Astrologia Árabe e Judaica

Sobre los Signos que Indican los Deseos Amorosos

Problemas de autoría en torno a un texto astrológico transmitido en el Comentario Anónimo al Tetrabiblos de Tolomeo*

Raúl Caballero Sánchez

Universidad de Málaga
Facultad de Filosofía y Letras
Departamento de Filología Griega, Estudios Árabes,
Lingüística General, Documentación y Filología Latina

MINERVA. Revista de Filología Clásica 31 (2018) 133-158
ISSN: 2530-6480

* Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de investigación FFI2016-79798-P, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.

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Resumen:

Al final del libro primero del Comentario Anónimo al Tetrabiblos de Tolomeo, algunos manuscritos transmiten un texto titulado Sobre los signos que indican los deseos amorosos. Su primer parágrafo es el capítulo 27 de la traducción griega (ca. 1000 d.C.) de la Gran Introducción a la Astrología de Abū Ma‘shar (787-886; en latín, Apomasar; en castellano, Albumasar). Pero la autoría de los parágrafos 2-7 resulta mucho más problemática, pues su rastro no aparece en la obra editada del astrólogo persa. A falta de una confirmación definitiva, que solo podrá venir de la edición del corpus completo de Abū Ma‘shar, en este artículo ofrecemos la primera edición crítica de ese texto, así como un análisis comparativo de sus tecnicismos y doctrina astrológica con pasajes paralelos encontrados en otras traducciones griegas del astrólogo persa realizadas en Bizancio.

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Introcucción

El Comentario anónimo al Tetrabiblos de Tolomeo es el único trabajo exegético, escrito en griego, que nos ha llegado sobre el manual de astrología compuesto por el astrónomo alejandrino en el siglo II. Aunque algunos especialistas en la literatura astrológica grecolatina han confesado su deuda con el anónimo, en general este ha sido considerado un producto literario menor. Esta circunstancia, unida al hecho de que para enfrentarnos a su lectura tan solo disponemos de la editio princeps publicada por Hieronymus Wolf en 1559, ha condenado este texto a un olvido secular en la producción académica. Comoquiera que el comentario anónimo no ha sido hasta ahora objeto de un estudio filológico sistemático, aún no sabemos con exactitud ni cuándo fue compuesto ni en qué ambiente espiritual pudo haberse gestado: todo lo más que podemos avanzar es una horquilla de tres siglos (siglo IV-VI). Convencido de que esta obra, pese al estado lacunoso de no pocos pasajes, puede editarse razonablemente, me he embarcado, desde hace algunos años, en un ambicioso proyecto de edición crítica, traducción española y comentario anónimo, que ya ha dado sus primeros frutos en el estudio, casi exhaustivo, de la tradición manuscrita y en la edición de los escolios metodológicos del libro I.

El principal objetivo de este artículo no es otro que presentar la primera edición crítica, acompañada de un comentario astrológico, de un texto que, sin tener nada que ver con el contenido del comentario anónimo, se ha transmitido en algunos de sus manuscritos, así como en la edición de Wolf. El texto interpolado —así lo llamaremos a partir de ahora— cierra el comentario al libro primero bajo el siguiente título: Περὶ τῶν ζῳδίων τῶν δηλούντων τὰς ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας (Sobre los signos que indican los deseos amorosos). No sabemos cuál es el origen de esta interpolación, es decir, si fue producto de algún accidente material o si simplemente se añadió este texto al recto o verso de algún folio que hubiera quedado en blanco en el primer manuscrito donde aquella se produjo. Por desgracia, ese testimonio, el antepasado común, directo o indirecto, de los códices que conservan el texto interpolado y que pertenecen a una misma rama de la tradición (= O), se há perdido.

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1. Edición Crítica del Texto

A continuación, ofrecemos la edición crítica y traducción española de este breve extracto, precedida de la lista de testimonios que hemos colacionado para el establecimiento del texto:

Περὶ τῶν ζῳδίων τῶν δηλούντων τὰς ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας

1. Τὰ ζῴδια τὰ δηλοῦντα τὰς ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας εἰσὶν ὁ Κριὸς Ταῦρος Λέων Αἰγόκερως Ἰχθύες· ὁ δὲ Ζυγὸς καὶ ὁ Τοξότης σημαίνουσι μὲν τοιαῦτα πλὴν ἧττον ἐκείνων. εἰσὶ δὲ καὶ μοῖραι σημαντικαὶ τῶν ἐρωτικῶν ἐπιθυμιῶν, ἃς ἐν ἑτέρᾳ βίβλῳ εὑρήσεις.

Sobre los signos que indican los deseos amorosos

1. Los signos que indican los deseos amorosos son Aries, Tauro, Leo, Capricornio, Piscis; Libra y Sagitario significan tales deseos, solo que en menor medida que aquellos. Hay también grados indicativos de los deseos amorosos, que podrás encontrar en otro libro.

2. Ἐὰν οὖν ἐν ἑνὶ τῶν τοιούτων ζῳδίων ἡ Σελήνη εἴη καὶ σχηματίζηται τῇ Ἀφροδίτῃ ἢ τῷ Ἄρει, ἢ ἀπορρέῃ ἀφ’ ἑνὸς τούτων καὶ συνάπτῃ τῷ ἑτέρῳ, ἡ μὲν

Ἀφροδίτη σημαίνει προσθήκην τῆς χαρᾶς, ὁ δὲ Ἄρης προσθήκην τῆς συνουσίας.

2. Así pues, si la luna se encuentra en alguno de tales signos y está en aspecto con

Venus o con Marte, o bien se separa de uno de estos astros y se aproxima al otro, Venus significa un incremento de la alegría, Marte un incremento de la relación sexual.

3. Εἰ δὲ συνάπτει ἡ Σελήνη τῷ Ἡλίῳ μεθ’ ὑποδοχῆς οὖσα ἐν ἑνὶ τῶν τοιούτων ζῳδίων, δηλοῖ τὸ ἀγαπᾶν καὶ ἀποδέχεσθαι τὸν ἄνδρα καὶ τὴν γυναῖκα ἐπίσης τὴν τοιαύτην συνουσίαν.

3. Si la luna se aproxima al sol con recepción, estando en alguno de tales signos, ello indica que el hombre y la mujer están satisfechos con esa relación sexual y la aceptan por igual.

4. Εἰ δέ ἐστιν ἡ Σελήνη ἐν ζῳδίοις ἀνθρωπομόρφοις ἤγουν Διδύμοις Ζυγῷ Ὑδροχόῳ, δηλοῖ θεραπείαν καὶ ἀγάπην ἔχειν τὸν ἄνδρα καὶ τὴν γυναῖκα πρὸς ἀλλήλους. εἰ δέ ἐστιν ἡ Ἀφροδίτη ἐν τῷ ὡροσκόπῳ, δηλοῖ προσθήκην τῆς χαρᾶς καὶ τῆς ἀγάπης.

4. Si la luna está en signos antropomórficos, esto es, en Géminis, Libra o Acuario, ello indica que el hombre y la mujer se cuidan y se quieren mutuamente. Y si Venus está en el Ascendente, ello indica un incremento de la alegría y del amor.

