Astrologia Árabe e Judaica

Estrella-Corazón, Estrella-Cortador

Una Interpretación Nueva del Concepto de Estrella-Bābanī

Montse Díaz-Fajardo

Universitat de Barcelona
“Anuario de Estudios Medievales”  Copyright: ©2019. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

Resumen

Algunos textos astrológicos medievales escritos en lengua árabe aluden a las “estrellas-corazones” en referencia a tres estrellas de gran luminosidad pertenecientes a constelaciones del círculo del zodíaco: Qalb al-Ṯawr (El Corazón de Tauro, situada en el ojo de la figura del toro), Qalb al-Asad (El Corazón de Leo, en el pecho del león) y Qalb al-‘Aqrab (El Corazón de Escorpio, en el tórax del escorpión); en la constelación boreal de Andrómeda, hay una cuarta estrella-corazón, Qalb al-Ḥūt (El Corazón del Pez) que, sin embargo, no tuvo una significación astrológica tan importante. Este artículo ilustra las características astrológicas de una estrella-corazón, su asociación con el concepto astrológico «cortador» que las convertía en especialmente dañinas en los horóscopos, así como su relación con bābanī, un término de origen persa.

α

Introdución

En la terminología astrológica árabe, un número de voces provienen del persa. La mayoría de ellas representan conceptos astrológicos y, algunas, conceptos astronómicos. A modo de ejemplo, citamos los vocablos:

ŷār bujtār: el planeta que gobierna el término (ḥadd) al que há llegado la prorrogación3 del grado del ascendente4.

ŷawzahar: los nodos lunares.

kadjuḏāh: el planeta que gobierna sobre una de las cinco haylāŷ, es decir, sobre el Sol, la Luna, el grado del ascendente, el ‘sahm’ de la fortuna y el grado de la conjunción y de la oposición del Sol y la Luna. Es indicativo de los años de vida.

nīmūdār: método para verificar el grado del ascendente en un natalicio.

3 Una prorrogación o progresión en el círculo de la eclíptica (el círculo del zodiaco) es el avance aparente que el astrólogo daba a un cuerpo celeste para situarlo en otro punto del zodiaco en el que observaba los elementos celestes influyentes sobre el consultante, que le ayudaban a establecer el pronóstico astrológico.
4 El ascendente es el grado o punto de intersección entre la eclíptica y el horizonte oriental en un tiempo y lugar geográfico determinados. Dicho grado es el inicio de la casa I a partir del cual se delimitan el resto de las casas celestes para configurar un horóscopo.

A pesar de incorporarse en el léxico astrológico árabe desde antiguo, ciertos vocablos persas no consiguieron fijar su forma, tal es el caso de ŷār bujtār, escrito también ŷān bajtār y ŷān bajtān; un mayor número de variantes presenta nīmūdār tales como naymūdār, namūdār, namūḏār y namūḏar.

Incluso, en ocasiones, algunos vocablos propiciaron equívocos entre los usuarios en lengua árabe. Así, los traductores de Alfonso X de textos científicos del árabe al castellano, transliteraron al-ŷār bujtār con una grafía semejante: algebuctar/agebuctar, pero, en otro pasaje, lo transliteraron con una grafía en la que el original es irreconocible: aliernistar, posiblemente porque el manuscrito que utilizaron presentaba una letra dudosa. Este dato ha contribuido a aumentar nuestro conocimiento sobre el trabajo de los traductores alfonsíes y su organización: es probable que tradujeran independientemente, distribuyendo los distintos capítulos del libro en cuestión entre los componentes del equipo de traducción. Esto, junto a que no se llevase a cabo una revisión conjunta posterior, explicaría las dos transliteraciones tan distantes que no pudieron identificar como pertenecientes a una misma palabra.

Hay un término de igual valor para los investigadores modernos ya que há resultado controvertido en su contenido y uso. Se trata de biyabāniyya, al que está dedicado este estudio.

