea de su época y de su adecuación a las especies del Nuevo Mundo. El Códice Cruz-Badiano es otro de estos textos que concentra no sólo la farmacopea de la Nueva España sino la mentalidad de los la sociedad, a través de los datos compilados por Martín de la Cruz. Este particular texto, sin embargo, muestra el lado inverso, la mentalidad y la materia médica indígena ya mezclada con la medicina y el misticismo europeo.

Pero este caso no es sobresaliente si consideramos que los hispanos hacen mención de algunas de sus prácticas medievales nada envidiables. Menciona Aguirre Beltrán que todavía durante el siglo XVII los médicos poblanos, con visto bueno de los inquisidores y el médico del virrey, procedían a curar la epilepsia haciendo uso de la cabeza de un ahorcado. Díaz del Castillo cuenta que cuando no tenían aceite, después de una batalla en Cempoala, pusieron en sus heridas “el unto de un indio gordo de los que matamos ahí”.

Por otra parte, el creciente interés por los recursos de los nuevos territorios llevó a la Corona a requerir de sus expertos la elaboración de estudios sobre las especies vegetales y animales existentes, donde en algunos casos hacen descripciones de plantas y de especies zoológicas parecidas, desconocidas y otras fantásticas. Como ya se ha hecho mención, en el caso específico de aquellos que tenía educación formal los intereses y las descripciones eran más certeras, sin que esto los eximiera de fallas, recordemos que ellos traían su propia visión del mundo.

α

Bibliografía
Anders, Ferdinand y Maarten, Jansen. Manual del adivino: libro explicativo del llamado Códice Vaticano B. Sociedad Estatal Quinto Centenario (España), Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos IV), 1993.
La pintura de la muerte y de los destinos: libro explicativo del llamado Códice Laud. Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos VI), 1994.
Religión, costumbres e historia de los antiguos mexicanos, Libro Explicativo al Códice Vaticano A. Sociedad Estatal Quinto Centenario (España), Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos IV), 1996ª.
Libro de la vida. Texto explicativo del llamado Códice Magliabechiano. Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos XII), 1996b.
Anders, Ferdinand, Maarten Jansen y Luis Reyes G.
Los templos del cielo y de la oscuridad, Oráculos y liturgia: libro explicativo del llamado Códice Borgia. Sociedad Estatal Quinto Centenario (España), Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos V), 1993.
Anders, Ferdinand, Maarten Jansen y Peter van der Loo. Calendario de pronósticos y ofrendas: libro explicativo del llamado Códice Cospi. Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos VIII), 1994.
Anders, Ferdinand, Maarten Jansen y G. A. Pérez Jiménez. El Libro de Tezcatlipoca, Señor del Tiempo: libro explicativo del llamado Códice Fejérváry-Meyer. Akademische Druckund Verlagsantalt (Austria), FCE (México). (Códices Mexicanos VII), 1994.
Cárdenas, Juan de. Problemas y secretos maravillosos de las Indias, Alianza editorial, Madrid, 1988.
Códice Cruz-Badiano. Martín de la Cruz y Juan Badiano, Libellus Medicinalibus Indorum, IMSS, México, 1964.
Díaz del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Ediciones Mexicanas, México, 1950.
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Espasa Calpe, Madrid, 1975.
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Editorial Porrúa, México, 1992.
Herrera, Historia, 1a. Déc., II. Editado por Duquesa de Berwick, Autógrafos y Papeles de Colón, 1978.
López Cogolludo, Fray Diego de. Historia de Yucatán. Editorial Academia Literaria. México, 1957.
López de Gómara, Francisco. Hispania Victrix. Primera y segunda parte de la historia general de las indias. Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1946.
Martínez, Henrico. Reportorio de los tiempos e historia natural de Nueva España. Escrita e impresa en México, el año de 1606. SEP, México (Colección Testimonios Mexicanos, Historiadores, 1), 1948.
Monardes, Nicolás. Herbolaria de Indias. Historia Natural del Nuevo Mundo, IMSS, 1990.
Orozco y Berra, Historia antigua y de la conquista de México, Ed. Porrúa, México, 1997.
Sahagún, Bernardino de. Historia general de las cosas de la Nueva España, Ed. Ángel Ma. Garibay, 4 vols., Editorial Porrúa. México, 1956.
Historia general de las cosas de la Nueva España, Ed. Angel Ma. Garibay, Editorial Porrúa, México, 1985.
Torquemada, Fray Juan de. Monarquía Indiana. 3 vols., Editorial Porrúa, México. (Biblioteca Porrúa 41-43), 1969.
Monarquía Indiana. 7 vols., UNAM, México, 1975-9.
Valle-Arizpe, Artemio, Inquisición y crímenes, Ediciones del Centenario de la Academia Mexicana, México, 1952.
Weckmann, Luis. La herencia medieval de México. 2 vols., El Colegio de México. Centro de Estudios Históricos, México, 1984.