5. Τὰ δὲ ὑδατώδη ζῴδια δηλοῦσι καὶ τεκνογονίαν πολλήν, ἐὰν ἐν αὐτοῖς εὑρεθῇ ἡ Σελήνη. καὶ ἐπὶ μὲν ἀρρενογονίας δηλοῖ τὸ εἶναι τὴν Σελήνην Κριῷ Ζυγῷ Τοξότῃ Ὑδροχόῳ συνάπτουσαν τῷ Διὶ ἢ τοῦ Ἑρμοῦ συνάπτοντος τῷ Διί. τούτων οὕτως ἐχόντων, ἐὰν ὁ ὡροσκόπος ᾖ ζῴδιον ἀρρενικὸν καὶ ὁ κύριος αὐτοῦ, ὡσαύτως ἐπιβεβαιοῖ τὴν ἀρρενογονίαν, εἴγε καὶ ἀπὸ τοῦ γενεθλίου αὐτῶν ἡ παιδοποιία δηλοῦται.

5. Los signos de agua indican también una numerosa descendencia, si la luna se encuentra en ellos. Al nacimiento de hijos varones apunta el que la luna esté en Aries, Libra, Sagitario o Acuario aproximándose a Júpiter, o bien que Mercurio se aproxime a Júpiter. Siendo así estas figuras, si el Ascendente es un signo masculino, así como su planeta dominante, ello asegura asimismo el nacimiento de hijos varones, si es que el natalicio de ellos indica la procreación.

6. Ἡ Σελήνη τῷ Ἡλίῳ συνάπτουσα δηλοῖ προσθήκην τῆς ἀγάπης, τῇ δὲ Ἀφροδίτῃ προσθήκην τῆς χαρᾶς καὶ τῆς εὐθυμίας, τῷ δὲ Ἑρμῇ μέμψιν τοῦ ἑνὸς πρὸς τὸν ἕτερον δι’ ὁμιλιῶν· καὶ εἰ μὲν ὁ Ἑρμῆς ἀγαθύνεται, ἔσται τὸ τέλος τῶν ὁμιλιῶν ἀγαθόν· εἰ δὲ κακοῦται, κακόν.

6. La luna aproximándose al sol indica un incremento del amor, a Venus un incremento de la alegría y de la jovialidad; si se aproxima a Mercurio, en cambio, un reproche del uno al otro en el curso de la relación sexual: si Mercurio se torna benéfico, la relación sexual acabará bien, si se torna maléfico mal.

7. Εἰ δὲ συνάπτει τῷ Διί, συμβάλλεται πρὸς τεκνοποιίαν καὶ δηλοῖ προφάσεις τῆς γυναικὸς τὸ πεσεῖν μετὰ τοῦ ἀνδρὸς χάριν ὡς δῆθεν κυήματος. εἰ δὲ συνάπτει τῷ Ἄρει ἐκτὸς τῆς Ἀφροδίτης, δηλοῖ ταραχάς. εἰ δὲ τῷ Κρόνῳ, δηλοῖ ψύξιν καὶ ἐμποδισμὸν τῆς συνουσίας.

7. Si (la luna) se aproxima a Júpiter, contribuye a la procreación e indica pretextos de la esposa para yacer con su marido con vistas, cómo no, al embarazo. Si se aproxima a Marte, sin la presencia de Venus, indica dificultades; si a Saturno, indica un enfriamiento y un obstáculo a la relación sexual.

2. Problemas de Autoría

Wolf en su edición ya alertaba de que el texto interpolado nada tenía que ver con el contenido del Comentario anónimo. Y no le faltaba razón. Pero lo que resulta más sorprendente en este caso es la yuxtaposición, en una misma unidad textual, de una primera parte de la que es posible establecer la autoría sin ninguna duda, y otra en la que esta operación resulta por ahora inviable. En efecto, el parágrafo §1 no ofrece dificultad en cuanto a su identificación. Se trata del capítulo 27 de la versión griega de la Gran Introducción a la Astrología de Abū Ma‘shar, una de las obras capitales de la literatura astrológica en lengua árabe. Los astrónomos y astrólogos bizantinos se interesaron muy pronto por la extensa y variada producción del astrólogo persa, activo en Bagdad durante el siglo IX, y en torno al año 1000 tradujeron del árabe algunas de sus obras. Una de estas versiones griegas está constituida por los libros 1-5 y 9.7 de la obra de Abū Ma‘shar en nueve libros Sobre las revoluciones anuales de los natalicios (De revolutionibus nativitatum). Otra, que es la que ahora nos interesa, lleva por título en los manuscritos griegos Ἀποτελεσματικὴ βίβλος τῶν μυστηρίων (τῆς ἐπιστήμης) τοῦ Ἀπομάσαρ (De Mysteriis) y consta de tres libros: el libro I es uma recopilación de materiales heterogéneos, tomados de distintas obras del astrólogo persa; el libro II vierte gran parte del contenido del Mudhākarāt escrito por Abū Saʿīd Shādhān, el discípulo de Abū Ma‘shar; el libro III es la traducción de extensos extractos de la Gran Introducción, bajo el título de Εἰσαγωγὴ τοῦ Ἀπομάσαρ βίβλος τέρτιος (De Mysteriis 3).

A continuación reproduzco el capítulo 27 del libro III de De Mysteriis en la edición crítica, aún no publicada, de David Pingree. En la columna derecha repito el parágrafo § 1 del texto interpolado en la tradición manuscrita de Comentario anónimo. A pesar de las leves variantes introducidas por este último testimonio (que el lector podrá encontrar en cursiva), no hace falta prestar demasiada atención para comprobar con claridad que se trata del mismo texto.

Ninguna de estas versiones griegas del capítulo 27 de De Mysteriis (Myst. 3) hace completa justicia al texto íntegro original de Abū Ma‘shar, donde este capítulo es el número 14 de la sexta parte. Permítaseme reproducir aquí este breve pasaje en las dos traducciones latinas medievales de la Gran Introducción, ambas realizadas de forma independiente a partir del texto original árabe y editadas por Richard Lemay: la de Juan de Sevilla (1133) y la de Hermann de Carintia (1140).

[κζʹ. Περὶ ζῳδίων δηλούντων ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας καὶ νόσους.]

[1] Τὰ δὲ ζῴδια τὰ δηλοῦντα τὰς ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας εἰσὶν ὁ Κριὸς, ὁ Ταῦρος, ὁ Λέων, ὁ Αἰγόκερως καὶ οἱ Ἰχθύες. [2] ὁ δὲ Ζυγὸς καὶ ὁ Τοξότης σημαίνουσι μὲν τοιαῦτα πλὴν ἧττον ἐκείνων. [3] εἰσὶ δὲ καὶ μοῖραι σημαντικαὶ τῶν ἐρωτικῶν ἐπιθυμιῶν ἃς ἐν ἑτέρῳ βιβλίῳ δηλώσομεν.

Differentia XIIII, in signis significantibus luxuriam et infirmitatem

Nam signa que significant luxuriam et infirmitates sunt Aries, Taurus, Leo, Capricornus, Piscis. Libra quoque et Sagittarius significant hoc, sed sunt infra eos in fortitudine.