En los manuscritos medievales escritos en lengua árabe, el adjetivo ṯābita, cuando determina el sustantivo astros (kawākib), indica oposición mutua entre planetas (astros móviles, kawākib sayyāra) y estrellas (astros fijos, kawākib ṯābita), tal y como ilustra la descripción del lingüista al-Juwārizmī (hacia 975):

Los astros móviles (al-kawākib al-sayyāra) son Saturno, Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio y la Luna (…) Los astros fijos (al-kawākib al-ṯābita) son todos los astros que están en el cielo, excepto los siete [planetas o astros] móviles anteriores; se les denominó [astros o estrellas] fijas porque mantienen sus distancias de forma sistemática sin que se muevan extendiéndose [entre ellas] (…) Las estrellas fijas se hallan en cuarenta y cinco constelaciones. De ellas, doce se encuentran en el centro del firmamento, son las constelaciones de los doce signos zodiacales: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis (…), diecinueve constelaciones son boreales (…) y catorce constelaciones son meridionales.

En ocasiones, además de ṯābita, para designar las estrellas se emplea un adjetivo de procedencia no árabe: biyabānī (según algunas fuentes bābanī, bābānī) y su plural biyabāniyya (o las variantes biyābāniyya, bayabāniyya, y bābaniyya, bābāniyya).

En base a al-Mawālīd (Real Biblioteca del Monasterio, San Lorenzo de El Escorial, ms. 939, f. 32r-v) versión árabe realizada por Sa‘īd ibn Jurāsānjurra (hacia 747 y 754) de un escrito persa atribuido al mítico Zarādušt, Paul Kunitzsch constata que biyabāniyya se emplea como equivalente de ṯābita, y denota el conjunto de las estrellas. Según Kunitzsch, este significado es también sugerido por la etimología de biyabāniyya procedente del sustantivo pahlavi (persa sasánida) a-wiyābān-īg que deriva, a su vez, de la voz corriente griega para estrella.

Sin embargo, el astrónomo al-Bīrūnī (Juwārazm 973 – Gazna 1048) refiere que, en lengua persa, las estrellas se llamaron biyabāniyya porque orientan en los desiertos; Robert Ramsay-Wright, traductor de al-Bīrūnī, vierte biyabāniyya por “estrellas del desierto”. Siguiendo esta línea, David Pingree considera que biyabāniyya es un gentilicio aplicable a una zona geográfica, “del desierto”, y originado a partir del pahlavi wiyābān “desierto”.

Podríamos hablar de una etimología científica (en correspondencia con el árabe ṯābita) y de una etimología popular (en analogía con desierto), pero, quizá, es interesante remarcar que biyabāniyya, en el primer caso (Zarādušt) aparece en una traducción de una fuente persa, y en el segundo caso (al-Bīrūnī) se le reconoce un origen persa.

El presente artículo propone que, en algunos textos no vinculados directamente con originales persas y creados alejados en el tiempo de la influencia cultural persa, el vocablo biyabāniyya evolucionó hacia otras interpretaciones.

Para ello, la metodología se ha basado en la observación y conceptualización de biyabāniyya según se ha encontrado en un grupo de textos de contenido astrológico, reveladores para nuestro propósito porque nos permiten distinguir el uso particular de dicho vocablo.

Los textos son fragmentos breves de fuentes árabes relevantes de los siglos X al XIV, en su mayoría astrólogos occidentales magrebíes. Algunas de ellas son manuales astrológicos (Ibn Abī-l-Riŷāl y Kūšyār ibn Labbān), zīŷ (el compilador anónimo de Ibn Isḥāq) y composiciones sobre un tema astrológico (Ibn al-Bannā’) de gran popularidad en su tiempo. De otros manuales astrológicos utilizados como los de Ibn Hibintā e Ibn ‘Azzūz, hemos empezado recientemente a conocer su influencia en el occidente islámico.

Presentados en la sección 2, los fragmentos 2.1 (Ibn Abī-l-Riŷāl), 2.4 (Ibn Hibintā), 2.5 (Ibn ‘Azzūz) y 2.7 (compilador anónimo de Ibn Isḥāq) ilustran el término biyabāniyya.

Los fragmentos 2.5 (Ibn ‘Azzūz) y 2.6 (Ibn al-Bannā’) tienen especial interés porque aunque son fragmentos paralelos, el primero dice bābaniyya mientras que el de Ibn al-Bannā’ copia ṯābita.