Ω

La referencia astronómica del complexo de la estructura 38:

La presencia de las alineaciones calendarico–astronómicas en Dzibilchaltún.

Orlando J. Casares Contreras

Las alineaciones calendárico–astronómicas se caracterizan por dividir el año en períodos de suma importancia en el calendario mesoamericano, ya que por medio del movimiento del Sol y de otros cuerpos celestes forman un sofisticado instrumento. Estas alineaciones se dividen en dos familias: las que dividen el año en un período de 104 y 260 días y las que dividen en cinco partes de 73 el año de 365 días. En el sitio de Dzibilchaltún, en el complejo de la estructura 38 aparece una orientación calendárico–astronómica en las fechas de 4 de Marzo y 9 de Octubre, mismas que se repiten en otras zonas de Mesoamérica con la misma función de dividir el año y calibrarlo año con año.

§

Introducción

Entre las nuevas aportaciones de los estudios arqueoastronómicos en la región de Mesoamérica, se ha podido destacar y comprobar la existencia de grupos de famílias en las orientaciones astronómicas de estructuras prehispánicas que no tienen una referencia hacia eventos astronómicos sino hacia eventos relacionados con el calendario. Este es un nuevo enfoque del que tenía planteado el astrónomo Anthony Aveni en su libro en 1980, lo cual será tratado con más detalle en el apartado concerniente a las alineaciones astronómicas del presente artículo.

En lo que respecta al sitio arqueológico de Dzibilchaltún, sabemos que los trabajos realizado en términos arqueoastronómicos no son muchos. El evento que más destaca entre todos los demás es el observado en el Templo de las Siete Muñecas el día 21 de Marzo y 22 de Septiembre, que es cuando sucede el equinoccio en donde se puede observar que al amanecer, el Sol pasa entre las jambas de la estructura y crea una iluminación espectacular. También en la misma estructura se pueden observar los solsticios de Verano y de Invierno, los cuales proyectan una sombra diagonal al eje Este–Oeste de la estructura por medio de unas ventanillas que se encuentran al Este de la estructura.

Estos trabajos fueron realizados por el fallecido arqueólogo Víctor Segovia, seguidos por publicaciones del arqueólogo José Huchim (1990), Coggings y Drucker (1991) y el custodio del sitio Felipe Chan Chi (comunicación personal). Recientemente se estableció una comparación entre la subestructura 1 y el Tza Tun Tzat del sitio arqueológico de Oxkintok por el motivo de que en ambas estructuras el evento astronómico sucede en los equinoccios de Primavera y Otoño. También se planteó que desde el Templo de las Siete Muñecas se pueda observar al Sol ocultarse en la estructura 66 el día en que el Sol pasa por el meridiano del lugar. Estos estudios fueron realizados por el arqueólogo Ivan Sprajc (1994).

La propuesta del presenta trabajo se basa en el análisis realizado sobre el complejo de la estructura 38 y en las mediciones que en ella se realizaron con el uso de una brújula de mano del tipo Brunton y la ayuda de un tránsito o teodolito manual, con los cuales se tomaron las medidas correspondientes para el presente escrito.