Et in signis etiam sunt gradus significantes luxuriam et superfluitatem coitus atque infirmitates per complexionem planetarum cum eis. Et narrabimus hoc in alio loco extra hunc librum.

Περὶ τῶν ζῳδίων τῶν δηλούντων τὰς ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας.

Τὰ ζῴδια τὰ δηλοῦντα τὰς ἐρωτικὰς ἐπιθυμίας εἰσὶν ὁ Κριὸς Ταῦρος Λέων Αἰγόκερως Ἰχθύες· ὁ δὲ Ζυγὸς καὶ ὁ Τοξότης σημαίνουσι μὲν τοιαῦτα πλὴν ἧττον ἐκείνων. εἰσὶ δὲ καὶ μοῖραι σημαντικαὶ τῶν ἐρωτικῶν ἐπιθυμιῶν, ἃς ἐν ἑτέρᾳ βίβλῳ εὑρήσεις.

Capitulum quartumdecimum. De signis ad morbos eorumque occasiones ducentibus

Sunt alia que gule et luxus vicia minantur, ut Aries, Taurus, Leo et Capricornus et Pisces, nam Libra et Sagittarius modice.

Preter hec sunt et gradus per signa stellarum permixtione idem innuentes, quod in Genezia discernitur.

Pese a que la versión de Hermann de Carintia es más eufemística, pero al mismo tiempo mucho más concisa que la de Juan de Sevilla, ello no le impide ser explícito al menos en un punto: cuando habla de los grados que, al combinarse con los planetas en los signos antedichos, conducen a los vicios de la lujuria y la gula, la traducción de Hermann de Carintia remite al lector a lo que parece ser un tratado de Abū Ma‘shar sobre astrología genetlíaca (Genezia), mientras que la traducción de Juan de Sevilla se contenta con referirse vagamente “a otro pasaje fuera de este libro”. ¿Es ese otro libro el De revolutionibus Nativitatum de Abū Ma‘shar?

En nuestra opinión, parece lícito plantearse la misma pregunta en el caso de los parágrafos §§ 2-7 del texto interpolado al final del libro primero de Comentario anónimo. ¿Podrían ser también la traducción griega de un pasaje genuino de Abū Ma‘shar, tomado de alguna obra suya ya perdida o, en el mejor de los casos, aún inédita? ¿Representan quizá una versión primitiva de la redacción de alguna de sus obras, que se hubiera transmitido por azar al mundo bizantino, pero no hubiera dejado huellas en la tradición manuscrita árabe? ¿O se trata más bien de un breve pseudoepígrafo compuesto por un bizantino anónimo, aficionado a la astrología e interesado en las influencias planetarias y zodiacales sobre los deseos amorosos?

Mientras haya obras genuinas de Abū Ma‘shar aún sin editar —recordemos que la traducción griega de De revolutionibus Nativitatum editada por Pingree abarca los libros 1-5 escritos por el astrólogo persa, mientras que los originales árabes de los restantes libros siguen inéditos—, será difícil dar una respuesta con garantías a esas preguntas. Y ello incluso en el supuesto de que se haya conseguido previamente identificar, de los más de 40 tratados que se le atribuyen, aquellos que han sobrevivido en la tradición manuscrita árabe, griega y latina, y tienen visos de ser realmente suyos.

Ni en los manuscritos griegos de las traducciones bizantinas de Abū Ma‘shar, ni en el resto de la literatura astrológica griega conservada —incluyendo las ediciones de textos astrológicos que fueron publicadas en los apéndices del CCAG— he encontrado rastro alguno de los parágrafos §§ 2-7 del texto interpolado en la tradición de Comentario anónimo. Aunque nuestro pasaje no parece adecuarse al tema de un tratado de astrología general o universal, he consultado también la monumental obra de Abū Ma‘shar en este terreno (Kitāb al-milal wa-ʾl-duwal = Libro sobre religiones y dinastías, también conocido como Las grandes conjunciones) y he podido comprobar que no hay nada que se parezca al texto interpolado.

En consecuencia, para confirmar o descartar la paternidad de Abū Ma‘shar sobre ese texto, habría que empezar buscando pasajes paralelos en los manuscritos árabes de sus obras conservadas sobre astrología natalicia —de horóscopos natales o continuos—, así como las traducciones latinas medievales de dichas obras que aún permanecen inéditas. Así lo aconseja al menos la temática del texto, ceñida a las aplicaciones y defluxiones de la luna significativas para la vida amorosa. En primer lugar, pues, habría que acudir a los libros 6-9 de De revolutionibus Nativitatum, que no se tradujeron al griego. De esta obra, en su versión completa, existe también un compendio en latín que se ha transmitido dentro del corpus de traducciones de Juan de Sevilla a obras de Abū Ma‘shar y cuyo incipit es: Cum omne tempus breve est operandi. Pues bien, en ninguno de estos libros se encuentra el original árabe del texto interpolado. Pero aún habría más donde buscar. Según Yamamoto, además de De revolutionibus Nativitatum hay otro tratado natalicio de Abū Ma‘shar, que gozó de bastante popularidad en el mundo árabe y se ha conservado en un elevado número de manuscritos. Se trata de Kitāb mawālīd al-rijāl wa-ʾl-nisāʾ (Libro de los natalícios de hombres y mujeres). No he podido acceder al contenido de este libro, aunque, según me indica Charles Burnett, parece poco probable que el texto interpolado se encuentre en aquel, un libro de astrología sin pretensiones científicas, dirigido al gran público.

Al editar el texto sobre los signos que indican los deseos amorosos, nuestra intención prioritaria, en este trabajo preliminar, no es otra que llamar la atención de arabistas, bizantinistas y especialistas en astrología antigua, sobre la existencia de esa curiosa composición, que combina un texto genuino de Abū Ma‘shar —el capítulo 27 de la traducción griega de su Gran Introducción (= § 1 de la interpolación)— con lo que parece ser, a primera vista, un conjunto de reglas sobre los efectos de dichos signos en las relaciones amorosas cuando la luna se encuentra en ellos, así como de sus aplicaciones y defluxiones con los demás planetas (= §§ 27 de la interpolación). A los arabistas compete la tarea de localizar, si es que existe, el original árabe —ya sea de Abū Ma‘shar o de otro astrólogo— cuya traducción pudiera ser el texto interpolado. Por nuestra parte, ofreceremos seguidamente un análisis comparativo de las coincidencias formales de ese texto con traducciones griegas de Abū Ma‘shar, así como un examen del método y la doctrina astrológica implícitos en la interpolación, con el fin de confrontarlo con otros pasajes paralelos del astrólogo persa sobre los deseos amorosos. Si no se admitiera, o no se consiguiera probar en el futuro, que ese texto es una traducción del árabe, su autor anónimo hubo de ser entonces un bizantino culto interesado en la astrología y muy familiarizado con las traducciones griegas de Abū Ma‘shar.