Los fragmentos 2.4 (Ibn Hibintā) y 2.5 (Ibn ‘Azzūz) permiten obtener una idea de la interpretación nueva de biyabāniyya. En ellos, el término biyabāniyya se dispone de forma que su sentido se acerca a unas estrellas concretas llamadas qulūb (corazones). El adjetivo corazón pone en relación el nombre de la estrella con el color rojizo o con la parte que la estrella ocupa en su constelación; es sabido que, desde la Antigüedad, grupos de estrellas aparentemente próximas entre sí fueron imaginados con forma de figura humana, de animal o de objeto.

El fragmento 2.2 (Ibn Abī-l-Riŷāl) relaciona las estrellas-qulūb (corazones) con las estrellas-qawāṭi‘ (cortantes, cortadores). El fragmento 2.3 (Kūšyār ibn Labbān) delimita el significado de cortador. Los cortadores, en general, son cuerpos celestes que causan perjuicio en el estado de una persona o cosa; un cortador era un componente en un horóscopo, así como en una prorrogación.

El objetivo de nuestro trabajo es dar respuesta, en el comentario de la sección 3, a los tres interrogantes planteados por los elementos anteriores: ¿cuáles eran las estrellas-corazones?, ¿por qué eran representativas las estrellas-corazones?, ¿qué uso tiene biyabāniyya en los fragmentos seleccionados? y demostrar que el término de la astrología persa, biyabāniyya, tomó una nueva significación (distinta de la referida por Kunitzsch, Ramsay-Wright [al-Bīrūnī] y Pingree) ya que se le dotó de un concepto astrológico específico equiparando las estrellas denominadas biyabāniyya con las estrellas-corazones y las estrellas-cortadores. Esto es significativo desde el punto de vista histórico, pues muestra la evolución de los tecnicismos astrológicos en textos elaborados y/o copiados en el norte de África, lo que contribuye a conformar las características de la astrología desarrollada en esa zona del occidente islámico.

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2. Fragmentos

2.1. Ibn Abī-l-Riŷāl

Ibn Abī-l-Riŷāl (Túnez hacia 965-1050), Kitāb al-bāri‘ fīaḥkām al-nuŷūm, parte III, p. 148.

Cuando, en el grado de su centro [del centro de una casa celeste], hay una estrella bābānī constituida con el temperamento de Júpiter y Mercurio, y uno de estos planetas es señor del ascendente, y los dos planetas están en aspecto con la bābānī favorablemente y desde una posición buena sin elementos nefastos, señala que el nacido o el consultante es de palabra certera, descubridor y conocedor de secretos, capaz de hablar con las palabras de los profetas, sobre ellos sea la bendición y la paz, y de hacer saber situaciones ocultas.

2.2. Ibn Abī-l-Riŷāl

Ibn Abī-l-Riŷāl (Túnez hacia 965-1050), Kitāb al-bāri‘ fīaḥkām al-nuŷūm, parte IV, p. 230.

Cuando [la prorrogación de un elemento celeste] finaliza en un cuerpo maléfico o en oposición y cuadratura con un maléfico, juzga desgracia y corte (qaṭ‘) en caso de que un planeta benéfico, en cuerpo o rayo, no esté aspectado; sobre todo si la prorrogación se encuentra en los términos de los maléficos, los grados finales de los signos, las estrellas-corazones (al-kawākib al-ṯābita al-qulūb) y otros semejantes pues son los que, con la naturaleza de los maléficos, matan y traen grandes desgracias si un planeta benéfico no está aspectado.

2.3. Kūšyār ibn Labbān

Kūšyār ibn Labbān (Guilán, hacia fines del siglo X, principios del XI), al-Madjal fīṣinā‘at aḥkām al-nuŷūm, edición de Yano 1997, pp. 18-19.

Las estrellas fijas (al-kawākib al-ṯābita) son muchas (…) Algunas de ellas son cortantes (qawāṭi‘) con la naturaleza de los maléficos; el temperamento de esas estrellas detiene la vida y echa a perder circunstancias y asuntos cuando la prorrogación [de un elemento celeste] llega, desde su inicio, a esas estrellas.

2.4. Ibn Hibintā

Ibn Hibintā (Iraq hacia 941), al-Mugnī fīaḥkām al-nuŷūm, p. 279.