Astronomía en el área Maya

§

Las alineaciones calendárico–astronómicas en Mesoamérica.

Tomando en cuenta el cuidado que tuvo el astrónomo–sacerdote mesoamericano para verificar la orientación de sus templos y santuarios, así como la de cualquier estructura con funciones de observación celeste, tuvo la habilidad de crear un instrumento sofisticado para medir el tiempo y con el cual regir su vida y la vida de la sociedad. Un ejemplo de la situación mencionada se observa claramente en la iconografía del códice Bodley. En este principio nos basamos para pensar que por medio de la observación de los cielos se creó el calendario. Todavía no nos queda del todo claro cómo funcionaba este instrumento, pero sí es manifiesto que por médio de estos instrumentos no sólo se creó el calendario, sino que por medio de estos instrumentos de observación se dio un seguimiento especial al año, haciendo posible calibrarlo día con día.

Las alineaciones calendárico–astronómicas basan su principio en la explicación anterior. Es decir, no marcan un evento relacionado con el ciclo Solar como los equinoccios, los solsticios o los pasos cenitales, sino que su importancia cultural radica en que a través del movimiento del Sol se crea un marco para indicar la llegada de fechas de importancia calendárica, no sólo para una sociedad o una región, ya que estos eventos se aprecian en toda Mesoamérica. Estas alineaciones se dividen en dos familias que dividen el año. Cada familia presenta parejas de fechas en torno a eventos Solares como los solsticios, lo que sirve como una referencia.

Estas familias son: las que dividen el año en un período de 104/260 días y en 2/3 de 73 días2. Cada una de estas familias tienen una pareja de fechas según el solsticio a que hagan referencia. Es decir, para la primera familia tenemos las fechas de 29 de Abril y 13 de Agosto. Del 29 de Abril, habrá de transcurrir un período de 52 días para llegar al solsticio de Verano. De este punto deberán transcurrir otros 52 días para llegar al 13 de Agosto y luego deberán pasar unos 260 días para repetir el ciclo. La importancia de esta fecha radica en que, en los días en que el Sol enmarca estas fechas, también recuerda el principio del calendario sagrado de 260 días, mal llamado Tzolkin — cuenta de los días — y parte de la fecha 13 de Agosto que nos recuerda la fecha de partida del calendario maya según E. Thompson3.

2 O cinco veces 73, ejemplo: 5/365 = 73.
3 Que es el 13 de agosta de 3113/3114 a.C. del calendario gregoriano

Sobre estos ejemplos podemos mencionar algunos sitios de Mesoamérica, como la estructura conocida como la Torre del Palacio de Palenque, en donde encontramos una entrada viendo al poniente en forma de “T”, la cual proyecta una sombra el 29 de Abril y el 13 de Agosto. Otro ejemplo en el centro de México lo vemos en la alineación de la pirámide del Sol en Teotihuacan, la cual coincide con la puesta del Sol en las fechas mencionadas recordando este sistema calendárico. Esta presencia también se observa en el horizonte Postclásico. Un ejemplo es el templo redondo de Mayapán, en donde la entrada que mira al Oeste se ilumina en su eje central cuando el Sol se oculta el 29 de Abril y el 13 de Agosto.

La otra pareja de la primera familia tiene las fechas del 12 de Febrero y 29 de Octubre. Éstas utilizan el mismo principio básico que la anterior, sólo que haciendo referencia al solsticio de Invierno, es decir, que del 29 de Octubre al solsticio de Invierno transcurren 52 días y otros 52 días del solsticio de Invierno al 12 de Febrero. Para el centro de México, según las fuentes etnohistóricas, el 12 de Febrero4 era el día en que los aztecas comenzaban su año. Entre los ejemplos que destacan para estas alineaciones están los del Templo del Sol en Malinalco, el cual tiene su eje de simetria alineado a la salida del cerro que tiene enfrente y el de la pirámide de Quetzalcoatl en Xochicalco, en relación con la cumbre del cerro Miltepec a la salida del Sol. Justamente en esa cumbre se encuentran restos de estructuras prehispánicas.