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3. Análisis Comparativo del Texto

3.1. Aspectos formales y tecnicismos

Hay algunos ecos lingüísticos relevantes entre las traducciones griegas de Abū Ma‘shar (De Mysteriis y De revolutionibus Nativitatum) y el texto interpolado en Comentario anónimo. Los dos más llamativos son los siguientes:

a) El uso de la fórmula δηλοῖ συνθήκην + Genitivo, en una acepción figurada de ese sustantivo (lit. ‘adición’ > fig. ‘incremento’, ‘intensificación’) no recogida por LSJ. En la literatura astrológica griega, esa estructura está casi exclusivamente atestiguada en De revolutionibus Nativitatum.

b) El uso recurrente del compuesto τεκνογονία, de origen aristotélico pero muy raramente atestiguado en la literatura astrológica griega, excepto en De revolutionibus Nativitatum.

Más discutibles pueden ser los dos siguientes rasgos:

c) La transición entre la traducción griega del capítulo 27 de De Mysteriis 3 (= § 1) y el parágrafo § 2 (ἐὰν οὖν ἐν ἑνὶ τῶν τοιούτων ζῳδίων ἡ Σελήνη εἴη) recuerda bastante a la oración subordinada del capítulo 31.2 de De Mysteriis 3: ὅτε οὖν ἡ Σελήνη ἐν τοῖς τοιούτοις ζῳδίοις εὑρεθῇ, que ofrece también una transición entre la lista de los signos zodiacales causantes de ciertas enfermedades y ejemplos concretos de los efectos astrológicos producidos por el tránsito de la luna por esos signos.

d) Además, como ocurre también la mayoría de las veces en Abū Ma‘shar, muy sensible al problema del determinismo astral, el texto interpolado evita casi siempre utilizar la forma verbal ποιεῖ para introducir los efectos astrológicos, ciñéndose a los verbos formulares σημαίνει y δηλοῖ.

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3. 2. Comentario astrológico: las aplicaciones y defluxiones de la luna en los signos ‘licenciosos’

En cuanto al método astrológico implícito en el texto interpolado, no parece en principio incompatible con el tipo de pronósticos que encontramos en De Revolutionibus Nativitatum de Abū Ma‘shar, lo que no quiere decir que no pueda ser coherente con otro género de horóscopos. Esa obra examina en general los pronósticos que pueden realizarse en el plazo de un año —es decir, el período de una revolución solar—, comparando la carta natal del cliente con el horóscopo confeccionado el día de su cumpleaños, justo al comienzo del período que se pretende someter a examen. Aunque no se dice expresamente, de la lectura del texto interpolado parece inferirse que los pronósticos sobre el estado futuro de las relaciones amorosas no pertenecen a un natalicio. El testimonio del parágrafo § 5 sugiere, al menos de forma indirecta, que nuestro texto ofrece instrucciones generales que deberán aplicarse a horóscopos distintos de los natalicios: allí se dice, en efecto, que el pronóstico de procrear hijos varones está subordinado a la condición de que el natalicio de ambos (hombre y mujer) prevea la generación de descendencia. Por muy natural y evidente que parezca esta matización, el hecho de que se haga explícita indica que el pronóstico concreto de los hijos varones se deduce de un horóscopo distinto al del nacimiento. Ahora bien, que ese horóscopo pertenezca a una revolución anual, como las que vemos en De Revolutionibus Nativitatum de Abū Ma‘shar, es materia, por ahora, de pura especulación. Cabrían, en efecto, otras posibilidades: por ejemplo, que el texto interpolado ofrezca simplemente el marco teórico aplicable a una Interrogatio (acerca de como transcurrirá una relación determinada) o a una καταρχή o Electio (para decidir el mejor día de una boda, por ejemplo).

De todos modos, el contenido astrológico del texto interpolado no desarrolla la interpretación íntegra de un horóscopo concreto y real —sea este el de una revolución solar, el de una interrogatio o el de una καταρχή—, sino que se centra, desde un punto de vista teórico, en uno de los aspectos que debían tenerse en cuenta en cualquier natalicio o en cualquier horóscopo continuo u horario: el relativo a las aplicaciones y defluxiones de la luna. En el siglo IV, Pablo de Alejandría dejó sentada la importancia de analizar las aproximaciones y alejamientos de la luna respecto de otros planetas como un desideratum general, que se aplicaba a cualquier terreno concreto de la previsión astrológica. Sus palabras merecen citarse literalmente: Δίχα δὲ τοῦ περὶ ἀπορροίας καὶ συναφῆς λόγου οὐ πολυχρονιότης οὐκ ὀλιγοχρονιότης, οὐ πάθος, οὐ σίνος, οὐ πλοῦτος, οὐ δυστυχία, οὐ δόξα, οὐκ ἀδοξία, οὐκ ἀνδρεία οὐκ ἀσθένεια ἐπὶ γενέσεως καθέστηκεν (“Sin el discurso relativo a la defluxión y aplicación ninguna larga vida, ninguna corta vida, ninguna pasión, ninguna enfermedad, ninguna riqueza, ninguna desgracia, ninguna fama, ningún descrédito, ninguna fortaleza, ninguna debilidad queda establecida en un natalicio”). El escoliasta de Pablo, sin ser tan expresivo, no le va a la zaga: Ἐπὶ παντὸς γὰρ πράγματος καὶ ἐπὶ πάσης γενέσεως καὶ ἐπὶ καταρχῶν, ἀδύνατον, φησί, τὶ προειπεῖν χωρὶς ἀπορροίας καὶ συναφῆς σεληνιακῆς (“Pues en cualquier asunto, ya sea en un natalicio o en el comienzo de cualquier empresa, es imposible, dice, predecir cualquier cosa sin tener en cuenta la aplicación y defluxión de la luna”). Algo parecido parece desprenderse de la siguiente afirmación de Doroteo de Sidón: Ἐν τούτοις δὲ πᾶσι τοῖς ἀποτελέσμασιν ἐπίτασις ἔσται τῆς ἐνεργείας ὅταν τῶν ἀστέρων ἀλλήλοις μαρτυρούντων καὶ ἡ Σελήνη τούτοις προσγένηται. ἔοικε γάρ, φησίν, πλήκτρῳ, καὶ αὐτὴ τὰς ἀπορροίας πάντων τῶν ἀστέρων δεχομένη πρὸς ἡμᾶς εἰς τὴν γῆν ἀναπέμπει (“En todos estos efectos, habrá una intensificación de su actividad cuando, estando los planetas en aspecto recíproco, la luna también se acerque a ellos. Y es que, de manera semejante a un plectro, ella recibe las emanaciones de todos los planetas y nos las envía a la tierra”).

Εl texto interpolado estudia precisamente las aplicaciones y defluxiones de la luna en el caso particular de los deseos amorosos, centrándose sobre todo, pero no únicamente, en los signos indicadores de tales impulsos. En efecto, Aries, Tauro, Leo, Capricornio y Piscis, y en parte Libra y Sagitario, tienen una naturaleza animal y producen efectos especialmente poderosos en el alma sensitiva, que el hombre comparte con otros animales. Tales signos coinciden casi exactamente con los que Teucro de Babilonia y el astrólogo egipcio Retorio denominaban ἀσελγῆ ζῴδια (“signos lascivos” o “licenciosos”). En el capítulo 5 del compendio astrológico de Retorio falta únicamente Leo, que reaparece en el capítulo 76. Sagitario no está recogido en ninguno de estos dos capítulos de Retorio entre los signos ‘licenciosos’ de menor influencia, pero sí es mencionado en la relación de grados lascivos del capítulo 67. En cuanto a Libra, tanto Retorio como Teucro nos advierten de que este signo es solo en parte licencioso por la constelación del Macho cabrío (Τράγος). Otra relación de “formas zodiacales” puede encontrarse en Tolomeo, que explicita en cada uno de estos signos los sistemas que se consideran indicativos de nativos especialmente lujuriosos.