Si, en el grado del eclipse, se encuentra una de las estrellas biyabāniyya que sea una de las corazones o de otras con el temperamento de los maléficos, y esas maléficas están aspectadas con el eclipse de forma nefasta, señalan daño intenso; si poseen el temperamento de los benéficos y están aspectadas con el eclipse, el daño es menor.

2.5. Ibn ‘Azzūz

Ibn ‘Azzūz (Constantina, m. 1354), Kitāb al-fuṣūl fīŷam‘ al-uṣūl, f. 121v.

Cuando un grado, mediante las prorrogaciones, pase por una de las estrellas fijas (al-kawākib al-ṯābita) que sea de las corazones de los signos, las bābaniyya, por las posiciones de un planeta o por las posiciones de los rayos de los planetas, [ya fueran posiciones de horóscopos] radicales y aniversarios, y uno de los cuatro aspectos (el sextil [es decir, cuando entre dos puntos celestes hay una distancia de 60º], el trino [120º], la cuadratura [90º] y la oposición [180º]) pase por el grado, señalarán el tipo de naturaleza e indicación que posean según cuál sea su mezcla y su pureza.

2.6. Ibn al-Bannā’

Ibn al-Bannā’ (Marrakech, 1256-1321), [al-Kalām ‘alà l-tasyīrāt wa-maṭāriḥ al-šu‘ā‘āt], edición de Djebbār, Aballāgh 2001, p. 160.

Cuando los grados de una de las prorrogaciones pasen por una de las estrellas fijas (al-kawākib al-ṯābita) que sea de las corazones de los signos fijos (al-burūŷ al-ṯābita), por las posiciones de un planeta, por las posiciones de los rayos de los planetas desde sus domicilios, y uno de los planetas, desde su domicilio, está en aspecto (es decir en sextil, trino, cuadratura, conjunción u oposición), o por cualquier otra clase de señales, según cuál sea su mezcla, darán fortuna si fueran favorables (…) e informarán de todo tipo de desgracias si fueran desfavorables.

2.7. Compilador anónimo de Ibn Isḥāq

Compilador anónimo (Túnez, hacia 1281) de Ibn Isḥāq, [Zīŷ de Ibn Isḥāq], edición de Mestres 1999, capítulo 43 de los cánones.

La esfera estrellada de los signos contiene las constelaciones de las estrellas fijas (al-kawākib al-ṯābita), en total son 48 constelaciones, de ellas unas están situadas en el centro de esa esfera, que es denominada por ellos la zona de la esfera de los signos zodiacales, y el resto de las constelaciones se encuentran al norte y al sur de esa zona; entre estas estrellas están las bābāniyya que poseen los temperamentos de los planetas mencionados en la tabla de los planetas en este mi libro.

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3. Comentario

Sobre el número de estrellas-corazones, las listas de estrellas en los manuales astrológicos, las tablas de estrellas en los zīŷ, y los libros de temática estelar con un carácter astrológico (como el Del saber de astronomía) mencionan generalmente dos estrellas con la denominación corazón (qalb, plural qulūb): El Corazón de Leo y El Corazón de Escorpio. El apelativo corazón indica que, a semejanza del órgano que representa, la estrella está situada en el tórax de la fi gura formada por la constelación.

El listado siguiente presenta el nombre, las coordenadas, el color y la magnitud de las estrellas-corazones anteriores:

1. El Corazón de Leo, Qalb al-Asad.

– Nombre alternativo: Régulo (al-Malikī, al-Mulūkī), El Corazón (al-Qalb).
– Nombre técnico: α Leonis.
– Coordenadas: longitud Leo 2;30º y latitud norte 0;10º.
– Color: blanco y nítido.
– Magnitud: 1.

2. El Corazón de Escorpio, Qalb al-‘Aqrab.

– Nombre alternativo: no tiene.
– Nombre técnico: α Scorpii.
– Coordenadas: longitud Escorpio 12;40º y latitud sur 4º.
– Color: rojizo resplandeciente.
– Magnitud: 2.

La aplicación del adjetivo corazón fue desigual. Así, en su catálogo de estrellas, el astrónomo al-Ṣūfī (903 – Shiraz 986) refiere, junto a El Corazón de Leo y El Corazón de Escorpio, una tercera estrella-corazón: El Corazón del Pez que, en una representación, corresponde al corazón de un pez dibujado sobre la cintura de Andrómeda constelación boreal en forma de mujer; en otra representación, dicha estrella se encuentra al este en la cintura encadenada de Andrómeda (en árabe La Mujer Encadenada: alMar’a al-Musalsala).