4 Del calendario gregoriano, pues del juliano corresponde al 2 de Febrero.

Del otro par de familias encontramos a las que dividen el año de 365 días en cinco partes iguales, es decir, en cinco porciones de 73 días. Tenemos que una de estas parejas de fechas también tiene su referencia hacia el solsticio de Verano, con el mismo mecanismo de cuenta de días en relación con el evento Solar. Las fechas a las que nos referimos son el 9 de Abril y el 2 de Septiembre. Un ejemplo es la alineación del Templo 22 de la ciudad prehispánica de Copán, la cual mira hacia la estela 10; del mismo modo, la alineación de la estela 12 a la mencionada estela 10, ambas en las fechas mencionadas. Del 9 de Abril al solsticio de Verano transcurren 73 días, del solsticio de Verano al 2 de Septiembre transcurren otros 73 días, y de ahí pasan 219 días o tres veces 73 para completar el ciclo de 365 días del calendario civil mesoamericano.

La otra variante de esta familia de fechas es hacia los días 9 de Octubre y 4 de Marzo. Aquí la relación es con el solsticio de Invierno, con los mismos intervalos de 73 días. Un sitio que presenta esta variante se encuentra en la costa del Golfo, en el sitio arqueológico del Tajín, cercano al altiplano mexicano, en donde la Pirámide de los Nichos (cuyo número de nichos se calcula en 365) presenta un tipo de alineación similar cuando el Sol desaparece en un cerro que tiene enfrente de su eje de simetría hacia las fechas mencionadas. Otro ejemplo más tardío es localizado en la alineación del Templo Mayor, ya que contiene las dos variantes de alineaciones, la del 9 de Abril y 2 de Septiembre para el atardecer y la del 4 de Marzo y 9 de Octubre para el amanecer.

El complejo de la estructura 38 en Dzibilchaltún

El sitio arqueológico de Dzibilchaltún contiene — al igual que otros sitios del área maya — una serie de grupos y complejos que componen todo el asentamiento. En nuestro estudio nos ocuparemos de un grupo conocido como el complejo de la estructura 38, la cual esta compuesta por un santuario que es conocido como la subestructura 38, que es perteneciente a la fase cerámica de Copo 1, arquitectónicamente perteneciente al período temprano II que va del 600 al 1000 d.C. y es una de las estructuras abovedadas de mampostería más tempranas del sitio.

Las otras estructuras que componen al complejo son la 384, la 385 y la 386 de carácter residencial. Según la historia del sitio, estas estructuras fueron abandonadas para el fin del período Floreciente Puro, momento en que se edificó la supraestructura 38. El motivo de la investigación se torna hacia el uso de las ventanillas que contiene la estructura. Éstas se encuentran ubicadas hacia los costados Norte, Sur y Este de las paredes de la estructura, en donde la alineación de las ventanillas Norte y Sur es de 13° con respecto al Norte verdadero. Aquí se descarta su uso como simples ventanillas o respiraderos, ya que estas son realizadas para el momento funcional de la subestructura por lo que es muy probable otro uso.

La referencia astronómica de la subestructura 38

Buscando las posibles funciones que pudiera contener la subestructura 38, partimos desde el enfoque arqueoastronómico, especialmente en cuanto al uso de la “ventanilla” del lado Este. Como toda observación astronómica que pudiera realizarse, debe contener un lugar o marcador arquitectónico desde el cual pudiera hacerse la observación. En nuestro caso se tomó la entrada de la estructura 385 que es la que se encuentra al poniente del complejo a su vez que la entrada mira hacia el Este, justamente enfrente de la subestructura 38 y claramente se aprecia la “ventanilla” del Este sin ningún estorbo visual como árboles o maleza que pudieran obstaculizar la medición y observación de algún posible evento.