Pues bien, los signos donde se encuentra la luna, sus configuraciones con Venus y Marte, además de sus aproximaciones a y alejamientos del sol y los demás planetas, condicionan la naturaleza y orientación de la relación sexual: indican si está fundamentalmente marcada por el deseo, si se mezcla con otras dimensiones de la vida amorosa, como la calidad de la relación afectiva, la reciprocidad del cariño, la alegría del encuentro amoroso, los frutos de esa relación en forma de descendencia, así como los posibles problemas y obstáculos que pueda encontrar en el camino. Repasemos brevemente cuáles son esas relaciones entre la luna y los signos y cuáles sus configuraciones respecto del sol y los demás planetas:

a) Si la luna se encuentra en alguno de los signos ‘licenciosos’, las principales modulaciones de la vida amorosa se indican a través de sus variadas relaciones con los cuerpos celestes con que aquella guarda una mayor afinidad: al configurarse con Venus o Marte (el texto no dice en qué tipo de aspecto), o bien al aproximarse a uno de ellos al tiempo que se separa del otro, o bien al aproximarse al sol mientras se produce una recepción. En todos esos casos, como indicaba Doroteo de Sidón, la luna produce un aumento o intensificación (προσθήκη) de algún aspecto concreto de la relación: al combinarse con Venus, de la alegría; con Marte, del sexo; en recepción con el sol, de la aceptación mutua de la relación erótica.

b) Pero no solo en los signos ‘licenciosos’ se concentran los efectos de la luna en las relaciones amorosas, sino que estos se extienden a otros signos. Si la luna se encuentra en un signo antropomórfico, en contraste con los signos de forma animal recién considerados, ello redunda en una mayor afectividad emocional y en el cuidado recíproco de los amantes, sobre todo si Venus ocupa el grado ascendente.

c) Si la luna se encuentra en un signo de agua, es señal de abundante prole como fruto de la relación amorosa. Si está en otros signos de fuego y aire, indica específicamente la procreación de hijos varones, favorecida por dos factores suplementarios: la aplicación de la luna o de Mercurio a Júpiter y la coincidencia de secta con el signo horoscópico —aquel en que se encuentra el grado Ascendente—, o bien con el planeta que más títulos de propiedad (κύριος) reúne con relación a ese signo.

d) Las aplicaciones de la luna al sol y al resto de los planetas se examinan en los parágrafos 6 y 7: primero, el sol y los planetas interiores (§ 6); luego, los planetas exteriores al sol (§ 7). Aunque el texto no lo dice explícitamente, el contexto sugiere que estas aproximaciones de la luna han de producirse en alguno de los signos que indican deseos amorosos. Se trata ahora de simples aplicaciones de la luna a los demás planetas, sin que ellas se vean reforzadas —al menos expresamente— por otras figuras, como ocurría en los apartados anteriores.

I. Así, cuando la luna se aplica al sol o a un benéfico como Venus, indica un incremento del amor, la alegría y la paz entre los amantes.

II. En cambio, cuando se aplica al inestable Mercurio, indica reproches en la relación, con un desenlace que dependerá de si este planeta, ambiguo por excelencia, se torna benéfico o maléfico.

III. Cuando la luna se aplica a Júpiter, también benéfico, esta figura contribuye también a la procreación, pero de un modo ligeramente distinto de cuando la luna estaba en signos de agua, aire o fuego aproximándose a Júpiter: ahora la mujer buscará, mediante la seducción, ocasiones propicias para un encuentro amoroso que culmine en la concepción de un hijo: “pretextos para yacer con su marido, con vistas, cómo no, al embarazo”.

IV. Por último, la aplicación de la luna a los planetas maléficos indica disfunciones en la relación entre los amantes: al aproximarse a Marte, sin que ello suponga un simultáneo alejamiento de Venus, significa turbulencias en la relación; al entrar en contacto con Saturno, la frialdad de este puede afectar negativamente al encuentro sexual.

Acerca de los efectos indicados por las aplicaciones y defluxiones de la luna respecto de otros planetas hay en la literatura astrológica griega algunos textos monográficos que, ocasionalmente, contienen información relativa a la vida amorosa y matrimonial. Un buen ejemplo de ello es el editado por Cumont, según él relacionado con el Anónimo de 379. En un pasaje de ese texto podemos ler que la defluxión de la luna desde Venus tiene una especial incidencia en las relaciones amorosas: Ἀπὸ δὲ Ἀφροδίτης ἀπορρέουσα τὰς ἡδονὰς καὶ <τὰ> πάθη καὶ πᾶσαν τὴν τῶν ἀφροδισίων φύσιν ποιεῖ· οἱ δὲ τοιοῦτοι ἀπὸ μικρᾶς τῆς ἡλικίας μιγήσονται γυναιξίν, οὐκ ἀγαθαῖς δὲ (“Al alejarse de Venus la luna causa los placeres, las pasiones y toda la naturaleza de las relaciones sexuales; los así nacidos se acostarán desde temprana edad con mujeres, pero no con buenas mujeres”). En cambio, cuando la luna se aleja de Júpiter para aplicarse a Venus, es favorable para el matrimonio y los hijos, aunque a veces hace también adúlteros. No multiplicaremos los ejemplos. Son suficientes para darse cuenta de que el texto interpolado en Comentario anónimo bebe de una larga tradición, pero al mismo tiempo se distingue de ella en que focaliza el examen de las aplicaciones y defluxiones de la luna en el terreno de las relaciones amorosas entre hombres y mujeres.

Pero no todos los autores seguían sistemáticamente el precepto en el que Pablo de Alejandría insistía con tanta devoción. En el caso de Tolomeo, que mantiene una actitud crítica hacia la corriente principal de la astrología helenístico-romana, Marte es el planeta que indica en general el comportamiento sexual de los hombres y Venus el de las mujeres, con distintos matices inducidos por sus configuraciones con otros planetas. La luna —con sus aplicaciones y defluxiones— desempeña en el Tetrabiblos un papel importante en otros aspectos del pronóstico natalício estrechamente relacionados con las relaciones sexuales: así, por ejemplo, en la predicción de las facultades sensoriales e irracionales del alma del nativo, así como en el tipo de matrimonio que contraerá, si aquel es un hombre.