Además de en al-Ṣūfī, El Corazón del Pez aparece con el nombre corazón, el menos usual, en la composición sobre ortos y ocasos estelares de Ibn ‘Āṣim (fl . Córdoba, m. 1013) y en la lista de estrellas de un manual para construir un astrolabio atribuido a Ibn al-Zarqālluh (fl . Toledo y Córdoba, m. 1100). Los datos de esta estrella son:

3. El Corazón del Pez, Qalb al-Ḥūt.

– Nombre alternativo: El Vientre del Pez (Baṭn al-Ḥūt), El Pez (al-Samaka), La Cuerda de Pozo (al-Rišā’), La Cadera de laMujer (Wark al-Mar’a), El Costado de la [Mujer] Encadenada (Ŷanb al-Musalsala).
– Nombre técnico: β Andromedae.
– Coordenadas: longitud Aries 3;50º y latitud norte 26;20º.
– Color: brillante.
– Magnitud: 2.3.

Como se ha referido, entre los tratados medievales que proporcionan información sobre las estrellas hay que tener en cuenta los libros de tradición árabe sobre astro-meteorología que consideran la salida y la puesta de las estrellas indicadores de las condiciones climáticas. En concreto, el compuesto por Ibn ‘Āṣim nombra las estrellas-corazones siguientes: El Corazón de Leo (Qalb al-Asad), El Corazón de Escorpio (Qalb al-‘Aqrab), El Corazón del Pez (Qalb al-Ḥūt) y El Corazón de Tauro (Qalb al-Ṯawr).

Vemos que Ibn ‘Āṣim añade una cuarta estrella-corazón: El Corazón de Tauro.

En la constelación de Tauro, Ibn ‘Azzūz (citando, probablemente, a Ibn Riḍwān, El Cairo, 998-1061/o 1069) menciona estrellas en la espaldilla, la cabeza y el cuerno del toro, y distingue dos estrellas con nombre propio: las Pléyades y Aldebarán, pero no nombra estrellas en el corazón de la figura.

Una de las estrellas más relevantes de Tauro es el luminar Aldebarán, también llamado en árabe El Ojo de Tauro por caer bien en la cabeza (según Ibn ‘Azzūz que transmite a Ibn Riḍwān) bien en el ojo meridional (según al-Ṣūfī) del toro.

La identificación de El Corazón de Tauro con Aldebarán está documentada en al-Marzūqī (Persia, 971-1030), y en la lista de estrellas de las tablas alfonsíes en la que se lee Aldebaran id est oculus vel cor Tauri (Aldebarán es el ojo o el corazón de Tauro).

En este caso, la denominación corazón parece atribuirse no a su posición en la figura sino al color rojizo de la estrella. Los datos de Aldebarán son:

4. El Corazón de Tauro, Qalb al-Ṯawr.

– Nombre alternativo: Aldebarán (al-Dabarān), El Ojo de Tauro (‘Ayn al-Ṯawr), al-Fanīq (El Camello Grande), La Siguiente de las Pléyades, El que arrea (Ḥādī) a La Estrella, al-Miŷdaḥ.
– Nombre técnico: α Tauri.
– Coordenadas: longitud Tauro 12;40º y latitud sur 5;10º.
– Color: rojizo resplandeciente.
– Magnitud: 1.

Además de su denominación común, la segunda característica que une a las estrellas-corazones es que son mansiones lunares: Aldebarán [El Corazón de Tauro] es la cuarta mansión de la luna, El Corazón de Leo forma parte según distintas tradiciones, bien de la mansión décima bien de la duodécima, El Corazón de Escorpio es la decimo octava mansión de la luna, y El Vientre del Pez [El Corazón del Pez] es la vigésimo octava.

Las estrellas-corazones tuvieron relevancia en materias diferentes. De los escritos de astro-meteorología y toponimia estelar se desprende que las estrellas-corazones:

a) Se transmitieron a la cultura popular:

El Corazón de Tauro: según Ibn ‘Āṣim y al-Ṣūfī, existía el dicho «es peor que La Siguiente de las Pléyades»; para al-Ṣūfī, podía aludir tanto a una persona como a la lluvia que, si caía durante el ocaso (en concreto, durante el naw’) de Aldebarán, anunciaba un año de escasez. De acuerdo con al-Bīrūnī, traía mala suerte e infelicidad.