Una vez marcado el eje central del vano de la estructura 385, se montó un teodolito para sacar las medidas correspondientes en azimut. Para tal caso, como la brújula no es muy precisa y nuestro estudio necesita de cálculos precisos sobre las fechas, se corrigió la medida con la ayuda de una carta magnetográfica de la UNAM, así como también se calibró con el azimut del Sol de forma arbitraria para ver su corrección en un programa de computadora y sumar o restar la diferencia obtenida para contar con los valores absolutos del azimut y realizar las medidas correspondientes.

El azimut astronómico obtenido es de 99º 55’ hacia el Este con una altura del horizonte de 3º 23’, lo que da en nuestros cálculos las fechas correspondientes al 9 de Octubre y 4 de Marzo, fechas que, como se mencionó, son de suma importancia calendárica. En este ejemplo, vemos como existen ciertas ciudades prehispánicas que ponen de manifiesto la importancia de la calibración de los calendarios con los cuales ordenaron la vida de su sociedad. Existe también una cierta preferencia en la adopción de un determinado tipo de familia calendárico–astronómica por parte de cada ciudad, lo cual con un mayor número y detección de eventos calendáricos–astronómicos en otras ciudades, podría servir para establecer alguna conexión entre las diferentes ciudades y poder entender cuales fueron los motivos de adopción de estas familias con sus respectivas variantes.

Hay que tomar en cuenta que el sitio cuenta con muchos más grupos y muchos más complejos, por lo que sería probable que las fechas se pudieran repetir en cualquiera de estas estructuras, especialmente en templos o santuarios, pero esta es una labor que futuros trabajos de arqueoastrónomos deberán realizar para completar el cuadro que nos lleve a comprender el conocimiento astronómico de los mayas prehispánicos.

§

El papel de la Arqueoastronomia en el Mundo Maya

δ

Agradecimientos:
Se agradece al proyecto Dzibilchaltún y a su director por el apoyo recibido, así como por habernos facilitado la brújula y el teodolito. Al director del proyecto Dzibilchaltún, el Mtro. Rubén Maldonado Cárdenas, al Dr. Jesús Galindo Trejo por sus valiosos consejos y ayuda prestada vía Internet, a la Mstra. Beatriz Repetto Tío por sus consejos y a la Dr. Vera Tiesler Blos por su desinteresada ayuda.
Referencias citadas
Anderson, Neal S., Alfonso Morales y Moisés Morales 1981 A Solar Alignment of the Palace Tower at Palenque. Archaeoastronomy. Vol IV, July-September, 3:34-36.
Andrews E. Wyllys IV y Wyllys E. Andrews V 1980 Excavations at Dzibilchaltún, Yucatán, México. Publication 38, Middle Americam Research Institute. Tulane University, New Orleans.
Aveni, Anthony F. 1991 Observadores del cielo del México antiguo. FCE, México.
Coggins C. C. y R.D. Drucker 1988 The Observatory at Dzibilchaltun. 46 International Congress of Americanists. Amsterdam.
Galindo Trejo, Jesús 1994 Arqueoastronomía en la América Antigua. Editorial Sirius. Barcelona, España.
——- 2000   Entre el ritual y el calendario: alineación Solar del Templo Mayor de Tenochtitlan. Arqueología Mexicana. Vol. VII, 41:26-29.
——- 2001   La observación celeste en el pensamiento Prehispánicos. Arqueología Mexicana. Vol. VIII, 47:28-35.
Huchim Herrera, José 1990   Semblanza del arqueólogo Víctor Segovia Pinto. I’INAH. México, Yucatán.
Landa, Diego de 1966   Relación de las cosas de Yucatán. Editorial Porrua, México.
Spracj, Ivan 1988   Venus and Temple 22 at Copán: Revisited. Archaeoastronomy. X, 88, College Park, Maryland.
——- 1995   El Satuntat de Oxkintok y la estructura 1-Sub de Dzibilchaltún: unos apuntes arqueoastronómicos. Memorias del segundo congreso internacional de Mayistas.  Pp. 585-600. UNAM, México.

Ω