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4. Vénus y los Deseos Amorosos en un Texto Inédito de Abū Ma‘shar

En el caso concreto de Abū Ma‘shar, en cambio, los principales significadores de las relaciones eróticas, tanto para el hombre como para la mujer, son el planeta Venus y la luna (y, de forma subsidiaria, Saturno), mientras que Marte queda relegado a un papel irrelevante. Además de la posición de la estrella de Afrodita —en el círculo zodiacal y en la esfera local— y de sus relaciones con otros planetas, hay que examinar también las configuraciones de la luna con Venus. Esto es al menos lo que puede leerse en una anécdota contada por su discípulo Abū Saʿīd Shādhān en el capítulo 35 del libro segundo de De Mysteriis. Pese a su longitud, merece la pena reproducir aquí la primera edición crítica íntegra de este texto hasta ahora inédito, al menos en su versión griega. Ofrezco en columnas paralelas las dos recensiones, ligeramente distintas, de los manuscritos principales (las diferencias están señaladas en cursiva):

Roma, B. Ang., Gr. 29, ff. 45v-46r (E)

λεʹ. Περὶ τοῦ πῶς δεῖ ἀποτελεῖν περὶ ἀποτυχίας καὶ ἐπιτυχίας ἔρωτος.

1. Εἶπεν ὁ Σαδᾶν ὅτι ἦλθε πρός μέ τις ἄρχων, ὅστις εἶχεν ἔρωτα πρός τινα, καὶ ἔδειξέ μοι ἐρώτησιν εἰργασμένην περὶ τῆς τοιαύτης ὑποθέσεως, ἐν ᾗ ἔτυχεν ὁ Αἰγόκερως ὡροσκόπος καὶ ὁ Ἄρης ἐν αὐτῷ, ἡ δὲ Ἀφροδίτη ἔτυχεν ἐν τῷ Σκορπίῳ τῷ Ἄρει συσχηματιζομένη, ὁ δὲ Κρόνος καὶ ὁ Ζεὺς ἔτυχεν ἐν Τοξότῃ, ὁ μὲν ἐν ταῖς ἐσχάταις μοίραις, ὁ δὲ σχεδὸν ἐν τῷ ὡροσκόπῳ συνοδεύων μοιρικῶς. ἦν δὲ τὸ θεμάτιον εἰργασμένον διὰ τῶν αἰωνίων κανόνων.

2. Ἔφερεν οὖν ὁ ἄρχων τὸ θεμάτιον πρὸς τὸν Ἀπομάσαρ, ἔτυχε δὲ ὁ Ἀπομάσαρ ἠσχολημένος περί τινα δοῦλον. εἶπεν οὖν μοι· ‘ἐγὼ ἀσχολοῦμαι· καὶ ἴδε σὺ τὴν ἐρώτησιν καὶ ἀποτέλεσον περὶ αὐτοῦ.’ ἐσκόπησα οὖν τὸ θεμάτιον τῆς ἐρωτήσεως.

ὡς οὖν εἶδον τὸν Ἄρεα ὡροσκοποῦντα (καὶ ὁ τοιοῦτος ἀστὴρ σημαίνει τὰ περὶ μοιχείας καὶ πορνείας) καὶ τὴν Ἀφροδίτην συσχηματιζομένην αὐτῷ, ἔγραψα τῷ ἄρχοντι ὅτι ἐπιτεύξεται τοῦ σκοποῦ. εἶπεν οὖν μοι ὁ Ἀπομάσαρ· ‘δεῖξόν μοι τί ἔγραψας’. ἔδειξα οὖν αὐτῷ τὸ ἀποτέλεσμα καὶ εἶπέ μοι ὅτι ἔσφαλα τὰ μέγιστα.

3. Καὶ ἔγραψεν οἰκείοις γράμμασιν ὅτι διὰ τοῦ κανόνος τοῦ Μαμοῦν, ὅπερ ἐστὶν ἀκριβέστερον τῶν αἰωνίων κανόνων, τυγχάνει ὁ Ζεὺς ἐν τῇ μοίρᾳ τοῦ ὡροσκόπου σημείου, καὶ ὁ Ζεὺς ἀεὶ καταπαύει καὶ διασκεδάζει τὰς πορνείας καὶ τὰς μοιχείας· καὶ ὁ Ἄρης ὡροσκοπῶν εἰ τάχα κύριός ἐστι τοῦ ἑνδεκάτου τόπου, ὅστις σημαίνει τὰ περὶ τῶν φίλων, οὐ σημαίνει ἐπιτυχίαν, μᾶλλον δὲ χωρισμὸν καὶ δυσμένειαν καὶ ἔχθραν.

ἡ δὲ Ἀφροδίτη εἰ τάχα συνάπτει τῷ Ἄρει, ἀλλ’ οὖν οὐκ ἔστιν μεταξὺ τούτων ἀποδοχή, καὶ τὸ τοιοῦτον σχῆμα σημαίνει ὡς συμβήσεται τῷ ἐρωτῶντι μακρὰ ἀποδημία καὶ ἐν τῇ ἀποδημίᾳ ἐπίμονος ἔσται ὁ ἔρως αὐτοῦ. καὶ ἐμποδισθήσεται μῆνας ἰσαρίθμους τοῖς ἐλαχίστοις τοῦ Ἄρεος ἔτεσιν ἤτοι ιεʹ· εἰ δὲ μὴ τότε γένησεται, ἐμποδισθήσεται μῆνας ἰσαρίθμους τοῖς μεγίστοις αὐτοῦ ἔτεσιν, ἅπερ ἐστὶ ξςʹ.

4. Εἶπεν ὁ Σαδᾶν ὅτι ἐθαύμασα τὸ τοιοῦτον ἀποτέλεσμα, καὶ εἶπον τῷ Ἀπομάσαρ· ‘†μιλιώτης εἶ. ὑπονοῶ γάρ σε ὅτι ἤκουσας ὅτι ὁ ἄνθρωπος οὗτος μέλλει ἀποδημῆσαι καὶ ὅτι ἐμποδισθήσεται τοῦ ἐρωμένου διὰ τὴν ἀποδημίαν καὶ διὰ τοῦτο οὕτως ἀπετέλεσας’. εἶπέ μοι δὲ ὅτι οὐ γνωρίζω αὐτόν, ἀλλ’ ὅπερ ἐσήμανεν ἡ ἐπιστήμη ἐκεῖνο ἀπετέλεσα.

5. Εἶπε δὲ πρὸς τούτοις· ‘μὴ λάβῃς ποτὲ τὸν Ἄρεα σημαντικὸν ἀγάπης, ἀλλὰ λάμβανε τὰ περὶ ἀγάπης καὶ ἔρωτος ἀπὸ τῆς Ἀφροδίτης καὶ τοῦ συσχηματισμοῦ τῆς Σελήνης πρὸς αὐτήν, καὶ μάλιστα εἰ ἐγτύχῃ ἡ Ἀφροδίτη ἐν Ταύρῳ.