El Corazón de Leo: en oriente, fue apodada El Amuleto (al-Ṣarfa), por tanto era una estrella con connotaciones favorables.

El Corazón del Pez: su salida marcaba el fin del frío y el mejor momento para que los ascetas recorriesen los caminos.

b) Fueron indicios de un tiempo atmosférico, en general, extremo; su salida señalaba:

El Corazón de Tauro: según Ibn ‘Āṣim, un aumento del calor, viento cálido y aparición de moscas; de acuerdo con al-Battānī, incendios y rayos.

El Corazón de Leo: según al-Battānī, aire cálido estancado y epidemias.

El Corazón de Escorpio: según Ibn ‘Āṣim, frío y heladas que desaconsejaban el apareamiento de las camellas flacas; de acuerdo con al-Bīrūnī e Ibn ‘Āṣim, El Corazón de Escorpio y Vega [α Lyrae], cuyos ortos se producían a un tiempo, se apodaron al-Harrārān, es decir, los dos perros que gimen [a causa del frío].

El Corazón del Pez: según al-Battānī, las estrellas que tienen únicamente el temperamento de Venus [como es el caso de El Corazón del Pez, véase más adelante] señalan mucha humedad y lluvias.

Si nos fijamos en las composiciones astronómicas y astrológicas, al-Ṣūfī explica que las tablas de estrellas recogen las estrellas más célebres y conocidas por todos. De las cinco estrellas que al-Ṣūfī menciona como ejemplo de célebres tres son las estrellas-corazones El Corazón de Tauro, El Corazón de Leo y El Corazón de Escorpio. Probablemente, por su nitidez, magnitud y visibilidad, esas estrellas-corazones aparecían invariablemente en las listas y tablas de estrellas de manuales astrológicos y zīŷ, catálogos estelares, y tablas cortas de estrellas para ser grabadas en una lámina de astrolabio. Por lo que se refiere a El Corazón del Pez, su inclusión es inconstante y los manuales astrológicos no ofrecen particularidades sobre esta estrella quizá porque, respecto al resto de estrellas-corazones, presenta un factor divergente: su considerable latitud y su pertenencia a una constelación externa a la franja de los signos zodiacales.

Según la descripción astrológica que ofrece el Del saber de astronomía, las estrellas-corazones se identifi can con la distinción y el honor, aunque El Corazón de Leo y El Corazón de Escorpio pueden apuntar también infortunio.

Pero los fragmentos de Ibn Abī-l-Riŷāl (sección 2.2) y Kūšyār Ibn Labbān (2.3) transmiten otra práctica que, probablemente, tenga su origen en el concepto de la astrología clásica «temperamento» (en árabe mizāŷ) por el que las cualidades (la acción: fi‘l, y la fuerza: quwwa) de una estrella se fijan a través de un paralelismo con las cualidades de un planeta.

De acuerdo con Ptolomeo, el temperamento es la fuerza que la estrella posee de uno, dos, y en ocasiones tres planetas.

El calor, el frío, la humedad y la sequedad son los elementos que distinguen a los planetas. Según Ptolomeo, el calor y la humedad son humores fértiles y activos, mientras que el frío y la sequedad son destructivos y pasivos. Así, los planetas de naturaleza cálida y húmeda se consideran benéficos (la Luna: húmedo; cálido en menor grado. Venus: húmedo; cálido en menor grado. Júpiter: cálido; húmedo en menor grado), y aquellos que poseen una naturaleza fría y seca son maléficos (Marte: seco. Saturno: frío; seco en menor grado). Los planetas restantes son benéfi cos y maléficos (Mercurio: seco y húmedo. El Sol: cálido; seco en menor grado).

Esta tradición ptolemaica es la que se observa en numerosos autores árabes cuyas tablas o listas de estrellas especifican los planetas asociados con cierta estrella.

Como se muestra a continuación, las tres estrellas-corazones de los signos zodiacales coinciden en una acción y fuerza maléficas por su afinidad con el planeta Marte:

– El Corazón de Tauro: temperamento de Marte.
– El Corazón de Leo: temperamento de Marte y Júpiter.
– El Corazón de Escorpio: temperamento de Marte y un poco de Júpiter.
– El Corazón del Pez: temperamento de Venus.

De los fragmentos de Ibn Abī-l-Riŷāl (2.2) y Kūšyār Ibn Labbān (2.3) se desprende que la simbología dañina de las estrellas-corazones se amplificó de dos formas:

A través de la equiparación de las estrellas-corazones con los términos astrológicos de los planetas maléficos, Marte y Saturno, y con los grados finales de los signos.

Doroteo de Sidón refuerza esa percepción: cuando la Luna se encuentra en los grados últimos de un signo quiere decir que está bien en el término de Saturno o bien en el de Marte, y entre los términos situados al final de los signos ninguno es peor que los gobernados por esos dos planetas.

Los términos (en árabe ḥadd, plural ḥudūd) astrológicos son, en los signos zodiacales, segmentos de cantidad desigual bajo el gobierno de un planeta; la mayoría de los términos de los dos planetas maléficos están situados en los grados finales de los signos.

– A través de la asociación de las estrellas-corazones con los conceptos astrológicos corte (qaṭ‘) y cortante, cortador (qāṭi‘, plural qawāṭi‘).

Esa cualidad se ratifi ca en el listado de estrellas de Kūšyār Ibn Labbān que presenta la singularidad de indicar las estrellas-cortadores, entre las que están los corazones de los signos: El Corazón de Tauro, El Corazón de Leo y El Corazón de Escorpio.

¿En astrología, qué significa ser cortante o un cortador?

Puede tener un sentido propicio marcado por uno de los planetas asociados con la estrella, por ejemplo Ibn ‘Azzūz (citando a Ibn Riḍwān) refiere que las dos estrellas que están a los lados del Pesebre, llamadas Los Dos Burros, tienen el temperamento de Marte y el Sol. Estas estrellas son cortantes debido al dominio del calor y la sequedad y señalan la victoria y el triunfo.

Pero en general, cortante es un elemento celeste de mal augurio que expresa un peligro. Se conservan horóscopos en los que un astrólogo identifica los cortadores celestes explicativos del escenario que, en la batalla de El Salado en 1340, condujo al sultán Abū-l-Ḥasan ‘Alī (1331-1351) a la derrota. Hay textos que ilustran las prácticas religiosas preventivas que un imán aconsejaba a un consultante alterado después de saber que su astrólogo había visto un cortador en su horóscopo. Otros textos relatan la ira de Almanzor (hacia 938-1002) contra los mismos astrólogos que le habían avisado de que unos cortadores señalaban la fragilidad de su gobierno.

En los fragmentos de Ibn Abī-l-Riŷāl (2.2) y Kūšyār Ibn Labbān (2.3), cortante alude al potencial para dañar una situación (como en los ejemplos anteriores) y para, incluso, terminar una vida. ¿Cómo se produce esa última facultad? en el contexto de una consulta sobre la duración de una vida, una estrella-corazón-cortador afín a Marte detiene el avance de otro elemento celeste, esto equivale a decir que la estrella-corazón-cortador ha detenido el paso del tiempo terrestre porque la cantidad de grados entre el elemento celeste y la estrella-corazón-cortador representan los años de vida de un individuo.

Por lo que se refiere al vocablo biyabāniyya se observa un cambio en su estructura fonética: en el fragmento del autor oriental Ibn Hibintā (2.4), se lee biyabāniyya, mientras que, en los fragmentos de los autores magrebíes Ibn Abī-l-Riŷāl (2.1), Ibn ‘Azzūz (2.5) y el compilador anónimo de Ibn Isḥāq (2.7), la grafía es bābāniyya y bābaniyya. Esto sugiere que, en los manuscritos copiados probablemente en la zona del Magreb, dicho término se empleó en una forma alterada.

Atendiendo a su concepto, biyabāniyya hace las veces de ṯābita en el fragmento de Ibn Abī-l-Riŷāl (2.1). Sin embargo, en otros fragmentos, biyabāniyya caracteriza a un tipo concreto de estrella. Así, Ibn Hibintā (2.4) e Ibn ‘Azzūz (2.5) relacionan biyabāniyya con las estrellas-corazones. Es cierto que, en Ibn Hibintā, biyabāniyya puede ser igual a ṯābita, pero quizá lo reseñable es que, entre los términos biyabāniyya y corazón se da una primera vinculación que se mantiene y aparece estable en Ibn ‘Azzūz.