6. Εἶπε δὲ πρὸς τούτοις ὁ Ἀπομάσαρ· ‘ὅτε ἴδῃς γενέθλιον καὶ ἔστιν ὁ Κρόνος ἐπικρατήτωρ τοῦ ὡροσκόπου τῆς γενέσεως, τύχῃ δὲ καὶ ἡ Ἀφροδίτη κατὰ πῆξιν ἐν ἀρρενικῷ ζῳδίῳ, ὁσάκις ἐπεμβῇ ὁ Κρόνος κατὰ πάροδον τῇ μοίρᾳ ἐν ᾗ ἦν ἡ Ἀφροδίτη, ἀποτελεῖ σφοδρὸν ἔρωτα εἰς (ἢ cod.) ἀρρενικὸν πρόσωπον· εἰ δὲ τύχῃ κατὰ πῆξιν ἡ Ἀφροδίτη ἐν θηλυκῷ ζῳδίῳ, ποιεῖ ἔρωτας γυναικείων προσώπων· εἰ δὲ συσχηματίζεται ὁ Ἄρης ἢ ὁ καταβιβάζων τῷ τόπῳ ἐκείνῳ, τηνικαῦτα ἐμποδισμοὺς καὶ χωρισμοὺς σημαίνει’.

Roma, BAV, Vat. Gr. 1056, f. 198r-v (V)

1. Εἶπεν ὁ Σαδᾶν ὅτι ἦλθε πρός μέ τις ἄρχων, ὅστις εἶχεν ἔρωτα πρός τινα, καὶ ἔδειξέ μοι θεμάτιον ἐρωτήσεως περὶ τῆς τοιαύτης ὑποθέσεως, ἐν ᾧ ἔτυχεν ὁ

Αἰγόκερως ὡροσκόπος καὶ ὁ Ἄρης ἐν αὐτῷ, ἡ δὲ Ἀφροδίτη ἔτυχεν ἐν τῷ Σκορπίῳ τῷ Ἄρει συσχηματιζομένη, ὁ δὲ Κρόνος καὶ ὁ Ζεὺς ἐν τῷ Τοξότῃ, ὁ μὲν ἐν ταῖς ἐσχάταις μοίραις, ὁ δὲ σχεδὸν ἐν τῷ ὡροσκόπῳ. ἦν δὲ τὸ θεμάτιον ψηφισμένον διὰ τῶν αἰωνίων κανόνων.

2. Οὗτος οὖν ὁ ἄρχων ἀποκομίσας τὸ τοιοῦτον θεμάτιον πρὸς τὸν Ἀπομάσαρ, ἔτυχε ὁ Ἀπομάσαρ ἠσχολημένος καὶ εἶπέ μοι τηρῆσαι τὸ τοιοῦτον θεμάτιον καὶ ἀποτελέσαι.

ὡς γοὖν εἶδον ἐν τούτῳ τὸν Ἄρεα ὡροσκοποῦντα, τὸν τὰς μοιχείας καὶ τὰς πορνείας σημαίνοντα, τὴν δὲ Ἀφροδίτην συσχηματιζομένην αὐτῷ, ἐδήλωσα τῷ ἄρχοντι ὅτι ἐπιτεύξεται τοῦ σκοποῦ. ὁ δὲ Ἀπομάσαρ ἰδὼν τὴν τοιαύτην κρίσιν εἶπεν ὅτι ἔσφαλα τὰ μέγιστα.

3. Καὶ ἔγραψεν οἰκείοις γράμμασιν ὅτι διὰ τοῦ κανονίου τοῦ Μαμοῦν, τοῦ ὄντος ἀκριβεστέρου τῶν αἰωνίων κανόνων, τυγχάνει ὁ Ζεὺς ἐν τῇ μοίρᾳ τοῦ ὡροσκόπου, ὃς καταπαύει καὶ διασκεδάζει ἀεὶ τὰς πορνείας καὶ τὰς μοιχείας· ὁ δὲ Ἄρης ὡροσκοπῶν εἰ καὶ κύριος τοῦ ἑνδεκάτου ἐστὶ καὶ σημαίνει τὰ περὶ τῶν φίλων, οὐ μόνον ὅτι οὐ σημαίνει ἐπιτυχίαν, ἀλλὰ μᾶλλον χωρισμὸν καὶ ἔχθραν.

ἡ δὲ Ἀφροδίτη εἰ τάχα συνάπτει τῷ Ἄρει, ἀλλ’ οὐκ ἔστιν μετ τούτων ὑποδοχή, καὶ σημαίνει τὸ τοιοῦτον σχῆμα ὡς συμβήσεται τῷ ἐρωτῶντι μακρὰ ἀποδημία καὶ ἐν αὐτῇ ἐπίμονος ἔσται ὁ ἔρως αὐτοῦ. καὶ ἐμποδισθήσεται μῆνας ἰσαρίθμους τοῖς ἐλαχίστοις τοῦ Ἄρεος ἔτεσιν ἤγουν ιεʹ· εἰ δὲ μὴ τότε γένηται, ἐμποδισθήσεται μῆνας ἰσαρίθμους τοῖς μεγίστοις αὐτοῦ ἔτεσιν, οἵ εἰσι ξςʹ.

4. Εἶπεν ὁ Σαδᾶν ὅτι ἐθαύμασα τὸ τοιοῦτον ἀποτέλεσμα, καὶ εἶπον τῷ Ἀπομάσαρ ὅτι †μηλιώτης εἶ. ὑπολαμβάνω γὰρ ὅτι ἤκουσας ὡς ὁ ἄρχων οὗτος μέλλει ἀποδημῆσαι καὶ διὰ τοῦτο ἀπετέλεσας οὕτως.

5. Εἶπέ μοι δὲ πρὸς τούτοις· ‘μὴ λάβῃς ποτὲ τὸν Ἄρεα σημαντικὸν ἀγάπης, ἀλλὰ περὶ ἀγάπης καὶ ἔρωτος τὴν Ἀφροδίτην λάμβανε ἀεὶ καὶ τὸν πρὸς αὐτὴν συσχηματισμὸν τῆς Σελήνης, καὶ μάλιστα εἰ ἐγτύχῃ ἡ Ἀφροδίτη ἐν Ταύρῳ.

6. Εἶπε πρὸς τούτοις ὁ Ἀπομάσαρ· ‘ὅτε ἴδῃς γενέθλιον καὶ ἔστιν ὁ Κρόνος ἐπικρατήτωρ τοῦ ὡροσκόπου τῆς γενέσεως, τύχῃ δὲ ἡ Ἀφροδίτη κατὰ πῆξιν ἐν ἀρρενικῷ ζῳδίῳ, ὁσάκις ἐπεμβῇ ὁ Κρόνος κατὰ πάροδον τῇ μοίρᾳ ἐν ᾗ ἦν ἡ Ἀφροδίτη, ἀποτελεῖ σφοδρὸν ἔρωτα εἰς ἀρρενικὸν πρόσωπον· εἰ δὲ τύχῃ κατὰ πῆξιν ἡ Ἀφροδίτη ἐν θηλυκῷ ζῳδίῳ, ποιεῖ ἔρωτα γυναικείων προσώπων· εἰ δὲ συσχηματίζεται ὁ Ἄρης ἢ ὁ καταβιβάζων τῷ τόπῳ ἐκείνῳ, τηνικαῦτα ἐμποδισμοὺς καὶ χωρισμοὺς σημαίνει’.