El fragmento de Ibn ‘Azzūz es igualmente interesante por otra razón: si lo comparamos con el fragmento de Ibn al-Bannā’ (2.6) vemos que las redacciones de ambos son similares y trasladadas, posiblemente, de un mismo original, si bien hay una diferencia notable: en el fragmento de Ibn ‘Azzūz, biyabāniyya ha sustituido a ṯābita; esto conlleva que la palabra entra en una relación diferente con el resto de palabras y modifica su sentido. De este modo, en Ibn al-Bannā’ se lee las corazones de los signos fijos (al-burūŷ al-ṯābita), pero en Ibn ‘Azzūz la sustitución ha dado lugar a las corazones de los signos, las bābaniyya.

Creo que lo expuesto muestra cómo el vocablo biyabāniyya pudo adquirir un sentido nuevo hasta construir un paralelismo entre estrella-corazón y estrella-bābanī a partir del modo en que el astrólogo comprendía un enunciado, establecía una conexión entre palabras, e interiorizaba un significado.

En el fragmento del compilador anónimo de Ibn Isḥāq (2.7), las biyabāniyya son las estrellas que poseen el temperamento de los planetas; aunque es posible argumentar que todas las estrellas tienen afinidad con cierto planeta, en este fragmento se emplea, precediendo a la palabra biyabāniyya, la partícula partitiva min utilizada en árabe para expresar una especie y distinguirla de un conjunto.

En algunos de los textos anteriores, el término biyabāniyya ha perdido la significación que tenía en su lengua original porque, probablemente, este préstamo persa, aunque penetró en el vocabulario técnico de los escritos astrológicos árabes, fue empleado esporádicamente por los astrólogos.

γ

4. Conclusiones

Hay fuentes en las que se reconoce que las estrellas biyabāniyya son las mismas que las estrellas fi jas. Sin embargo, el entorno lingüístico en otras, en concreto Ibn ‘Azzūz, muestra que llegaron a tener un propósito astrológico definido valiéndose de una correspondencia con las características propias de un grupo de estrellas: las estrellas-corazones y las estrellas-cortadores.

En consecuencia, para comprender el contenido de estrella biyabāniyya, ha sido necesario establecer y contextualizar las estrellas-corazones y las estrellas-cortadores.

Aunque cuatro en número, El Corazón de Tauro, El Corazón de Leo, El Corazón de Escorpio y El Corazón del Pez, (1) en general, las fuentes astrológicas consideraron las tres primeras indicadores claros en los pronósticos astrológicos por estar situadas cerca del círculo de las influencias celestes, el círculo del zodiaco y (2) en particular, las fuentes primarias de la sección 2 destacaron sus efectos perjudiciales (a) basándose en la doctrina ptolemaica que asigna a esas tres estrellas-corazones una cualidad común afín al temperamento maléfico de Marte, (b) atribuyéndoles la propiedad de cortar o detener la continuidad de la vida de una persona o de su estado y (c) considerándolas iguales, en la potencia, a los términos astrológicos de Saturno y Marte así como a los grados finales de los signos zodiacales que, en su mayoría, gobiernan esos dos planetas maléficos.

Ciertas voces persas no tuvieron un proceso de estandarización en la lengua árabe, así no existe un único tipo para ŷār bujtār y nīmūdār; de igual modo ocurre con biyabāniyya que fue conocida por bābāniyya y bābaniyya en el norte de África. Tampoco la naturaleza de ŷār bujtār y biyabāniyya formó parte del saber de los astrólogos de manera tipificada ya que la primera no fue siempre reconocida y biyabāniyya dio lugar a una nueva formulación de su contenido convirtiéndose en exponente de un indicador astrológico con cualidad negativa.

El testimonio de las fuentes estudiadas, la mitad de ellas inéditas, reflejan las distintas recepciones del vocablo biyabāniyya y su configuración diferenciada en la astrología magrebí lo cual incide en nuestro conocimiento del ejercicio del oficio astrológico en el mundo árabe medieval.

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