35. Sobre cómo hay que pronosticar acerca del fracaso y el éxito en el amor.

1. Dijo Shādhān: Vino a mí un magistrado que estaba enamorado de alguien y me enseñó una interrogación que le habían realizado sobre este asunto. En ella Capricornio era Ascendente y Marte se encontraba en él, Venus estaba en Escorpio configurado a Marte, Saturno y Júpiter estaban en Sagitario, el primero en sus últimos grados, el segundo casi en el signo Ascendente, en conjunción de grado con él. El horóscopo estaba hecho por medio de las tablas perpetuas.

2. Así pues, el magistrado llevó el horóscopo a Abū Ma‘shar, pero Abū Ma‘shar estaba ocupado con un sirviente, así que me dijo: “Yo estoy ocupado. Mira tú la interrogación y haz la predicción sobre ella”. Me puse, pues, a examinar el horóscopo de la interrogación. Como vi que Marte estaba en el Ascendente y este planeta indica el adulterio y la fornicación, y como Venus estaba configurado con aquel, escribí al magistrado diciéndole que conseguiría su propósito. Abū Ma‘shar entonces me dijo: “Enséñame lo que has escrito”. Le enseñé la predicción y me dijo que había errado en lo más importante.

3. Y escribió con su puño y letra que, por medio de la tabla de al-Mamun —que es un método más exacto que las tablas perpetuas—, Júpiter está en el grado del punto ascendente, y Júpiter siempre detiene y disuelve la prostitución y las fornicaciones; que si Marte, entonces Ascendente, de pronto es el planeta dominante del undécimo lugar, que indica la amistad, no significa dicha, sino más bien distanciamiento, hostilidad e inquina; que si Venus de pronto se aplica a Marte, pero no hay entre ellos recepción, tal figura significa que el que interroga hará un largo viaje al extranjero y en el viaje su amor persistirá. Y se verá impedido (de ver a su amado) durante un número de meses igual a los años menores de Marte, es decir, 15 años; pero si entonces no sucede, seguirá impedido durante un número de meses igual a los años mayores de aquél, que son 66.

4. Respondió Shādhān que estaba maravillado con esta predicción y le dijo a Abū Ma‘shar: “Eres un maquinador. Pues supongo que tú has oído que ese hombre iba a hacer un viaje al extranjero y que estaría impedido de ver a su amado a causa del viaje, y por eso lo has predicho de esta manera”. Él me respondió: “No lo conozco, sino que lo que la ciencia indicaba, eso es lo que he predicho”.

5. Y, además de estas cosas, dijo: “No tomes nunca a Marte como indicativo de amor; considera el amor y el deseo a partir de Venus y de la configuración de la luna con aquel, sobre todo si Venus se encuentra en Tauro”.

6. Además de estas cosas dijo Abū Ma‘shar: “Cuando veas un natalicio en el que Saturno sea el planeta dominante del Ascendente y Venus esté en un signo masculino en la fijación del natalicio, cuantas veces en el correr de los años ingrese Saturno en el grado en el que estaba Venus, causa un vehemente deseo amoroso hacia una persona de género masculino; pero si Venus estaba en un signo femenino al fijarse el natalicio, produce amores hacia personas de género femenino. Si Marte o el nodo descendente están configurados con aquel lugar, en ese caso significa impedimentos o distanciamientos”.

Como puede fácilmente inferirse del parágrafo §5, según el testimonio del discípulo principal de Abū Ma‘shar su maestro habría insistido, en el curso de su propia práctica astrológica, en considerar a Venus como significante prioritario de τὰ περὶ ἀγάπης καὶ ἔρωτος, y, en segundo lugar, las configuraciones de la luna con aquel planeta, sobre todo si este se encuentra en Tauro, uno de los signos que indican los deseos amorosos.

¿Por qué, entonces, pese a la regla teórica formulada por Abū Ma‘shar, el horóscopo del magistrado descrito por Shādhān ignora por completo los efectos de la luna, el único planeta, además de Mercurio, cuya posición en la interrogatio se pasa en silencio? Al tratarse de un ejemplo concreto, cabe sospechar que en esa interrogatio la luna y Venus no se relacionaran entre sí de manera significativa, o que la luna se encontrara en una de las once formas de κάκωσις descritas por el propio Abū Ma‘shar en su Gran Introducción.

Sean cuales fueren las razones por las que es irrelevante el papel de la luna en el horóscopo malinterpretado por Shādhān y corregido por su maestro, el rasgo más notable que separa ambos testimonios es que, en el texto interpolado en Comentario anónimo, se invierten por completo los términos de la técnica horoscópica: el astro que hay que observar por encima de cualquier otro es la luna, con sus aplicaciones y defluxiones a los demás planetas, pero también las figuras de Venus y Marte con aquella. Es una diferencia de acento significativa, de la que no tenemos testimonio en la obra publicada de Abū Ma‘shar.

Por lo demás, la mayor prolijidad y sofisticación del horóscopo descrito por Shādhān se explican fácilmente por tratarse de un ejemplo práctico de la vida real, mientras que el texto interpolado en Comentario anónimo da instrucciones teóricas de carácter general, que en algún momento el astrólogo aplicará, con mayor riqueza de matices, a los casos particulares. Por ejemplo, el primero tiene en cuenta las casas de la dodecátopos, como la regencia de Marte sobre el undécimo lugar, mientras que el texto interpolado solo hace alusión a posiciones angulares en la esfera local e ignora por completo la séptima casa o lugar del matrimonio. Ambos textos, en cambio, hacen uso de la figura de la recepción (ὑποδοχή): el primero explica los efectos de que no haya recepción entre Venus y Marte; el segundo, de la recepción mutua del sol y la luna.

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Conclusiones

A partir del análisis que hemos hecho de los parágrafos §§ 2-7 del texto interpolado en Comentario anónimo, así como de su comparación con el testimonio horoscópico del Mudhākarāt, es posible extraer algunas conclusiones, si bien provisionales, en cuanto a la posible autoría de Abū Ma‘shar. El pasaje interpolado por sí solo no arroja suficientes elementos —ni suficientemente significativos— para atribuir ese texto al astrólogo persa.

Por un lado, hemos visto ciertos paralelismos formales entre algunos de sus tratados astrológicos traducidos por los bizantinos y el texto de la interpolación. Pero estas coincidencias no son concluyentes, porque podrían explicarse también como resultado de una imitación estilística, consciente o inconsciente, por parte de algún bizantino familiarizado con las traducciones griegas del astrólogo persa.

Por otro lado, el contenido astrológico de la interpolación es demasiado genérico y sesgado como para permitir una atribución segura: ofrece tan solo lo que parece ser una sección muy específica del pronóstico, la que se centra en las aplicaciones y defluxiones de la luna. Pero incluso si viéramos en dicho texto el modelo teórico de un pronóstico completo sobre los deseos amorosos, no parece casar del todo con lo que se desprende de otros textos disponibles de o sobre Abū Ma‘shar acerca de los efectos relativos a las relaciones eróticas.

No faltan, pues, motivos para sospechar que los parágrafos §§ 2-7 del texto interpolado sean simplemente la obra de un anónimo bizantino, una especie de amplificatio no retórica, sino astrológica, del conciso texto genuino de Abū Ma‘shar que le sirve de estímulo y punto de partida (§ 1). La respuesta definitiva solo podrá venir del trabajo catalográfico y editorial de los arabistas.

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γ

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